Vinos & Bodegas

Cinco vinos que rompieron los esquemas y establecieron nuevos horizontes

28-07-2017 Matías Chiesa, socio de la Asociación Argentina de Sommeliers, recomienda grandes etiquetas que marcaron tendencia en la vitivinicultura nacional
Por Matías Chiesa (*)
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En esta entrega, Matías Chiesa, socio de la Asociación Argentina de Sommeliers, recomienda cinco vinos que rompieron los esquemas y marcaron un nuevo camino:

Hablar de cinco vinos es algo que suena fácil hasta que uno comienza a escribir. Desarrollar cinco terruños suena un poco difícil hacerlo en alguna líneas. ¿Cinco cepas? Podía ser, pero seguiría faltando algo, mas detalles precisos, que dejen contento a quien relata al menos.

La idea era romper con los esquemas y, además, informar o contar mi versión.

Y qué mejor que elegir cinco ejemplares que rompieron sus esquemas y establecieron nuevos horizontes dentro de cada casillero.

Son vinos que nacieron probablemente como una idea alocada, pero que el tiempo, la perseverancia y la sed de “nuevos rumbos” hicieron tendencia lo impensado.

Estos son los cinco vinos que rompieron los esquemas y establecieron nuevos horizontes: 

Synthesis Sauvignon Blanc - Bodega Finca Sophenia

Es el primer vino donde pondremos el ojo, de la mano de Matías Michelini, quien nos educó, desde los Doña Paula Sauvignon Blanc, que esta sepa plástica tenía un futuro mucho más prometedor para el futuro. Synthesis fue el primer Sauvignon blanc que saltó de una gama clásica o inclusive Reserva, para posicionarse como ícono de la bodega, junto al -en ese entonces, red blend y Malbec-.

Se trata de una variedad a la que nadie estaba prestándole atención, y menos en ese detalle, en esa sutileza, necesarias para marcar las diferencias cualitativas entre ejemplares “entry level, clásicos o un ícono.

Al principio tuvo que limar asperezas con el consumidor. No fue fácil que un blanco, y especialmente un Sauvignon Blanc, se vendiera en esa calidad y gama de precio.

Pero logroó apuntalarse de tal manera, que se abrió camino solo y dejó espacio para que, en un futuro no muy lejano y contagiados por él, empezasen a incursionar con la variedad en la finca. Y también en la mesa.

Hoy, con al menos diez etiquetas que se mueven en este mismo segmento, hay una variedad y oferta para todos los paladares.

Emma Bonarda - Bodegas Zuccardi

El vino que le sigue es un vino que aprovechó el arado de otra etiqueta y una gran campaña para establecer una nueva variedad como la que le seguía al Malbec.

No fue el primer Bonarda de alta gama en el mercado. De hecho, por largo tiempo, el Cadus -hasta el año pasado bajo la marca Nieto Senetiner y ahora como Cadus Wines-, era el único disponible en su segmento.

Pero Emma cambió el estilo de Bonarda de alta gama. Le puso otra impronta, haciendo de la variedad algo más amistoso y bebible.

Para nada queremos menospreciar el trabajo logrado por el Cadus, que fue un vino pensado para la época en la que se desarrolló.

Pero Emma obligó incluso a Cadus a reinventarse en estilo, para lograr enlazar el Bonarda como un varietal que puede dar ejemplares de alta gama.

Hoy vemos distintos estilos y procedencias y, gracias a esa diversidad, nos dan una clara señal de un varietal que tiene un enorme potencial.

Chacra Pinot Noir - Bodega Chacra 

Hasta fines del siglo pasado, rara vez en la Argentina se escuchaba hablar de la palabra compuesta “Pinot Noir”.

Quizás, si alguien minucioso en esa época leía una contraetiqueta de espumosos en Argentina, se encontraba con que éstos tenían una cierta proporción de este varietal que se mantenía en las sombras.

En 2003, sin embargo, hubo un cambio de paradigma en la Argentina.

Una empresa familiar cambió la corta historia del Pinot en Argentina: Bodega Chacra, que nació con un objetivo muy claro, ser un referente del Pinot Noir en el país y de aquí al mundo.

Es raro pensar que un proyecto vitivinícola establecido en pleno auge del Malbec. De hecho, no poseen Malbec entre sus viñedos, ni entre sus vinos.

La estrella, para esta bodega, es el Pinot Noir, y ese trabajo, esa pasión por la variedad, se refleja en sus vinos. Subieron la vara de calidad, a niveles internacionales.

Chacra, en cualquiera de sus vinos, suele ser el líder del segmento, y no por el volumen que vende. Es una bodega chica y no produce la misma cantidad de botellas que algunos actores de mayor escala. Pero su nombre, su percepción de marca asociada a la calidad, la hacen líder en su categoría. 

Noemia Malbec - Bodega Noemía 

Es difícil hablar de un vino que abrió camino a otros, cuando se trata de un Malbec que no fue de los primeros Malbec de la Argentina.

Suena hasta ilógico o incoherente. Pero Noemia, como bodega y también como vino, fue la musa inspiradora de varios vinos que hoy son tendencia y éxito en la alta gama de los vinos argentinos.

Hans Vinding Diers, su enólogo y dueño, vio en esos viñedos abandonados algo muy especial. Hoy en 2017 y dieciséis cosechas mas tarde de su inicio en 2001, podemos dar fe, a través de sus vinos, que esa magia que encontró en el viñedo de Mainque (vecino lindero con los viñedos de Pinot Noir de Chacra) se refleja sin lugar a dudas en el producto final.

Encontró un potencial, pero tardó en convertirlo en un diamante. Su manera de pensar el viñedo como un ecosistema autosustentable, proveniente de sus prácticas biodinámicas, no trajo resultados de un año a otro.

