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Ricardo Echegaray ahora hace divorcios en su oficina de Nordelta

30-07-2017 A pesar de sus avatares judiciales, sigue como empleado en el fisco. Ejerce como abogado y espera un procesamiento en Ciccone                                                                                                                 
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Fue uno de los hombres más poderosos del gobierno kirchnerista y dueño de los secretos económicos del país. El ex jefe de la AFIP Ricardo Echegaray ahora hace divorcios, revolotea por la política bonaerense y enfrenta los avatares judiciales. 

El ex funcionario se quedó en el llano en agosto de 2016, cuando debió renunciar a su cargo como auditor general de la Nación, debido al avance de las causas judiciales tras el fin de su gestión en el fisco. Decidió inscribirse como abogado en la provincia de Buenos Aires y colaborar esporádicamente en el espacio del dirigente del Movimiento Evita Fernando “Chino” Navarro. 

Los ecos del poder siempre son buenos para los negocios. Refugiado en su casa y su oficina del acaudalado barrio de Nordelta, el ex funcionario se dedica a la abogacía, mientras decide si volverá a la AFIP.

Al ser un funcionario de carrera en la Aduana, la gestión de Cambiemos en el organismo no pudo desvincularlo. “La ley lo ampara por ser de planta permanente, hasta que no tenga una condena no puede ser desvinculado”, explicaron en el fisco.

Su nueva especialidad son los divorcios en la provincia de Buenos Aires. Así lo confirmaron tres fuentes allegadas a Echegaray. Le va bien. Se mueve por los tribunales de Lomas de Zamora y Morón. Tuvo éxito en sus casos. Tiene consigo una influyente carta de presentación: sus clientes lo buscan con el afán de que el ex titular de la AFIP pueda penetrar los secretos fiscales de sus ex cónyuges y conocer los bienes que les ocultan. Claro que, si realmente osara hacerlo, estaría en problemas legales. 

Echegaray sigue siendo empleado de la AFIP, donde llegó a cobrar un cuantioso salario. En 2013 admitió ingresos mensuales por $240 mil. Dejó el organismo con un patrimonio de más de $5,7 millones. Decidió hacer uso de sus vacaciones y se retiró del centro de la escena. Tenía alrededor de 300 días acumulados, dicen en la AFIP. Podrá regresar en octubre. Entonces deberán decidir qué hacer con él.

Durante su apogeo, la Justicia pocas veces intervino en sus asuntos. Esa racha se le terminó el año pasado y en lo que queda de 2017 se acelerará. Echegaray está complicado en la causa Ciccone II. Fuentes del caso aseguraron a Perfil que el juez Ariel Lijo debe decidir si lo procesa tras el fin de la feria judicial –que termina hoy–.

Su situación es complicada y está al borde del procesamiento por haber supuestamente favorecido a la imprenta de billetes luego de que la empresa quedara en manos del entonces vicepresidente Amado Boudou. 

En esa causa está indagado por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público y supuesto abuso de autoridad. Lo acusan de haber entregado una facilidad de pagos a la compañía de Boudou. La misma facilidad que  el propio Echegaray había negado a Ciccone antes de que quedara en manos del ex vice. 

Sus ex aliados políticos ahora lo niegan. “Está guardado. Sigue hablando con el Chino Navarro, pero nadie quiere mostrarlo mucho”, aseguró un allegado de Echegaray, que se queja de las costumbres abandónicas de la clase política. En el espacio de Navarro, hoy enfrentado al kirchnerismo, aseguran que está frecuentando el Instituto Patria, que lidera Cristina Fernández de Kirchner. Pero cerca de la ex presidenta no quieren reconocerlo. “La relación terminó mal”, se atajan. “A ella no le gustan las personas que sólo juegan para su propio beneficio”, agregan.

Navarro contó que mantiene una buena relación con Echegaray y que el ex funcionario lo asesora cada tanto en temas económicos, pero dice que no hablan hace dos o tres meses. “Ojalá lo tuviéramos militando con nosotros”, concluyó. 

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