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¿Qué país opaca el protagonismo al régimen "puerta a puerta" que rige en la Argentina?

26-08-2017 Trámites engorrosos, burocracia y dificultades para conocer y llenar los formularios frenan el sistema que durante el gobierno kirchnerista se convirtió en el principal ingreso de artículos de importados al país. Sólo se concretaron operaciones por u$s58 M contra u$s850 M en el país vecino
Por Andrés Sanguinetti
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Desde que el 26 de agosto del año pasado se anunció el regreso del sistema de envío de paquetes postales conocido como Puerta a Puerta, casi dos millones de argentinos ya usaron este servicio para realizar compras en el exterior.

Lo hicieron tratando de aprovechar el combo de alta inflación, dólar atrasado y las diferencias de precios y una supuesta agilidad en los trámites que no es tal si se tiene en cuenta que en este primer año de operaciones se concretaron 1.260.000.

Es decir, cerca de 700.000 operaciones quedaron en el camino con esta metodología que había sido dejada de lado por el gobierno kirchnerista y reflotada por la actual gestión de Cambiemos. 

Las razones se deben buscar en la lentitud de los trámites, la burocracia para retirar los productos y las dificultades para llenar los formularios.

Esto genera que el 30% de las compras terminen regresando a su país de origen y casi la mitad de las operaciones no se concreten

También hay que tener en cuenta que el régimen limita las compras libres desde el exterior, al establecer a cada contribuyente una franquicia anual de u$s25 y el pago del 50% del impuesto sobre el excedente de ese monto en sus compras, salvo para libros y otros “productos culturales” que quedaron excentos de esas tasas.

De hecho, los datos difundidos por el Correo Argentino en los últimos días lo demuestran.

Del total de los 1,9 millones de operaciones concretadas en estos 12 meses, casi 640.000 se devolvieron a origen. Es decir, no fueron o no pudieron ser retirados por sus compradores o tampoco les llegó el paquete a sus domicilios.

Según fuentes oficiales consultadas por iProfesional, la mayor responsabilidad por estas compras frustradas recaen en la Aduana y en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), más que en el Correo Argentino.

Ocurre que la empresa postal oficial solamente ofrece la logística de transporte de los productos desde que llegan al puerto o a las terminales aéreas a los hogares de los compradores

Mientras que las medidas, normas, reglamentaciones y trámites son potestad del organismo fiscal que a su vez controla las actividades  de la Dirección General de Aduanas.

La mayor parte de las devoluciones se deben a trámites incompletos o incorrectos o a la extensión de los plazos previstos para el retiro de los productos. 

Estos casos, el Correo Argentino debe devolver la mercadería con la carga económica que este proceso representa y sin haber podido cobrar los $120 estipulados como costo de envío a los domicilios.

Desde la Aduana se defienden asegurando que quienes no logran concretar la operación no entienden los trámites. Esta afirmación es parcialmente correcta aunque no siempre es responsabilidad de los compradores.

Los formularios, los procesos y los costos para acceder a tramitar una compra Puerta a Puerta no son claros, ni se explican de manera didáctica.

Esto hace además que del total de los envíos recibidos, 510.000 corresponden al sistema de retiro presencial en la sede del Correo del barrio porteño de Retiro sea por involucrar operaciones por más de dos kilos o u$s 200. Y no porque los clientes hayan optado por esa forma de hacerse con sus compras sino por disposición de la AFIP a pesar de que la operación se haya iniciado como envío a domicilio. Los datos del Correo aseguran que se pidió cambio de circuito para 321.000 productos.

En tanto, 1,4 millones de transacciones correspondieron al sistema de envío a domicilio. Sin embargo, por la burocracia aduanera y la falta de información precisa para llenar los formularios, 558.000 paquetes regresaron a los países de origen de esas compras.

Esto hace que, de la cifra inicial de 1,9 millones de operaciones, entre los que llegaron a domicilio y los que se retiraron en la sede del Correo de Retiro, solamente se concretaron 1,26 millones.

Chile, en el podio
Lejos
de los números que reflejan las compras en Chile, donde solamente durante el año pasado tres millones de argentinos cruzaron la frontera y gastaron u$s800 millones para adquirir más que nada productos electrónicos y ropa. 

Según un estudio elaborado por el Observatorio Económico de la Asociación de Comercio, Industria y Producción de Neuquén, se estima que este año serán 3,7 millones los argentinos que viajen al país vecino como consecuencia del diferencial de precios y la mayor oferta de productos y marcas. 

