Economía

Macri no quiere más riesgos con el dólar y le pone "marca personal" a Sturzenegger en el Central

08-08-2017 La escapada de la divisa en plena campaña electoral fue la gota que derramó el vaso: el ala política del Gobierno quiere que el titular de la entidad tenga supervisión directa. Hay un dato curioso sobre el "espía" de Macri en el BCRA: formó parte del equipo de asesores de Scioli. Lo que viene
Por Claudio Zlotnik
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En la teoría, las cosas siempre funcionan más fácil. 

El Gobierno se ocupa de la economía mientras que el Banco Central, de manera totalmente autónoma e independiente, adopta las medidas que cree necesarias en su lucha contra la inflación.

En tanto, el dólar "flota" y su precio se ajusta según el libre juego de la oferta y la demanda.

En la práctica, no es tan así. El contexto, las expectativas, el humor social y la interrelación entre múltiples variables hacen que las responsabilidades no sean tan marcadas.

Esto mismo es lo que acaban de comprobar los funcionarios del equipo económico de Mauricio Macri: cuando el billete verde escala varios escalones y en pocos días, la autonomía con la que se maneja el Banco Central ya no luce como una característica tan elogiable. 

Menos aun, si esta suba ocurre en una campaña electoral. Y es así como lo inevitable finalmente ocurre: aparece alguien que exige un mayor control sobre la política monetaria.

"No podemos dejarlo a Federico actuando en forma aislada. Puso a todos directores afines a él y el Banco Central actúa como si fuera un ente apartado del resto. No puede ser", afirma a iProfesional un importante funcionario del ala política del Gobierno. 

"Nos devaluó en medio de la campaña", prosigue sin ocultar el malestar reinante. Y no sólo él está con bronca.

El repentino repunte del billete –que pasó rápidamente de $16,40 a $18- resquebrajó la relación entre Macri y Federico Sturzenegger, además de  tomar por sorpresa a toda la Casa Rosada. 

El Presidente, que hasta aquí había tenido una actitud prescindente de las decisiones del banquero central, cree que llegó el momento de plantear cambios en esa relación.

Macri, que tuvo en Sturzenegger a su hombre de máxima confianza en el plano económico, ya ensayó esa estrategia la última semana de julio.

Fue cuando le pidió a Nicolás Dujovne que intercediera para evitar que el valor de la divisa rompiera el techo de los $18.

"Federico, si queremos ganar las elecciones tenemos que sacar al dólar de los medios. Tenemos que hacer algo", le había sugerido Dujovne al titular del BCRA. 

Sturzenegger acató y la mesa de la autoridad monetaria intervino con ventas masivas de divisas para cumplir la orden de la Casa Rosada.

Sin embargo, esa reacción (tardía) no fue suficiente para apaciguar la inquietud del ala política del Gobierno. 

Tal es así que ahora quiere asegurarse de que una volatilidad cambiaria tan inoportuna no se vuelva a repetir. Y, para ello, apuntan a ponerle una "marcación personal" a Sturzenegger.

Un "representante oficial" en el directorio del BCRA
Macri siente que llegó el momento de ejercer un rol más activo dentro del Banco Central. 

La decisión ya está tomada y los cambios están a cargo de la dupla conformada por Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.

El jefe de Estado no quiere que esta movida sea interpretada como una injerencia directa del Gobierno en las decisiones del Banco Central. 

Tampoco, que esta incursión dé lugar a que la entidad deje de mostrarse como un ente autárquico. 

Sucede que, luego de la experiencia kirchnerista -tanto en el INDEC como en propio BCRA-, Macri sigue considerando al respeto por la libertad de esos organismos como un verdadero activo político frente a la sociedad.

Claro que esa autonomía tiene sus riesgos. Y muy altos, por cierto. Es por eso que tomó la decisión de "darle la derecha" a los cuestionamientos que partieron desde la jefatura de Gabinete por el accionar de Sturzenegger.

"Tenemos que reconocer que con Federico se nos escapó la tortuga. Nos perjudicó su falta de flexibilidad y su visión tan férrea de las cosas", admite una alta fuente oficial en diálogo con iProfesional.

Hay varios cambios que ya están definidos. Sólo resta el momento político para implementarlos que, según pudo saber este medio, se concretarán luego de las PASO y antes de las elecciones de octubre.

La decisión más fuerte de la dupla Lopetegui-Quintana será la elección de los dos nuevos directores del Banco Central, que ocuparán las plazas vacantes en el Directorio. 

Para evitar un conflicto político y lograr una rápida aprobación en el Senado, al menos una de esas nominaciones será consensuada con el justicialismo no kirchnerista.

De hecho, según pudo saber iProfesional de fuentes altamente confiables, una de las personas elegidas para sumar al Directorio formó parte del equipo que asesoró a Daniel Scioli en la campaña presidencial de 2015.

Lopetegui y Quintana también serán los responsables de elegir al otro director que trabajará en Reconquista 266.

