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Fin de la "súper soja": rentabilidad cayó 40% y ya está en los niveles más bajos de la última década

11-08-2017 Si algo está comprobando el macrismo es que no se está viendo beneficiado por el viento de cola de los precios internacionales, una "bendición" que sí ayudó en momentos clave de la gestión de Cristina Kirchner. Los magros márgenes incrementan la presión del campo para que baje la presión tributaria 
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Las cifras son contundentes. La quita de retenciones al maíz y al trigo, el desmantelamiento de todo el entramado de restricciones para exportar y un clima más "pro campo", apuntalaron una campaña histórica que está concluyendo y que dejó dos récords. 

Por un lado, en la Argentina se alcanzó la mayor superficie jamás cultivada, con unas 37 millones de hectáreas trabajadas. 

Según la consultora especializada Agritrend, pese al embate de las lluvias y a los menores rindes logrados en algunas zonas clave, la expansión de la frontera agrícola permitió alcanzar las 133 millones de toneladas de granos. 

Esto implicó un importante salto de 33 millones respecto del promedio logrado durante las últimas diez campañas, motorizado principalmente por el trigo y el maíz. 

El Gobierno busca capitalizar políticamente este salto productivo. Lo hizo el propio Mauricio Macri cuando, al frente del atril en La Rural, afirmó que esto fue posible no sólo gracias a la apuesta de los ruralistas, sino también por las obras de infraestructura que viene implementando su gestión y a la mayor previsibilidad para los negocios. 

El Presidente reforzó la idea de que su plan contempla al campo como aliado, diferenciándose del kirchnerismo. 

Sin embargo, si hay algo que quedó claro es que el viento de cola de los precios internacionales ya no sopla con la misma fuerza.  

El panorama se ensombrese aun más si se tiene en cuenta que este jueves los mercados se vieron sorprendidos por el pronóstico de una "súper cosecha" en los Estados Unidos, el mayor productor mundial. 

Ese menor impulso en las cotizaciones -del que sí gozó Cristina Kirchner- determinó que el récord de superficie, de toneladas cosechadas y hasta de saldo exportable, no se tradujera en una campaña histórica en términos de dólares.

Según Agritrend, el último ciclo dejó un volumen de 96 millones de toneladas para los mercados internacionales, por lejos la mayor marca alcanzada hasta el momento. 

Pese a ello, esta cosecha está valuada en u$s28.400 millones. El punto central es que en la última década hubo otros cuatro ciclos que rindieron más en términos divisas. 

Incluso, la campaña que finalizó en 2011 dejó la friolera de u$s32.800 millones, un 15% más que la que acaba de cerrar, pese a que, para ese entonces, ya estaba totalmente rota la relación entre campo y Gobierno, luego de la controvertida gesta por la 125. 

La razón está en que nunca antes en los últimos diez años una adminsitración había sufrido precios tan bajos como ahora le toca al macrismo. 

En efecto, de acuerdo con Agritrend, el promedio de las cotizaciones de los principales cultivos, así como los de aceites y harinas, fue de u$s296 por tonelada, mientras que en la última década el valor se había acercado a los u$s400, un 35% más. 

"El año pasado, el campo se benefició con mejores números y márgenes más elevados. Por lo tanto, había un mayor excedente para volcar al resto de la economía. Este año, dicho excedente descendió frente a precios que lucen más deteriorados", detalla Juan Manuel Garzón, economista del IERAL y experto en agro. 

"El Gobierno apostaba a que lo que se perdía de recaudar a nivel fiscal por la quita de retenciones iba a ingresar por el efecto derrame y la mayor comercialización, pero ese efecto se vio algo acotado por los valores afirma Gustavo López, director de Agritrend. 

Márgenes muy finitos 
Para los expertos, si se analiza lo que sucedió en la última campaña, la soja indefectiblemente perdió brillo en términos de rentabilidad. Y el maíz sufrió un deterioro importante. 

Garzón señala que el último año, producto de la contracción de precios, estos dos cultivos no ganaron la pulseada frente al avance de los costos. 

• En el caso de la soja: 

-El margen neto por hectárea de la campaña 2015/2016 en un campo propio de zona núcleo había sido de $11.100 (descontando el efecto inflacionario). 

