Negocios
El "refreshing" de un ícono K: Electroingeniería se reconvierte y vuelve a ser rentable gracias a la obra pública
17-07-2017 Tras la asunción de Cambiemos, la empresa sufrió una drástica caída de sus ingresos y hasta corría el riesgo de desaparecer. Ahora con luz verde oficial para avanzar en las represas hidroeléctricas de la provincia de Santa Cruz, vuelve a posicionarse como jugador de peso en las licitaciones
Por Andrés Sanguinetti
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

Una medida del Gobierno y un fallo judicial permitieron a uno de los grupos empesarios emblema del kirchnerismo poder pensar en un proceso de reconversión que lo alejará de la crisis financiera actual, le permitirá dejar de buscar un socio para sus negocios y hasta cambiará el color rojo de sus balances por el azul de la rentabilidad.

Se trata de Electroingeniería, un grupo empresario estrechamente vinculado con la era kirchnerista al punto que durante esos años logró transformarse de una pyme cordobesa a un holding que opera en varios sectores como los de construcción, energía, inmobiliario, comunicaciones y vitivinicultura.

Fundada en 1977, es la empresa originaria y cabeza del Grupo Eling, sociedad inversora que la controla y mantiene las tenencias accionarias de todas las firmas vinculadas a los sectores en los cuales opera. Si bien con el gobierno anterior supo construir poder y alcanzar balances positivos, desde que cambiaron los aires políticos viene sufriendo una caída de sus ingresos y hasta corría el riesgo de desaparecer.

De hecho, sus principales accionistas habían tomado la decisión de vender parte del grupo para poder sobrevivir y, en especial, mantener el principal activo que actualmente poseen, el proyecto para levantar dos represas en Santa Cruz en el marco de una licitación adjudicada en 2013 y que plantea la construcción de las centrales "Presidente Néstor Kirchner" y "Gobernador Jorge Cepernic", sobre el río Santa Cruz.

Si bien el proceso oficial había culminado en la entrega de las obras a una UTE conformada por Electroingeniería y el grupo asiático China Gezhouba Group Corporation, el año pasado el gobierno de Cambiemos había congelado la firma de los acuerdos tras un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que pedía frenar la obra hasta contar con el estudio de impacto ambiental correspondiente y organizarse la respectiva audiencia pública.

Sin embargo, hace dos semanas, el propio Gobierno le volvió a dar impulso a los proyectos, al emitir una resolución publicada en el Boletín Oficial mediante la cual se aprobó la factibilidad de ambas represas hidroeléctricas en la provincia bastión del kirchnerismo y que demandarán una inversión de u$s4.300 millones.

Con este paso ya dado, ahora el grupo deberá esperar la audiencia pública para informar la aprobación del estudio de impacto ambiental que se llevará a cabo el próximo jueves o viernes, según explicó a Iprofesional Gerardo Ferreyra, uno de los accionistas principales de Electroingeniería junto con Osvaldo Acosta. Según el empresario, luego el Congreso enviará su informe sobre el tema a la Justicia, lo cual debería ocurrir en los primeros días de agosto.

"Una vez cumplido el requerimiento de la Corte sobre la audiencia pública, la jueza que está a cargo de la causa debería levantar la cautelar que impide el inicio de las obras", agregó Ferreyra. De acuerdo a sus cuentas, todo este proceso culminará en septiembre próximo, "cuando ya de forma concreta nos pondremos a construir las centrales, con el financiamiento de nuestros socios chinos".

Nueva etapa y números en azul
De esta forma, Electroingenería podrá comenzar con su estrategia de relanzamiento del holding. "Este contrato con el Estado nos permitirá salir del rojo, ordenar las cuentas y no tener que vender la empresa sino pensar en volver a crecer", remarcó Ferreyra, quien de todos modos aclaró que la búsqueda de un accionista "nunca estuvo en nuestros planes".

Las represas parecen abrir para el grupo cordobés un escenario más auspicioso que el que actualmente vive, en especial con relación a su continuidad operativa y financiera. Es que los últimos balances arrojaron fuertes pérdidas como el de 2015 que llegó a los $222 millones cuando en 2014 había sido de solo $11 millones. Y el año pasado el rojo saltó a los $337 millones, según el último balance presentado por Electroingeniería a la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Como forma de ir paliando las pérdidas, el grupo comenzó a achicar sus negocios. Un ejemplo fue la salida de Transener, la principal transportadora de energía del país, donde controlaba el 25% del capital que le vendió al Estado nacional, a través de Enarsa, por u$s27 millones.