Esto, a pesar de que el promedio de ahorro entre comprar en el país vecino y en los mercados de donde provienen los productos Puerta a Puerta en muchos artículos suele ser el mismo, con valores hasta 60% más bajos que en Argentina.

El informe da cuenta que las compras de argentinos con tarjetas de crédito y débito en Chile crecieron 168% en 2015 y 104% en 2016, y que por cada u$s100 que los turistas extranjeros gastan con los plásticos en Chile, casi u$s40 corresponden a argentinos.

Además, el exceso de compras le reporta al fisco chileno u$s23 millones anuales por las diferencias entre lo que deben pagar al sobrepasar los montos máximos de las mercaderías que compran.

En el caso del Puerta a Puerta, el promedio de las compras ronda los u$s45, lo cual permite sostener que en este año de vida del sistema ingresaron al país 1.290.000 por un monto total de u$s58 millones.

Cifra muy lejana a la generada por las compras de los argentinos en Chile.

Si bien operar de manera online y cómodamente desde el hogar para comprar al exterior parece ser más ágil que adquirir un pasaje de avión o viajar en micro o auto a Chile, lo cierto es que el servicio Puerta a Puerta solo fue beneficioso para pocos.

Los usuarios le apuntan a lo tedioso, costoso, lento y engorroso del sistema y a lo difícil que es entender la operatoria para llenar los formularios y completar los trámites. Esto, a pesar de que el origen del sistema de compras online al exterior es precisamente la búsqueda de practicidad y comodidad.

Paso por paso
Es que el trámite inicial para intentar comprar una mercadería tiene varias facetas.

Una vez elegido el producto y luego de que llegó al país, el comprador debe esperar un telegrama donde se le informa la existencia de un envío a su nombre por el que puede optar por recibirlo en su hogar (Puerta a Puerta) o en la oficina del Correo en Retiro.

En este caso, de todos modos es la AFIP la que finalmente decide el destino de la mercadería ya que tiene la potestad de modificar el pedido, a pesar de que el cliente haya abonado al Correo el precio del transporte a su hogar.

Luego, el comprador debe ingresar al sitio oficial de la AFIP con su clave fiscal (si no se tiene se debe tramitar) y llenar una declaración jurada online que a muchos les cuesta entender.

De tener suerte y completar esta parte del proceso, el sistema emite de forma automática una declaración jurada que se debe imprimir y un VEP, siglas de Volante Electrónico de Pago, por los conceptos y valores a pagar. 

Este ticket tiene vigencia hasta la hora 24 del día de su generación ya que luego se anula y hay que generar uno nuevo.

El tema es que para obtener el VEP, el usuario debe saber que tiene que ingresar al servicio “Envíos Postales Internacionales” luego de la confección de la declaración simplificada. Todo un trámite engorroso y difícil de comprender sin la ayuda de un amigo contador, por ejemplo.

De llegar a este paso, hay que verificar que la declaración jurada simplificada se encuentre en estado “Pagado”. Y si la AFIP no definió lo contrario, la compra llegará al domicilio.

Finalmente, el destinatario deberá confirmar la recepción de su compra dentro de los 30 días corridos de recibido, ingresando al servicio con clave fiscal de “Envíos Postales Internacionales”.

De no hacerlo, el comprador podrá no recibir otro envío bajo esta modalidad hasta que la confirmación se haga efectiva o se justifique ante la Aduana indicando los motivos por los cuales no se realizó el trámite.

Cuando el actual Gobierno informó, en agosto del año pasado, el retorno de las compras online al exterior usando como vocero a Alberto Abad, titular de la AFIP, no hubo una avalancha de artículos extranjeros en los hogares argentinos tal como se anticipaba.

De hecho, la radiografía actual muestra que este método de compra que los argentinos convirtieron en boom hasta el 2013, cuando las operaciones eran diarias y llegaron a generar un caos de entrega de paquetes en las oficinas postales, no volvió a convertirse en un boom.

En este caso, más que nada por la maraña de trámites, la burocracia estatal y las pérdidas de tiempo para comprar, mayormente artículos electrónicos, indumentaria, libros, repuestos o artículos deportivos.

Aún a pesar de que las diferencias de precios con los mismos productos locales pueden ser grandes.

De alguna forma, la burocracia actual hace las veces de filtro a un régimen que durante la gestión de Cristina Kirchner se convirtió en un aluvión importador, generado por las atractivas diferencias de valores en especial con los productos chinos que se ofrecían a través de sitios asiáticos como Aliexpress o los provenientes de Estados Unidos. 

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