Politica

Aparecen nuevos "encuestadores de redes sociales": proyectan que Cambiemos tiene un techo de 30%

10-08-2017 Empiezan a actuar en la escena política argentina nuevas firmas de opinión pública que, en vez de salir a la calle a realizar los relevamientos tradicionales, se dedican a interpretar lo que la gente expresa en Facebook y Twitter. Afirman que sus metodologías se revelan como las de mayor acierto
Por Andrea Catalano
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En los últimos tiempos, las campañas electorales no sólo han supuesto un cuestionamiento a la clase política, sino también a las empresas de opinión pública.

La forma en que los encuestadores han errado pronósticos, en la Argentina y en el mundo, llevó a una profunda revisión sobre si, tras los vertiginosos cambios sociales, sigue teniendo vigencia la metodología tradicional para medir las preferencias políticas.

Estas PASO no son la excepción, al punto que firmas referentes del mercado, como Poliarquía, han desistido de publicar proyecciones, con el argumento de que los niveles de desinformación y apatía son tan grandes que no se puede tomar los números de los sondeos como definitivos.

En paralelo, están surgiendo nuevas formas de interpretar la opinión pública, vinculadas a las interacciones de los ciudadanos en las redes sociales

"Hoy, las redes sociales terminan reflejando la opinión más real que cualquier otro tipo de encuesta. De todos modos, nuestras mediciones son complementarias de lo que realizan las encuestadoras tradicionales. De hecho, ellas están explorando estos métodos porque se dan cuenta que también permiten tener indicadores de los comportamientos, en este caso de los votantes", reveló Guillermo Monge, director de Twigdata, una de las empresas que realizan este tipo de "escuchas" en medios sociales.

Y recuerda cómo este tipo de mediciones empezó a ganarse el respeto profesional en el marco de los comicios presidenciales de los Estados Unidos. "Cuando se sucedieron los debates entre Hillary Clinton y Donald Trump las mediciones nos daban que Trump ganaba, que fue lo que finalmente ocurrió, mientras los medios de comunicación no decían lo mismo", recordó Monge. Y los medios, tal como ocurre en la Argentina, toman como fuente más fiable a las empresas de opinión ya establecidas.

Twitter y las fan pages en Facebook de los candidatos suelen ser dos de los espacios en donde se produce la mayor cantidad de  interacciones, coincidieron los consultados. Como también la hay en lo referido a los niveles de indecisión de los votantes, hecho que también se nota en los trabajos de las consultoras de opinión.

En la Argentina, hay 35 millones de usuarios de Internet. Sobre ellos, más de 20 millones son usuarios activos de Facebook, con un promedio de permanencia en esa red de 9 horas diarias, según datos de la propia compañía.

Respecto de Twitter, hay 11 millones de usuarios registrados en el país, aunque se desconoce cuántos de ese total hacen un empleo activo. Pero es un termómetro de la opinión de parte de la sociedad.

Desde el mostrador de las encuestas tradicionales se hacen las objeciones imaginables: que en las redes sólo se ve reflejado al sector más politizado de la sociedad, en un microclima que no necesariamente representa a la totalidad de la población.

Del lado de las empresas digitales responden se defienden con datos: mientras los análisis de redes sociales han acertado tendencias, las encuestas tradicionales tienen problemas. Ellos toman una muestra sobre 3.000 o 4.000 casos que, luego, extrapolan al escenario nacional. ¿Por qué lo que se expresa en redes que, en conjunto, son utilizadas por más de la mitad de la población no puede tener el mismo nivel de representatividad?

Esto es, al menos, lo que sostienen las nuevas encuestadoras, como Socialify, que realiza una "escucha" que se extiende durante las 24 horas y se concentra en lo que los usuarios de las redes dicen sobre los partidos y los candidatos de cada agrupación

A través de las mediciones puede comprobarse cómo fue la reacción social ante las promesas de campaña. "Internet no olvida. De alguna manera es más fácil recordar lo que prometieron los candidatos en elecciones anteriores y no cumplieron, porque antes internet no estaba tan metido en la vida cotidiana", dijo a iProfesional, Marcos Mansueti, director de Socialify.

