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El club de fútbol Atlas: de la D al mundo virtual con gamers, realidad aumentada y hasta bitcoins

15-08-2017 El equipo de la localidad bonaerense de General Rodriguez ya cuenta con su propio estadio digital y seleccionó a dos gamers profesionales para que los represente en competencias que se disputan en Europa, Asia, Estados Unidos y América latina
Por Andrés Sanguinetti
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Mientras desde lo deportivo espera cumplir la semana próxima con un capítulo de lujo en su historia cuando juegue con River Plate por la primera ronda de la Copa Argentina, el club Atlas se ha convertido en la primera institución del fútbol argentino en desarrollar un equipo virtual con comisión directiva, estadio, jugadores y uso de la realidad aumentada y virtual.

No sólo eso, también, hasta está incursionando en la utilización del bitcoin como la moneda de pago.

En el caso de los juegos online no solamente armó un team orientado a participar en competiciones electrónicas, sino que el plantel profesional también forma parte de un team virtual que participará de eventos deportivos online.

Se trata de los mismos jugadores que el martes que viene a las 21 horas tratarán de hacer historia intentando vencer al último campeón de este torneo en el estado Padre Martearena de la ciudad de Salta.

Mientras tanto, el club de la localidad bonaerense de General Rodriguez seleccionó a dos gamers profesionales para que los represente en competencias que tradicionalmente se disputan en Europa, Asia, Estados Unidos y América latina.

Se trata de Francisco Márquez de la Serna y Santiago Matalón, bautizados como los "Guerreros Digitales" (#guerrerosdigitales) y quienes serán parte de Atlas Digital, el club virtual creado por la institución que hoy milita en la Primera D de los torneos organizados por la AFA.

En el caso del bitcoin, una de las empresas sponsors del club firmó el contrato comprometiéndose en pagar con esta moneda virtual, cuya cotización le permite a Atlas pensar en una considerable ganancia teniendo en cuenta el incremento que tuvo en el período que pasó desde la firma del acuerdo a la fecha.

Es más, Atlas tiene ya su propio estadio digital desarrollado por la consultora  Practia. También llevan a cabo entramientos virtuales basados en el estudio de la neurociencia, según explicó Carlos Farfán, director general de Practia en Argentina.

Por su parte, Maximiliano Ambrosio, presidente del Club Atlas, agregó que “cada idea que nos permite igualarnos a las instituciones de primera elite se implementa con la mayor celeridad y por eso aprovechamos la posibilidad de hacer un acuerdo con Practia para sumar tecnología”.

En el mismo sentido, Claudio Destéfano, director de Planeamiento Estratégico del equipo de "la otra pasión" señaló que el objetivo al haber creado el Atlas Virtual es el de innovar en el destino hacia donde va todo el deporte mundial, sumando aplicaciones y juegos para dispositivos móviles basados en realidad aumentada y realidad virtual.

“De hecho, para el partido con River en Salta, los hinchas que lo quieran hacer podrán enriquecer su experiencia como espectadores en un estadio aumentado, basado en la realida aumentada, un proyecto que hoy es único en la región”.

Según el periodista el fútbol tradicional transitará por los mismos cambios que generaron las apariciones de Uber, Netflix, Airbnb y Spotify en las actividades de los taxis, las operadoras de cable, los hoteles y la música.

“Los cambios tecnológicos invitan a repensar a todas las instituciones, y las deportivas no son una excepción”, asegura Destéfano para quien el cambio de paradigma en los deportes profesionalizados ya se está dando.

“A los ingresos generados por la venta de entradas, la televisación y el marketing ahora se le agrega el aporte del patrimonio digital”, señala.

En otras palabras, considera que las redes sociales, los juegos online, la inteligencia emocional, la realidad virtual y aumentada, además de la big data le abren a los clubes otras fuentes de ingresos y convierten a sus hinchas en altos consumidores de la marca y con valor económico, sin que esto provoque una competencia entre el club tradicional y su réplica en el mundo online.

“Los dirigentes, los deportistas y hasta los sponsors pueden ser diferentes, al igual que las mañas que hay en el fútbol real, porque las suspicacias por sobornos o picardías para ganar un partido no se aplican en el digital, más controlado por la transparencia que da una máquina o un algoritmo”, explica el director de Planeamiento Estratégico de Altas.

“Mientras no aparezca un hacker, todo es más objetivo, menos opinado, más on demand, sin límites de tiempos ni distancias como los que marcan los fixtures y los días y horarios de los partidos en el mundo físico”, agrega.

En lo que respecta a la construcción de la historia, de su escudo, de la generación de un nuevo fanatismo, el club virtual es considerado por los expertos como una start up de un nuevo ecosistema bautizado esport, con una enorme cantidad de desafíos y dudas que se irán resolviendo a medida que este paridgma siga creciendo.

Marcela Petrillo, gerenta general de la consultora Von der Heide, especializada en recursos humanos, explica los desafíos por venir comparando a la transformación digital con una balsa que será usada para rescatar a los pasajeros del Titanic.

"Quienes trabajan en transformación digital son los que construyen ese barco que salvará a los pasajeros de un buque a punto de hundirse”, sostiene.

En cuanto a los gastos e inversiones que ocasionará un club virtual y los presupuestos de sus "hermanos" reales, las diferencias también son muchas.

En un club común hay que pagar a los proveedores, a los jugadores, invertir en la infraestructura y, en algunos casos, permitir el uso económico de la dirigencia.

En el caso del club digital, tanto el estadio como el software no tienen costo ya que se pueden usar a cambio de patrocinio, los jugadores son gratis al poder participar de un negocio del que, de otro modo, no podrían.

En el caso de los dirigentes, se convierten en community managers y se crea una nueva veta de sponsors con las empresas tecnológicas que pueden usar los juegos online como forma de “hacer lobby” con sus propios clientes corporativos para que compren sus servicios.

“Un club virtual puede desarrollar una marca global, rejuvenecer la hinchada manteniendo el concepto del juego, pero con miembros que no son sólo espectadores sino también protagonistas”, asegura Destéfano.

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