También obtuvo un préstamo del Banco Macro por $133 millones cuya garantía es una prenda de acciones de terceras compañías del grupo controlante de Electroingeniería denominado Eling.

En este contexto, la calificadora de riesgo Moody's advirtió sobre el futuro de Electroingeniería. Según un informe de junio pasado, se sostenía que la dependencia del grupo de "un limitado número de proyectos mantendrá la volatilidad de su flujo de efectivo y márgenes de ganancias hacia 2018".

Según el documento, "la liquidez de la firma seguirá comprometida mientras persistan sus necesidades de refinanciamiento, generado una alta vulnerabilidad ante cualquier problema en su negocio". Para Ferreyra, esta visión se modificó en los útimos tiempos, precisamente gracias a la reactivación de los proyectos en Santa Cruz.

De hecho, en el documento enviado a la CNV, el holding cordobés realiza un recuento sobre los cambios que se aplicarán al contrato de construcción de las dos represas que fueron negociados el año pasado con el Ministerio de Energía y Minería de la Nación sobre el acuerdo inicial.

Como cambios se destacan la disminución del número de turbogrupos de seis a cinco unidades en el complejo Néstor Kirchner, y de cinco a tres en el Gobernador Jorge Cepernic. También se incorporó una línea extra de alta tensión de 500 kV y se efectuaron varios ajustes respecto de las contingencias técnicas de las obras. En cuanto al valor total del proyecto, el grupo aclara que el componente extranjero que aportará el socio chino no será inferior al 22% del monto total de la obra establecido en la oferta inicial adjudicada.

La pata asiática es uno de los aspectos considerados fundamentales para Electroingeniería. De hecho, el financiamiento se logró asegurar luego del viaje del presidente Mauricio Macri a Pekín, en mayo pasado, donde se reflotaron los proyectos y los créditos que desde la nación asiática se destinarán a la economía argentina.

Más por obligación que por decisión, estas líneas de financiamiento chinas se lograron mantener, ya que los acuerdos firmados entre ambos países durante la gestión K contienen cláusulas de cross default, lo cual significa que si se suspende una de las obras se caen las demás. En este marco, se encuentran las centrales a cargo de Electroingeniería, además de otras como la reconversión del Belgrano Cargas, entre otras.

En cuanto a las represas, el grupo asegura que la finalización de la primera etapa de la obra para mayo de 2021. "La UTE se compromete a ejecutar todas las acciones necesarias para cumplimentar la normativa ambiental vigente y toda otra disposición de la autoridad ambiental competente, en función al programa de trabajo ambiental", asegura el documento.

Por otra parte, el 20 de febrero pasado, el agente del préstamo del proyecto (China Development Bank Corporation) notificó que no tiene objeciones sobre las modificaciones al plan inicial de obra y confirmó su financiamiento además de solicitar que se lleven a cabo las gestiones correspondientes incluyendo el análisis de impacto ambiental para evitar demoras en la ejecución.

Esto refleja la fuerte dependencia del grupo a la obra, a pesar de que sus accionistas pretenden ampliar el horizonte de negocios y de actividad operativa de Electroingeniería. Sin embargo, en el informe enviado a la CNV queda reflejado la necesidad de construir las represas.

"Las demoras, modificaciones e inconvenientes en las obras han impactado severamente en el nivel de actividad de la sociedad, profundizando el deterioro de los resultados operativos y de los ratios económicos y financieros", asegura el paper.

Esta situación, sumada a la demora de ciertos procesos vinculados con la licitación y el atraso en el cobro de los créditos, obligaron a la sociedad a renegociar pasivos con sus acreedores y a acogerse a planes de pago. "La sociedad estima que el inicio de las obras en el sur le permitirán ampliar sus actividades y mejorar su capacidad de recuperación de las inversiones, mejorando sus indicadores de liquidez, solvencia y rentabilida.

"La Sociedad y sus accionistas entienden que sus proyecciones económico-financieras están sensiblemente vinculados a esta obra, debido al importante impacto en sus negocios", explica Ferreyra.

 

SECCIÓN Negocios