Economía

El fin de un sueño chavista: la filial local de PDVSA, al borde de la disolución

11-08-2017 Entre febrero de 2016 y junio pasado, desde Venezuela inyectaron casi $100 millones para sostener las operaciones de la petrolera que en el país opera con la marca Sol y que controla una red de 70 estaciones de servicio y una refinería
Por Andrés Sanguinetti
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Lejos quedaron los tiempos en los cuales la Venezuela de Hugo Chávez y la Argentina de Néstor Kirchner prometían la creación de un “imperio energético”, que hasta llegó a declamar una revolución petrolera en la región.

La sociedad tenía objetivos grandilocuentes, como quedarse con los activos locales de Shell o transformar a la recién creada Enarsa en una petrolera con fondos de la nación bolivariana que iba a operar una red de 600 estaciones de servicio y a encarar ambiciosos planes de exploración, refinación y distribución de combustibles. 

Eran los años en los cuales Chávez desembarcaba en el país con planes para convertir a Pdvsa en el mayor referente energético local que inició con la compra de 150 estaciones de servicio de la firma Rhasa y de los activos de la uruguaya Ancap

Y que buscó expandir intentando sumar las casi 900 estaciones de servicio y la refinería de Shell para ubicarse en el segundo puesto del mercado y desafiar al reinado de la española Repsol, por entonces dueña del 100% de YPF.

Hasta llegaron a contemplar la creación de una empresa energética multinacional con el nombre Petrosuramérica que iba a estar integrada por Pdvsa, Enarsa y que prometía embanderar todas las estaciones de servicio bajo la marca PDVSur e incorporar como socia a Ancap.

Una década después, del sueño kirchnerista-bolivariano sólo quedan 70 estaciones de servicio distribuidas en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, y Santa Fe, bajo las marcas Pdvsur y Sol, una refinería en la localidad bonaerense de Dock Sud y una sociedad al borde de la disolución. 

Se trata de la filial argentina de Pdvsa que en la actualidad se encuentra operando con patrimonio neto negativo por $160 millones y que solo se sostiene con los permanentes aportes de capital que realiza casi mensualmente el gobierno de Nicolás Maduro.De hecho, entre febrero de 2016 y junio pasado le transfirió a Petrolera del Cono Sur $96 millones en concepto de aportes irrevocables.

En el último balance presentado ante la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que arrojó una pérdida de $58 millones, el propio directorio de la petrolera admitió que se encuentra comprendida en los causales del artículo 94, inciso 5) de la Ley de Sociedades que estable la disolución de una compañía por pérdida de su capital.

Esta situación se da cuando la sociedad tiene deudas de tal magnitud que no posee remanente líquido imputable al capital y en el caso de Petrolera del Cono Sur se viene sosteniendo con el apoyo financiero del gobierno chavista.

Ya en 2015 había recibido $160 millones de parte de Pdvsa para intentar sostener las operaciones de su petrolera en Argentina que solamente posee un 2% del market share local.

Pero su endeble situación financiera no impidió ciertos movimientos ocurridos con sus acciones en el ámbito bursátil durante junio pasado y que llevaron a que la Comisión Nacional de Valores (CNV) dispusiera la interrupción de la oferta pública de sus valores negociables.

La medida obedeció a sospechosas sobre la fluctuación de sus acciones sin razones que pudieran justificar  esas oscilaciones y el volumen cotizado más precisamente el dos de junio. 

Ese día, los títulos de la empresa llegaron a dispararse 83,2% para cerrar un 33,6% arriba. Al observar estos movimientos la CNV dispuso la interrupción transitoria de la oferta pública de los valores negociables “hasta que desaparezcan las causas que la determinaron".

Dos meses después, la acción cotiza en los $4 por unidad, con una caída del 6% y luego de haber tocado un máximo de $6,80. Tiene además una depreciación de activos por $45 millones, un quebranto impositivo acumulado de $670 millones, cuentas a pagar por $388 millones, un pasivo de $367 millones, un capital social de $100 millones y un patrimonio neto negativo de $160 millones.

Según se desprende de su informe a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, los ejecutivos locales de la sociedad atribuyen el patrimonio neto negativo principalmente a la deuda comercial con PdVSA por un total de $367 millones.

“El directorio y el accionista principal de la sociedad se encuentran evaluando distintas alternativas de financiamiento que permitan mejorar la rentabilidad de la empresa y el giro normal de sus negocios”, asegura el documento en el cual también se aclara que sus ejecutivos no prevén inconvenientes para hacer frente a sus pasivos corrientes.

De todos modos, sobre la empresa pesan eventuales reclamos del pago de sus acreedores que, si no cuenta con los fondos para cancelar esas deudas, la puede llevar a la quiebra

Hasta ahora, esta situación la ha resuelto utilizando las deudas por compra de combustible que tiene con su matriz para absorver dichos quebrantos, además de los aportes habituales de su casa matriz.

Entre las acreedores se encuentran sociedades controladas por Pdvsa como Citgo Petroleum Corporation, a la que adeuda $208 millones; y la propia casa matriz, con otros $ 78 millones. 

En su balance también evalúa el efecto de la evolución del dólar sobre sus actividades al explicar que por cada aumento del tipo de cambio de $0,10 frente al dólar “dará lugar a una pérdida antes de impuestos de $2,2 millones”. 

Enfrenta además una demanda de la empresa Venar Carburantes que le reclama $209 millones por el incumplimiento de obligaciones vinculadas con contratos de comercialización. El directorio de la sociedad solicitó a la justicia un dictamen al entender que el monto reclamado “no guarda relación con los posibles incumplimientos que aún deben probarse en sede judicial”.

Como forma de sostener sus actividades en el país mas allá de los aportes que seguramente continuará recibiendo de Venezuela, la sociedad hará foco en el abastecimiento de combustibles y en su red de estaciones de servicio en regiones favorecidas por el crecimiento del agro.

Según explican sus ejecutivos en el informe enviado a la Bolsa de Comercio, “el sector agropecuario se encuentra beneficiado por medidas tomadas por el actual gobierno como baja de retenciones y devaluación y tracciona en forma directa sobre la demanda de combustibles y lubricantes”.

En este marco, el plan de negocios de la compañía apunta a diversificar sus fuentes de abastecimiento. Espera así obtener mejores costos y mayores márgenes de comercialización. También buscará ampliar su cartera de proveedores y aprovechar la baja de precios internacionales del crudo.

En el aspecto comercial, el directorio se orienta a consolidar la red de estaciones de servicio, desarrollar nuevos negocios sumando clientes vinculados al agro y al sector industrial.

En 2015, las ventas de Pdvsur llegaron a $ 400 millones, una caída de 62,49% ($ 666.8 millones) respecto a 2014 porque porque su volumen comercializado, que fue de 54.660 m3, se redujo en torno al 66%. 

Petrolera del Conosur fue comprada por Pdvsa en 2011 a la uruguaya Ancap. En ese momento, ya controlaba el 53% de la empresa argentina y se quedó con el 47% de Ancap. Por entonces distribuida cerca de 18.000 m3 mensuales de combustibles en Argentina a través de 117 estaciones de servicio. 

 

 

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