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Management y "secretos" de Toyota: cómo se convirtió en una empresa admirada

08-08-2017 Un profesor de la universidad de Michigan analizó el método de trabajo de la firma japonesa, que es reconocida en la industria por su capacidad de mejora continua                                                                    
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El gigante japonés, Toyota, fundado en 1933 por el empresario Kiichiro Toyoda, llegó a liderar el ranking de ventas a nivel mundial mundial, y el año pasado obtuvo beneficios netos de 14.767 millones de euros.

Pero es también objeto de estudio por parte de investigadores y escuelas de negocios por ser una organización más capaz que otras compañías de mejorar de forma continua. Su éxito radica, al margen de innovaciones, en su enfoque de gestión.

El ingeniero e investigador de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), Mike Rother, estudió sus prácticas durante seis años y concluyó que el método, al que bautizó Toyota Kata, consiste básicamente en realizar distintos ejercicios con el fin de conseguir la excelencia.

El término kata describe una serie de movimientos establecidos que se practican individualmente, sobre todo en las artes marciales. Practicar para aprender.

Pero para que esto suceda a nivel corporativo hay que lograr algo más difícil: que toda la organización esté implicada en un objetivo común.

Según avanza, este método trabaja según dos patrones: la "improve kata", que explica cómo mejora y avanza continuamente la firma de automóviles, y el "coaching kata" que consiste en cómo enseña y explica todas sus mejoras.

El primer patrón crea hábitos de mejora que ayudan a alcanzar metas complejas y lograr que las personas tomen decisiones basadas en la experimentación y el aprendizaje.

En Toyota todos los desafíos se afrontan mediante una premisa: para partir desde donde se está hasta el lugar al que queremos llegar hay que cruzar una serie de obstáculos desconocidos. Para que esto sea posible, hay que poner metas a corto plazo. Por tanto, no se debe apuntar directamente al gran desafío que se pretende abordar sino ir paso a paso.

Aunque, según Rother, una visión a largo plazo ayuda a focalizar nuestras ideas y acciones, "sin la misma, las propuestas se evalúan de forma independiente, en lugar de evaluarse como parte de un esfuerzo dirigido hacia algo".

Para ello, hay que establecer varias rutinas que comienzan con la planificación, y así continuar hasta lograr el objetivo.

También es importante fijar el tiempo en el que se pretende conseguir. Es lo que generará en el equipo de trabajo tensión y estímulo.

Una vez fijado todo esto, hay que analizar de qué herramientas y recursos se dispone.

Si algo ha logrado Toyota a lo largo de los últimos años es una visión a largo plazo de sus operaciones de producción, basadas en cero defectos, cien por cien de valor añadido, flujo de una sola pieza, en orden y a petición (la esencia del método kata), y lo que es lo más importante, seguridad para las personas. Otro de los ejercicios que ha llevado a la firma tan lejos es el de la prueba y el error. 

Por último, el "coaching kata" tiene como propósito enseñar todas las mejoras que se han desarrollados y hacer que la organización se empape de ellas. De nada sirve innovar sino se comparte con los compañeros.

Su filosofía, según relevó Cinco Días, es formar al personal para que este pueda, por sí mismo, encontrar la solución. En este proceso, el coach busca entender, comparar e introducir ajustes. Después de cada sesión, el profesional debe preguntar: ¿cuál es el siguiente objetivo?, ¿qué obstáculos están interrumpiendo su trabajo?, ¿en qué experimentos debe comenzar a emplearse?

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