-Quien vendió su producción hasta el mes de junio, esa misma hectárea le terminó rindiendo $6.600. 

-Esto implicó un derrumbe del 40% en apenas un ciclo y del 52% respecto de la "época de oro" (2007-2014). 

-Con estos precios fueron comercializadas 20 millones de toneladas de soja. 

-Ahora bien: quien especuló y evitó vender o fijar precio salió un poco mejor parado, pero por poco, logrando un margen neto de $7.150 (hay 35 millones de toneladas para comercializar o fijar precio). 

-Igualmente, considerando los costos de siembra y cosecha, esto hoy representa 35% menos que el año pasado (ver cuadro). 

• En el caso del maíz, no hubo un repunte de precios en agosto, con lo cual: 

-El margen neto por hectárea de la campaña 2015/2016 en campo propio, alcanzó un récord histórico, producto de la quita de retenciones: $16.200. 

-Sin embargo, en la actualidad, esa hectárea rinde $7.834.  

-Esto significa que, por la caída de precios y aumento de los insumos, el productor maicero hoy recibe un 52% menos. 

-Respecto del promedio 2007-2014, cuando la hectárea permitía ganar el equivalente a $12.870, se observa un desplome de casi 40%. 


"El ajuste de márgenes de este ciclo respecto al previo fue notorio", apunta Garzón.

El consultor Salvador Di Stéfano, con base en Rosario y fuerte prédica en la actividad agrícola, precisa que los productores que apostaron todo a la oleaginosa y no realizaron algún tipo de cobertura financiera, hoy están atravesando una situación muy justa

"Hay una visión generalizada de que el único problema del campo son las inundaciones, pero la realidad es que hay otro conflicto y es que la rentabilidad es muy baja para la soja. La suba del dólar de las últimas semanas fue como una brisa de aire fresco pero no cambió la ecuación", acota. 

Según el experto, "un planteo de siembra de 1.000 hectáreas demanda aproximadamente u$s1 millón de inversión en insumos, tecnología y labores. De ese total, se obtienen hoy apenas u$s40.000". 

"Es mucho el desembolso para un retorno tan bajo. En zonas donde falla el clima, esa ganancia se borra de un plumazo", acota. 

Para Guillermo Villagra, director del fondo agropecuario OpenAgro, "toda inversión resulta más o menos tentadora según con qué se lo compare y la realidad es que hoy hay negocios que ofrecen la misma tasa de retorno sin correr tanto riesgo y, lo que también es importante, sin tener tanto capital inmovilizado". 

Para ponerlo en perspectiva, los que apostaron por las Lebac –y recompraron divisas al final de la operación- pudieron hacerse de una ganancia del 8% en moneda dura en los últimos doce meses, pese al avance del tipo de cambio. 

Como contrapartida, algunos fondos comunes de inversión llegaron a rendir hasta un 5,7% en dólares el último año, como es el caso del que administra Compass Asset Management.

"La rentabilidad sojera bajó muchísimo respecto a otros años, pese a la quita de 5 puntos para las retenciones a los porotos, la harina y el aceite. Y esto está vinculado con que se encarecieron mucho todos los costos asociados al cultivo, que se movieron en línea con la inflación", afirma Villagra. 

"Los fertilizantes y las semillas aumentaron en dólares; el flete se encareció por la suba del gasoil. Pero la variable que más influyó, sin dudas, fue el alza de los alquileres de campos", señala. 

"Esta última campaña, el 60% del costo de producción estuvo explicado por la renta de la tierra, cuando el promedio de los últimos diez años no superaba el 47%", detalla. 

No es un dato menor, dado que 6 de cada 10 toneladas de la oleaginosa que se generan en la Argentina se producen sobre campos rentados. 

"La ecuación queda muy justa", acota Villagra.

De hecho, OpenAgro, que llegó a manejar casi 30.000 hectáreas sembradas, ahora opera unas 7.000, para centrar más su estrategia de negocios en la ganadería

Bajamos muchísimo la superficie de soja, como también lo hicieron la mayoría de los fondos”, apunta el experto.

El "efecto derrame"
En 2016, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, el agro había contribuido con un 50% del alza de las ventas de camionetas. 