Por su parte, Gabriel Baños, CEO de Flowics, otra de las empresas dedicadas a escuchar lo que dicen los usuarios en las redes, argumenta: "En las elecciones de los últimos años advertimos que suele haber una correlación alta entre el nivel de adhesión que se expresa en las redes sociales y lo que ocurre en las urnas". 

A diferencia de lo que ocurre en las encuestas tradicionales, en las redes sociales la expresión de los usuarios es espontánea. Por eso, Baños detalla que cuando se realizan los análisis se observa, además, que desde lo cualitativo hay una analogía entre el índice de popularidad y las conversaciones en las redes.

Tal vez por eso Cristina Fernández de Kirchner es la que genera el mayor nivel de conversaciones. "Hoy el caso más emblemático es el de Cristina que no se expone pero que sigue siendo la que provoca más reacciones, sean de amor o de odio", amplió Baños.

Esto explica, a su vez, que "la gente empezó a hablar antes de Unidad Ciudadana que de Cambiemos. Porque una cosa es lo que hacen los partidos con su pauta en las redes y, otra, lo que hacen las personas en esos espacios", consideró el director de Socialify.

Tope para Cambiemos
En este contexto de encuestadores con credibilidad en baja, ¿qué dicen los "medidores de redes" sobre las PASO? Por lo pronto, que Cambiemos tiene un techo de 30 por ciento.

"Estamos viendo que de cada 10 personas, siete no votarían a Cambiemos. Hay tres espacios peronistas sin mucha vinculación entre sí y dos de izquierda con fuerte presencia. Cambiemos levantó un poco en las últimas semanas", afirma Mansueti, de Socialify.

"Vemos que no hay un votante esperanzado. No es el cambio lo que van a votar. La gente está cansada. Lo que se discute entre los encuestadores es cuánta diferencia hay. Pero en este escenario a nadie le importa eso. Lo que sorprende es que Cristina pueda ganar, y también sorprende cómo es posible que alguien que estuvo 12 años en el poder y que, según algunos, hizo desastres, es la única opción a Cambiemos", consideró el analista.

"No se ven propuestas, sino criticar al otro, cuestionarlo. Las expresiones de las redes están muy concentradas sobre la temática del día", amplió Mansueti.

Mientras que para Management & Fit el oficialismo en el distrito que comanda María Eugenia Vidal ronda el 23,1%, para Aresco llega justo al 30%, casi lo mismo que lo medido por el CEOP. Según Raúl Aragón, Cambiemos apenas supera el 22% en la provincia aunque para OPSM llega casi al 34%.

La sola enumeración de datos con semejante disparidad marca las dificultades para interpretar una opinión pública que ya no es tan homogénea y previsible como años atrás.

Las redes sociales muestran lo que no harían los votantes, y también la falta de alternativas que hoy ofrece la política en general. En estas "escuchas" también queda evidenciado que los argentinos no quieren votar a la opción A, pero tampoco a la B. Y cuando quieren buscar la C o consideran que no lo es o no termina de seducirlos.

Esto, que puede ser percibido por cualquier analista avezado, es casi perfectamente capturado por las empresas digitales que realizan estas escuchas en redes sociales.

Que sus mediciones estén siendo tan cercanas a lo que ocurre en la real realidad responde a que hacen un profundo uso de diversas herramientas tecnológicas que permiten decodificar el comportamiento humano en las redes sociales.

Hacen ciencia de los datos, un proceso que va más allá del Big Data. Utilizan filtros que permite discriminar la información según determinadas variables. Cuando se advierten patrones que se salen de los rangos predefinidos surgen alertas.

Todo eso forma parte de un análisis mayor que permite no sólo medir el pulso de lo que está pasando respecto de algo sino también tomar acciones en el momento. Porque es posible realizar este conjunto de actividades en tiempo real.

Es el tiempo que, por ahora, no pueden asir las encuestadoras tradicionales. Y sobre el que, pareciera, tendrán que avanzar. Si es que quieren que sus mediciones, más allá de las modificaciones que puedan incorporar a metodologías analógicas, incorporen ciertas precisiones que ofrecen las herramientas digitales.

Mientras tanto, los sondeos continúan. Algunos se revelan. Otros no. Y las redes sociales expresan, con un tono cada vez real, de qué va la verdadera sensación.

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