Management

¿Y la diversidad laboral?: los argentinos, entre los menos propensos a que se contrate personal extranjero

06-09-2017 En un mundo cambiante, la mayoría estarían dispuestos a ser re-entrenados de manera de mantener su empleabilidad, pero son los menos los que trabajarían por contrato temporario o reducirían su sueldo para no perder el puesto  
Por Paula Krizanovic
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En los últimos años se volvió más evidente la paradoja en la cual se desenvuelve el mercado laboral globalizado: hay una importante escasez de talentos en algunas áreas, mientras como contraparte muchos empleos desaparecen a manos de la automatización y la tecnología. 

En la Argentina, además, la retracción del consumo desde 2016 jugó también a favor de la pérdida de puestos en algunos rubros del sector privado y del cierre de fábricas.

Quizás por este motivo los trabajadores de este país no estén tan preocupados por una problemática que ya detectan, de acuerdo a un reciente informe, el 69% de los empleados a nivel mundial: la posibilidad de que algunos puestos serán difíciles de cubrir con mano de obra local.

Así lo reveló la última edición del Randstad Workmonitor, estudio según el cual solo el 61% de los consultados en la Argentina teme que pueda producirse ese escenario.

Parece ser la opinión generalizada a nivel regional. Del otro lado de la cordillera se repitió el porcentaje de chilenos que piensan que esto puede pasar, solo un punto porcentual debajo de los resultados en México.

En el extremo opuesto, el 85% de los polacos y el 84% de los trabajadores relevados en Japón y Singapur ya prevén que habrá puestos que los nacidos en esos países no podrán llenar. Más "cerca de casa", el 80% de los brasileños encuestados por Randstad coincidieron.

En este sentido, el 59% a nivel mundial anticipó que sería posible cubrir esas vacantes con empleados extranjeros, en la medida en que no se consigan en el mercado doméstico los candidatos adecuados.

Los argentinos, sin embargo, se destacaron por ser los menos propensos de todos los países relevados por la consultora de Recursos Humanos a considerar esa posibilidad. Sólo lo hizo el 29% de los consultados, es decir, aproximadamente la mitad del promedio mundial.

"Comparativamente, Argentina no tiene procesos migratorios con incidencia en el mercado laboral formal, como sucede por ejemplo en los países de la comunidad europea", explicó al respecto Andrea Avila, CEO en Randstad Argentina.

Más allá de la falta de costumbre ante este tipo de procesos, "también puede estar incidiendo en esta respuesta el hecho de que, por diferentes motivos, el flujo histórico de personal, especialmente del segmento de profesionales y mandos medios, siempre fue desde Argentina hacia los países de la región, y no es muy usual que se dé en el sentido inverso", añadió la directiva.

En esa línea, el 62% de los argentinos se mostró dispuesto a mudarse al exterior para aceptar un trabajo que no estuviera disponible en el país.

Los locales están cerca del tope de esa tabla que la región lideró: el 85% de los mexicanos, el 78% de los brasileros, y el 76% de los chilenos también aceptarían ser relocalizados temporariamente, cuando la media global es de solo el 55% de los trabajadores.

Pese a esta aspiración de internacionalización de parte de los argentinos, en Randstad no cuentan con datos comparativos que permitan saber si ese deseo va en "in crescendo", o por el contrario, en retroceso.

"No vemos que esté hoy instalada la intención de emigrar por trabajo, sino más bien al contrario. Si bien el cambio del clima de negocios aún no tiene un correlato firme en el crecimiento de la economía, vemos una mayor tendencia hacia la repatriación", aclaró Avila a iProfesional.

"Lo que releva el informe está más relacionado a la eventual posibilidad de emigrar ante un escenario de crisis de empleo, y que es algo que está en el registro y la memoria de muchos porque ya ha sucedido en las diversas crisis de la historia económica reciente de nuestro país", agregó.

Movilidad
Menos empleados a nivel mundial esperan cambiar de trabajo en los próximos seis meses que lo que mostraron los resultados del Randstad Workmonitor del primer trimestre del año.