En base a las cifras del IERAL, hoy un productor sojero tiene que hacer un mayor esfuerzo para comprar una pick-up que el que tenía que hacer el ciclo pasado.  

Esto pega, por ejemplo, en el esfuerzo que debe hacer un productor rural con campo propio para comprar una pick-up 0Km: 

-El año pasado, para adquirir una Toyota Hilux 4x4 cabina simple (valuada en $489.000) era necesario destinar el equivalente a 44 hectáreas. 

-En la actualidad, para adquirir el mismo vehículo (que ahora cotiza a $537.000), requerirá de lo que le entreguen 71 hectáreas. 

¿Pegó esto en la demanda de "chatas", una de las principales herramientas para el campo? 

La realidad indica que los patentamientos de pick-ups todavía crecen: entre enero y julio acumularon un alza del 17% respecto a igual lapso de 2016. 

Pero hay un dato que llama la atención y es que el año pasado la tasa de variación había sido prácticamente la misma pero con un mercado total expandiéndose al 6%, mientras que ahora el negocio automotor avanza un 32%. 

Es decir que, en lo que va del año, las pick-ups resignaron market share. No es un mal dato, pero tampoco se puede hablar de una "explosión" de patentamientos. 

En tanto, desde la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA) aseguran a iProfesional que la tendencia en el nivel de operaciones se mueve en terreno positivo este año, continuando con el buen resultado de 2016. 

"Pero todavía estamos lejos del récord de ventas, que tuvo lugar en la campaña 2006-2007", apuntan. 

Villagra apunta a que el mercado de tractores y de camionetas se mantuvo bastante activo "porque hay mucho crédito barato y facilidades para financiar, por lo que al productor hoy le conviene invertir en un `fierro` nuevo que en uno usado". 

Garzón agrega como factor que si bien los productores en general tuvieron menos excedente y recibieron menos dólares por su cosecha, "la campaña pasada la aprovecharon para sanearse patrimonialmente, dado que muchos pagaron deudas y esto les permite hoy tener resto para tomar más créditos". 

Elecciones y precios
Sin embargo, todos los expertos coinciden en señalar que la demanda de equipos se va ralentizando, de cara a las elecciones generales del 22 de octubre. 

"Hasta ahora hay un buen ánimo, pero cada vez que hay comicios, el hombre de campo empieza a retrasar las decisiones de compra", apuntan desde CAFMA.

Garzón agrega que "se está viendo una mayor cautela frente al escenario electoral" y esto explica por qué hay más de 32 millones de toneladas de granos sin precio fijado (el 58% de la producción total). 

"El productor ahora entra en un compás de espera, hasta tener más definiciones. Y esto claramente afectará las decisiones de compra y de inversión", señala el experto del IERAL. 

El otro problema que ven los expertos está vinculado con el poco margen que le ven a los precios de los granos para crecer. 

Esto está vinculado con que el gobierno de EE.UU. estimó que las cosechas de maíz y soja de ese país serán mayores a lo previsto, lo que incrementaría los stocks a nivel mundial. 

Según el escenario que postula Agritrend, para la próxima campaña se proyecta un valor de la tonelada de u$s303 en promedio, considerando los cuatro principales cultivos. 

Eso es apenas 2% por arriba del último ciclo pero muy por debajo del registro de los últimos 15 años. 

"No hay perspectivas de que las cotizaciones suban. Incluso ahora la tendencia es a la baja", agrega Di Stéfano. 

En paralelo, Villagra agrega que, en un mercado de esta naturaleza –con costos todavía al alza, mayor incertidumbre política y perspectivas de precios estables-, las peleas por los valores de los alquileres de campos para la campaña que ahora comienza, será definitivamente dura

"Será una puja muy difícil, porque en este nuevo ciclo, aquel productor que cierre un número elevado, podría salir muy lastimado financieramente", concluye. 

Entre los factores positivos que inclinan la balanza figuran el inicio en 2018 del plan gradual de baja de retenciones a la soja, de medio punto mensual, y lo que Macri adelantó como una "reforma impositiva en todos los niveles" para después de las elecciones. 

A la vista de las cifras que plantean los expertos, está claro por qué el reclamo de una menor carga tributaria está a la orden del día. 

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