Energías Limpias

Pescarmona vende su parte en la represa de Potrerillos y sigue haciendo "cash" para pagar la deuda de Impsa

20-07-2017 Con esta operación, continúa sumando fondos adicionales para hacer frente a la reestructuración del pasivo del conglomerado actualmente en default y el cual también deberá dejar en manos de sus principales acreedores entre los que se destaca el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Por Andrés Sanguinetti
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Mientras espera el fallo judicial que habilitará el desembarco de hecho de los mayores acreedores de Industrias Metalúrgicas Pescarmona S.A (Impsa), al control del capital social del grupo, el empresario Enrique Pescarmona sigue haciendo cash para afrontar el pago de la deuda acumulda por el holding mendocino como parte de un proceso de reestructuración de un pasivo que supera los u$s1100 millones.

A la venta de cuatro de sus compañías vinculadas a la energía eólica, ahora le suma el traspaso de la sociedad que construyó y tiene a su cargo la concesión de la represa Potrerillos. Se trata de Consorcio de Empresas Mendocinas para Potrerillos (Cemppsa) que tiene a su cargo el control de la represa por 25 años y con posibilidad de prorrogar por otros tres períodos de cinco años cada uno.

En la sociedad, Impsa poseía el 30,8% mientras que el Grupo Cartellone era propietario del 69,3% restante. Al igual que Pescarmona, este grupo también mendocino se desprendió de sus tenencias. Ambos cerraron el acuerdo de venta con el mismo comprador. Se trata de la firma Abrasur, que pagó casi $212 millones por el total de Cemppsa.

En el caso de Cartellone, lo hizo para concentrarse en el negocio de la construcción y poder cancelar una línea de crédito que había obtenido de un banco internacional. En tanto para Impsa, la operación le generó ingresos por $64,8 millones que le servirán para comenzar a cerrar el proceso de acuerdo con sus acreedores, hoy el principal objetivo que tiene el directorio del holding mendocino.

Con fecha 19 de julio, una asamblea de accionistas de Impsa dio el visto bueno a la transacción con los nuevos dueños de Cemppsa. Si bien el contrato fue cerrado con Abrasur, esta compañía informó que la gestión de la sociedad quedará bajo la firma Camponet, una de sus subsidiarias.

“La transacción se adecúa al criterio de la mejor conveniencia para los acreedores y para el proceso de reestructuración, en condiciones de mercado, como un medio de mantener la operatividad de la empresa, principal objetivo de la reestructuración para la sociedad y sus acreedores”, sostiene el comunicado enviado por Impsa a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

La sociedad vendida por el holding de Pescarmona participó de la construcción de uno de los mayores diques de la Argentina que fue desarrollado con participación pública y privada y cuyo recupero se pensó a través de la comercialización de energía de las centrales Cacheuta, Álvarez Cordarco y El Carrizal, las tres ubicadas en la provincia de Mendoza.

Cemppsa se hizo cargo de la obra en diciembre de 1997, cuando el entonces gobierno provincial le otorgó una concesión para proyectar, construir, operar y transferir un complejo hidroeléctrico en el río Mendoza con el objetivo de generar energía, servir a la irrigación  y la prevención de inundaciones. La sociedad también debía hacerse cargo de levantar una nueva central hidroeléctrica y mejorar la que ya operaba en esa fecha, para elevar la capacidad de 60 MW a 183 MW de potencia instalada. 

El complejo se ubica en un lago de 15 kilómetros cuadrados y contiene tres centrales eléctricas que también fueron ampliadas en su capacidad de generación. La represa costó más de u$300 millones y se inauguró a fines de 2001, mientras que a la concesión le quedan aún cinco años más de contrato, que serán prorrogables por otros 15 años.

Esta concesión es la que Cartellone e Impsa transfirieron a las empresas compradoras, ambas propiedad de un fondo de origen suizo que actúa bajo el nombre de BAF Capital. Las operaciones de compra de las acciones de ambos grupos locales fueron canalizadas por el fondo europeo por cuenta y orden de Camponet, a su vez una desarrolladora inmobiliaria con sede en Uruguay.

La transacción se suma a la que Impsa cerró en mayo pasado y que involucró la venta de cuatro de sus empresas dedicadas a la energía eólica como son Eólica Koluel Kayke; Central Eólica Pampa de Malaspina; Eólica Nueva Pampa de Malaspina y Central Eólica Nueva Koluel Kayke. 

De este modo, el empresario mendocino continúa buscando fondos para iniciar el proceso de pago del pasivo que asumió Impsa como parte de su plan de reestructuración alcanzado con sus acreedores a través de un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) cerrado a fines de junio pasado. 

Una vez que el juzgado a cargo del proceso autorice el acuerdo, comenzará el fin de la era Pescarmona a cargo del holding industrial, que quedará en manos de sus acreedores, entre los cuales se destacan  el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), la agencia de crédito a la exportación de Canad{a (EDC, por sus siglas en inglés) y los bancos Bradesco y Raiffeisenbank.

Gracias al respaldo de este grupo de acreedores, el APE de Impsa, y su holding controlante Venti, alcanzó el aval del 69,5% de la deuda total, superando el 66,6% que exige el artículo 73 de la Ley 24.522 de Concursos y Quiebras para que una propuesta de reestructuración sea aprobada

Cuando la justicia de Mendoza le de vía libre al proceso, Pescarmona deberá ceder el 60% de Impsa a estos acreedores y también tendrá que dejar su cargo en el directorio del holding familiar para poder sacar al grupo del default en el cual ingresó en octubre de 2014.

Los principales puestos en el nuevo directorio de la Impsa reestructurada serán ocupados por representantes del BID, con el 12% del total de la deuda, seguido por el grupo canadiense EDC, el Banco de la Nación Argentina, el brasileño Bradesco y el grupo logístico del mismo origen, LM, además del Banco Interamericano de Comercio Exterior (BICE). Entre todos, controlan cerca del 50% de la deuda reconocida y reestructurada de Impsa y formarán parte de un fideicomiso que será dueño del 65% del capital del conglomerado.

Según los términos y condiciones del proceso de reestructuración presentado por Pescarmona y aceptado por los acreedores, comenzó 31 de mayo próximo, y deberá ser completado dentro de un plazo de 24 meses. Como parte fundamental del acuerdo, una vez que tomen el control de Impsa, los acreedores tendrán al posibilidad de vender el 100% del conglomerado mendocino si existe una oferta tentadora, contemplada en el derecho de arrastre que incluye el APE.

Además, recibirán nuevos instrumentos de deuda por u$s472 millones equivalentes, divididos en u$s150 millones de Bonos Par sin reducción de capital, y u$s322 millones de Bonos Descuento que tendrán un factor de canje de aproximadamente 0,326 centavos de Bono Descuento por cada peso de deuda elegible, más la transferencia al fideicomiso del 65% de las acciones de Impsa en beneficio de los acreedores.

 

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