Los pasos que tuvo que dar fueron cortos, pero siempre hacia adelante. Y el mercado tardó un tiempo en reconocer esto. Sin embargo, para el 2008, con la cosecha 2006 en mercado, sus vinos comenzaron a llegar a la mesa de varios que vieron en él una fuente de inspiración.

Vinos que hablan de su ecosistema, de lugar, de su terruño. Vinos sin receta preestablecida, donde las cualidades climáticas del año dictaminan de qué manera trabajar la viña e indican pequeños giros en los trabajos de bodega, llegando a vinos que mantienen un estilo año a año, pero que tienen sus variaciones.

La generación de jóvenes enólogos que arrancaron hace cinco o seis años y que ya hoy están trabajando en el mercado, fue la que, en gran medida, absorbió esta iniciativa de manera directa o indirecta.

Por eso, este Malbec marcó un cambio inmenso en la manera de hacer, pensar y consumir el vino en la Argentina.

Cheval des Andes - Bodega Cheval des Andes

Por último, no quiero dejar afuera de este listado un vino muy especial para mí.

Un vino que me demostró de manera experiencial, y en reiteradas ocasiones, que hay un gran potencial en la Argentina para hacer vinos de larga guarda.

Muchas contraetiquetas de botellas dan una guarda recomendada prolongada para vinos de alta gama. La verdad es que esta guarda es muchas veces hipotética, ya que ni la bodega, ni el consumidor se comprometen a realizar esta actividad de envejecimiento o madurez en botella.

Son pocas las que cuentan con esa experiencia, y muchas menos las que llegan una experiencia positiva, encontrándose con vinos que están lejos de ser ejemplares oxidados, que muestran madurez con complejidad, sutilezas y elegancia.

Cheval des Andes es un vino que va en esta dirección y ayudó a abrir un camino. En ese momento había bodegas que realizaban vinos con hipotético potencial de guarda, o algunas con potencial comprobado, pero poco se hablaba al respecto.

Cheval des Andes, desde su primer añada (1999), fue pensado de manera unicelular para lograr un ejemplar hecho en la Argentina y con estilo propio, pero que tuviese algunas pinceladas de estilo bordelés, entre ellas el potencial de guarda prolongado.

Es un vino único realizado por la unión de dos bodegas (Terrazas de los Andes y Chateau Cheval Blanc) en lo que se denomina un joint venture.

El camino que abrió Cheval des Andes es difícil de explicar. La tendencia ahora y cada vez más, es tomar los vinos, mas allá de su segmento de precio, jóvenes.

La mayoría de los consumidores compran, para tomarse la botella en las próximas dos horas. Pero las bodegas cada vez mas guardan ejemplares sin vender para poder mostrar ese potencial en un futuro.

Ustedes en sus casas pueden hacerlo con varias etiquetas de alta gama  y comprobarán si sólo fue una estrategia del departamento de Marketing o si esa botella tenía real potencial de guarda. Este vino va, justamente, en esta última dirección. 

(*) Matías Chiesa es sommelier de la AAS (socio), Diploma WSET y Certified Educator de la misma institución. Se desempeña como sommelier Ejecutivo de Restó SCA hace 10 años. Parte del panel de IWSC, prestigioso concurso de vinos ingles, hace mas de 5 años. Es propietario de la importadora “The Riesling Wine Company”, dedicada a la importación y distribución de Rieslings de distintas regiones vitivinícolas.

Sobre la Asociación Argentina de Sommeliers
La Asociación Argentina de Sommeliers es una asociación civil sin fines de lucro, fundada en 2001 y miembro de la Association de la Sommellerie Internationale (ASI) desde 2002.

Sus objetivos son:

• Divulgar la cultura del vino y otras bebidas, ayudando a los consumidores a tomar conciencia sobre las bondades de su consumo moderado y responsable.

• Promover el conocimiento en profundidad de los vinos y otras bebidas, en combinación con diversos platos, y otros aspectos de la profesión de sommelier a través del estudio, la investigación, la interacción con otras asociaciones del exterior y la difusión por medio de publicaciones, seminarios, reuniones, concursos.

• Contribuir a la mejora del servicio de bebidas en restaurantes y hoteles.

• Expandir y prestigiar la profesión de sommelier, e insertar a la República Argentina en la posición que merece en la escena de la sommellerie internacional.

Para lograr sus objetivos la AAS ha suscripto acuerdos de colaboración con las máximas entidades de promoción del vino argentino, el Fondo Vitivinícola y Wines of Argentina.

Con el objeto de contribuir a la mejora continua de la calidad educativa, la AAS ha fijado los estándares mínimos de formación con los que un sommelier profesional debe contar de acuerdo a los parámetros internacionales dispuestos por la ASI, y avala los títulos de aquellas escuelas que alcanzan dichas metas en Argentina: el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE), la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS), la Escuela Argentina de Vinos (EAV) y el Gato Dumas Colegio de Gastronomía.

La AAS brinda asimismo una amplia gama de beneficios a sus socios, desde descuentos en comercios vinculados al sector o el acceso a ferias de vinos hasta degustaciones, presentaciones de nuevos productos, charlas técnicas, búsquedas laborales, especializaciones y actividades recreativas.

Por último, la AAS organiza periódicamente el Concurso Mejor Sommelier de la Argentina, el evento más importante de la sommellerie en nuestro país, en el que los mejores sommeliers de la Argentina deben demostrar sus habilidades para acceder a importantes premios y la posibilidad de representar a nuestro país en el Concurso Mejor Sommelier del Mundo que se realiza cada tres años organizado por la ASI.

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