Por eso el Índice de Movilidad que elabora esta consultora decreció de 110 a 109 en esta edición. En la Argentina también pasó de 116 a 115 en el último trimestre.

En ese período, el 10% de los locales dijo haber cambiado de trabajo y otro 5% modificó su posición dentro de la misma empresa.

Solo el 34% no está activamente buscando empleo ni estaría abierto a irse al surgir una oportunidad, de acuerdo al informe global de la mencionada consultora.

Por otra parte, el nivel de satisfacción con el actual empleo es considerable. El 69% de los argentinos dijo estar conforme con su trabajo.

La India y México fueron los lugares en donde se registraron mayores niveles de satisfacción (82%) y Japón se ubicó con 42% en el otro extremo de esa clasificación.

Los datos de Randstad coinciden en parte con los relevados por la plataforma de "reviews" de empleos Love Mondays, conducido en los tres mercados más grandes de Latinoamérica.

También en ese caso los mexicanos fueron los que se mostraron más satisfechos con su trabajo, mientras que los argentinos son más positivos sobre aspectos como las oportunidades de desarrollo profesional y menos optimistas sobre las condiciones de compensación y beneficios.

Cambio de paradigmas
Otro dato relevante que surge del informe de Randstad es que, si bien la noción de tener un trabajo para toda la vida es un concepto que ha perdido adeptos en todo el mundo, hay otras ideas vinculadas al empleo que ganaron fuerza.

Por caso, permanecer en el mismo lugar durante toda la carrera laboral es una posibilidad para el 86% de los portugueses y el 83% de los chilenos. Pero solo el 71% de los argentinos lo considera viable.

En tanto que la concepción del aprendizaje durante toda la vida ("lifelong learning") si se posiciona como un tema clave en todo el mundo para conservar el nivel de empleabilidad, en un escenario en el que muchos trabajos tradicionales desaparecen o a manos del avance tecnológico o de las distintas crisis económicas.

El 86% de los encuestados para el Randstad Workmonitor a nivel mundial coincidieron en que necesitan seguir aprendiendo para permanecer empleables. Los que más fuerte sostienen esta idea son los mexicanos, con 97% de las respuestas. 

El 89% de los argentinos también admitieron a esta consultora que deberán continuar sumando habilidades para retener o incrementar sus chances de tener trabajo.

En general será necesario multiplicar la formación en disciplinas que concentrarán la mayor demanda de talento, y que según se detecta en todo el mundo, serán las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, o disciplinas STEM (por su sigla en inglés).

"De cara al futuro, el impacto de la digitalización en el trabajo, la robótica y el avance de la inteligencia artificial se presentan como los grandes desafíos que deberemos enfrentar en el mundo del trabajo en el mediano plazo", dijo Ávila, quien aclaró que ya se evidencia la falta de perfiles calificados en áreas STEM para cubrir la demanda.

En el extremo opuesto, en Randstad se sorprendieron al ver que solo el 39% de los encuestados suecos se inclinaron por el "lifelong learning". En el resto de los países relevados, esta opinión concentró como mínimo el 80% de las respuestas.

"Estos resultados son realmente asombrosos. El desempleo en Suecia no es tan bajo. Así que mi mejor hipótesis es que las personas están subestimando como está cambiando el mundo y que, en consecuencia, habilidades diferentes son requeridas", opinó a través de un comunicado Ola Eriksson, titular de Marketing de Randstad en ese país europeo.

En esa línea el 88% de los consultados a nivel mundial opinó que los desocupados deben ser re-entrenados para cubrir posiciones vacantes debido a la escasez de mano de obra en algunos campos.

Incluso un 89% -el 94% en Argentina- estaría dispuesto a ser capacitado de manera de evitar el desempleo.

La posibilidad de adquirir habilidades a partir de la formación fue la opción más aceptada como método para sostener la empleabilidad, en lugar de recibir un salario menor (42%) o de aceptar un trabajo por contrato (80%).

En Argentina solo el 26% de los consultados aceptaría un menor salario o un cargo más bajo para no perder el trabajo, y el 71% daría el OK para un trabajo temporario en lugar de por tiempo indefinido. 

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