De este modo, pretenden licuar el poder de decisión de Sturzenegger.

Las actas de directorio, a disposición del público
Con las designaciones, el Gobierno dará dos señales: una hacia afuera -de diálogo con el peronismo no kirchnerista- y otra hacia las propias filas. 

El mensaje será claro: en las decisiones económicas y financieras, Macri pondrá a jugar más fuerte a la jefatura de Gabinete.

La nominación de ambos directores no será la únicas modificación. 

Lopetegui y Quintana quieren que, a partir de la llegada de los próximos funcionarios, el Banco Central comience a publicar los debates de las reuniones de la mesa directiva, al estilo de lo que sucede en EE.UU.

Las actas con los debates de los directores de la Reserva Federal de ese país (FED) son públicas, permiten conocer la posición de cada funcionario y el desarrollo de las discusiones puertas adentro del organismo.

La idea es que eso mismo sea replicado en Buenos Aires. 

Pero hay más. La dupla Lopetegui-Quintana hará los cambios pertinentes como para que sean públicas las votaciones de las distintas medidas que tome la autoridad monetaria

De esa manera, van a quedar expuestas cada una de las posturas frente a los temas económicos más candentes.

En Casa Rosada quieren que el Central también publique un texto al estilo del "Libro Beige" de la Reserva Federal, en el que se recopila la visión de una docena de bancos públicos de los Estados Unidos. 

Su edición (que ocurre ocho veces al año) es seguida de cerca por bancos y financistas que, a partir de esas lecturas, deciden inversiones en Wall Street.

"Hay que ponerle un poco más de racionalidad a las políticas del Banco Central", sugiere el funcionario del ala política que reveló todos estos detalles a iProfesional.

El mail que desató la bronca
La decisión de ganar una cuota de influencia en el BCRA por parte de la Casa Rosada, va más allá de las próximas elecciones. 

Aun cuando Sturzenegger conserva la confianza presidencial, la dupla Lopetegui-Quintana cree que varias decisiones del banquero central dejaron mal parado al Gobierno.

La súbita trepada del dólar fue la gota que rebalsó el vaso. 

Lopetegui se convenció de que debía modificarse la relación política con Sturzenegger una tarde en la que un banquero amigo le mostró un mail que había sido enviado desde la mesa de operaciones del Banco Central, en plena agitación cambiaria. 

Ese correo les daba a los operadores de la City la "bienvenida a la flotación": la divisa estadounidense no sólo había superado los $17,50 sino que se acercaba rápidamente a los $18.

En Casa Rosada no entendían cómo desde Reconquista 266 se jactaban de un repunte que, a las claras, estaba perjudicando las chances electorales del oficialismo. 

En ese instante, afirman testigos, Lopetegui entendió claramente el "fanatismo técnico" que rodea a Sturzenegger, al igual que los riesgos asociados.

La primera decisión tomada fue que Dujovne se reuniera con el titular del BCRA para hablar exclusivamente sobre el mercado cambiario. 

En ese encuentro, el ministro de Hacienda le recalcó: "Tenemos que dar una señal de tranquilidad si queremos ganar las elecciones".

El acuerdo entre ambos funcionarios estableció que el Central iba a intervenir en caso de que continúe la volatilidad en el mercado. 

Y así fue: cada vez que la cotización amagó con romper el techo de $18, desde la entidad pusieron órdenes de venta por bajarla.

Hablando en "verdes", entre el 28 de julio y el último lunes la mesa del Banco Central vendió u$s512,4 millones.

Más allá de que Sturzenegger finalmente se plegó a las necesidades políticas de la Casa Rosada, lo cierto es que en el Gobierno creen hacen falta cambios más profundos. 

Es que el descontento alcanza incluso a la estrategia adoptada por el funcionario con las tasas de interés. 

En el ala política del Gabinete sostienen que el actual nivel es muy elevado y que un costo del dinero tan caro frena la actividad económica.

Eso no quiere decir que el banquero central deje de plantear sus necesidades políticas. De hecho, viene de proponer (con éxito) la remoción de Pedro Biscay, exdirector de la entidad de extracción kirchnerista.

En su reemplazo, el propio Sturzenegger sugirió al economista Enrique Szewach, quien fuera vicepresidente del Banco Nación durante la gestión de Carlos Melconian.

Si bien ya existe una "Mesa de Coordinación Macroeconómica" que integran los ministros de Hacienda, Finanzas, Producción y la propia jefatura de Gabinete, desde el Ejecutivo decidieron tener una mayor injerencia en la toma de decisiones.

Ese mayor protagonismo buscado, ya no será sólo a partir de encuentros informales sino desde la forma en que se organiza jerárquicamente la entidad monetaria. 

La decisión ya está tomada. Llegará después de las PASO

Una vez más, queda comprobado que en Argentina, cuando el dólar sube de manera repentina, ningún manual de economía ayuda. 

En esos casos, la "marcación personal" pasa a quedar en manos la política. Lo mismo que con Sturzenegger.

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