Management

Video: la fórmula del valor agregado para ser mejor que la competencia

24-08-2017 ¿Por qué empresas del mismo sector tienen resultados diferentes? ¿Por qué algunas personas consiguen trabajos mejor remunerados que otros? La respuesta
Por Gustavo Segré
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¿Qué puede explicar que en un país, en una misma región, en la misma ciudad, con las mismas leyes, con el mismo mercado, con los mismos proveedores y –eventualmente- con los mismos clientes, una empresa tenga buen resultado y otra empresa tenga un mal desempeño?

Lo mismo se aplica a la gente. ¿Cómo podríamos explicar que entre dos personas en la misma ciudad, con las mismas complicaciones del mercado y con los mismos estudios, una tenga trabajo y la otra no?

Si miramos hacia el futuro, algunas de las profesiones que hoy consideramos como “básicas”, existirán más en el corto y el mediano plazo.

Por ejemplo: ascensorista, cajeros de supermercados y hasta cajeros de bancos. Ya hay muchas empresas de fast food que utilizan tótems para recibir los pedidos y efectuar el pago.

Es importante, entonces, prepararse para lo que viene. Y el secreto de esa preparación para ser de las personas y las empresas a las que les va bien, está en tres palabras: agregación de valor.

Es difícil poder explicar lo que significa “agregar valor". Pero lo más importante es entender que se puede utilizar una fórmula. Aunque no es científica, el resultado se muestra con gran rapidez y con mucha objetividad.

La fórmula
El primero de los ingredientes es la letra C, de Conocimiento. Se adquiere en una universidad, en un curso técnico, leyendo un libro, mirando algún documental.

El segundo elemento es la letra H, de Habilidad. Implica competencias técnicas inherentes a la actividad que se desarrolla en la compañía o competencias soportes: aquellas que no son técnicas pero que dan una preparación mejor para realizar la labor dentro de la organización.

En tercer lugar está la A, de Adaptabilidad. Es importantísima en función de la tecnología que se utiliza en el día a día, porque permite ajustarse a los cambios.

Aquellas personas que no tengan facilidad para nuevos desafíos, que tengan dificultad para adaptarse a un nuevo escenario laboral, tendrán serios problemas para insertarse.

Los tres elementos anteriores deben encerrarse en un paréntesis y multiplicarse por una nueva A, que es la de Actitud.

(C+H+A) A

La actitud no se consigue en una universidad, en un curso técnico, ni practicando una habilidad. Se la tiene, o no.

La buena noticia es que cualquiera pueda optar por tenerla. Y en el caso que se detecte una falta de actitud proactiva, se puede cambia para que las cosas sean de la forma que la empresa precisa.

¿Cómo se puede identificar la actitud?
La respuesta es muy simple. Si a alguien se le pregunta si quiere hacer alguna cosa y al respuesta habitual es “no”, lo más probable es que no tenga esa actitud (para aprender, para practicar, para adaptarse).

Entonces, se puede conluicr que le va bien a la empresa, al empleado o al ejecutivo que resume en su forma de trabajar la fórmula de agregación de valor: Conocimiento, Habilidad –competencias técnicas y de soporte-, más Adaptabilidad a los nuevos desafíos.

Y estos tres ingredientes multiplicados por el factor más importante, la Actitud

Para adquirir el Conocimiento hay que invertir tiempo y dinero en aprender.

Para conseguir la Habilidad, se debe practicar.

Y estar dispuesto a evolucionar para enfrentar los nuevos desafíos del mercado tiene que ver con la Adaptabilidad.

Todo eso, unido a una clara Actitud proactiva, asegura el mejor de los futuros.

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