Tecnología

Fujitsu desarrolla Robopin, un robot que reconoce las emociones humanas

11-07-2017 El autómata dispone de reconocimiento facial y por el tono de voz gracias a sus sensores biométricos, que le permiten apreciar la situación emocional
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El tono de voz, el número de pestañeos por minuto o el ritmo cardíaco son algunos de los factores que evalúa Robopin, el nuevo robot de la compañía japonesa tecnológica Fujitsu, para reconocer las emociones humanas.

Así lo explicó la directora de innovación de la compañía, Cristina Magdalena, quien precisó que Robopin se encuentra actualmente “en pleno proceso de aprendizaje”, en versión prototipo, tras comenzar su desarrollo en 2012 en sus laboratorios de Silicon Valley (Estados Unidos) y Tokio (Japón).

El autómata dispone de reconocimiento facial y por el tono de voz gracias a sus sensores biométricos, que le permiten apreciar la situación emocional de su interlocutor humano y reaccionar adecuadamente.

Por el momento se encuentra “a modo de prueba” en las oficinas de una compañía de seguros ubicadas en un aeropuerto nipón donde “aconseja productos” a los viajeros que se acercan a él, explicó Magdalena.

Robopin también está en pruebas en el entorno financiero, actuando como apoyo de los gestores comerciales de una entidad bancaria japonesa, donde ofrece información, por ejemplo, sobre préstamos o tipos de intereses.

Según esta experta, una de las claves de este nuevo robot es alejarse de “las apariencias humanoides hiperrealistas” de otros autómatas que provocaron “cierto rechazo” en algunos sectores de la sociedad y por ello se presenta “como una especie de simpática ‘mascota’ de poco más de 30 centímetros, lo que provoca que el público sea menos reticente a acercarse y preguntarle”.

Además su forma de comportarse, levantando los brazos acoplados y cambiando de color “atrae a los clientes, lo que permite apoyar las ventas, reubicar colas o redireccionar clientes, entre otras funciones”.

“Nos fijamos en las tendencias sociales actuales, sobre todo en la robótica social”, indicó a la agencia Efe Magdalena, que relaciona la inteligencia artificial con la interacción personal pero con “vocación profesional”.

En este sentido, a la hora de llevar a cabo la programación del prototipo, se han cumplido lo que Magdalena sintetiza como “normas básicas de la inteligencia artificial”: la capacidad de “sentir de la máquina, la de transformar ese sentimiento en aprendizaje y la de tomar decisiones”.

Sin embargo, “igual que un bebé aparece sin conocimientos, Robopin ha nacido sin contenidos”, por lo que la compañía aún trabaja en este punto y aún no se puede anunciar la fecha en la que el robot saldrá al mercado.

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