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Macron también impulsa una ambiciosa reforma laboral en Francia

01-09-2017 Será el primer desafío del mandatario europeo, cuya intención es dar mayor flexibilidad a las empresas en un marco de desempleo del 10%
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El presidente francés, Emmanuel Macron, cuya imagen se desploma en caída libre en los sondeos, presentó este jueves sus propuestas para reformar el mercado laboral de ese país, uno de los proyectos más complicados de su mandato.

La reforma del rígido código laboral francés para dar mayor flexibilidad en las empresas es una de las prioridades del joven presidente centrista de 39 años, que espera reactivar el empleo en Francia, donde la desocupación roza el 10% de la población.

El texto, fruto de varias semanas de conversaciones con sindicatos y organizaciones patronales, será aprobado mediante ordenanzas para evitar un largo proceso de debate legislativo, pero algunos sindicatos y la izquierda radical convocaron manifestaciones en su contra.

La nueva legislación aspira a reforzar el papel negociador de las empresas sobre las condiciones laborales -dándole por ejemplo, la facultad a las firmas más pequeñas de negociar directamente con el personal sin pasar por el sindicato- y limitar las indemnizaciones por despido improcedente y el tiempo que tienen los trabajadores para iniciar juicios laborales, de manera de favorecer las contrataciones.

"Se trata de una reforma profunda y ambiciosa", anticipó Macron en una entrevista con el semanario Le Point. "Desde hace 30 años, Francia es la única gran nación europea que no le ha ganado al desempleo masivo" y eso porque las "reglas de funcionamiento en Francia no están adaptadas a la economía de la innovación", sostuvo recientemente el mandatario.

Por su parte, el primer ministro francés, Edouard Philippe, dijo que las reformas planteadas son "ambiciosas, equilibradas y justas", pese a las críticas de algunos sindicatos.

Después de "décadas de desempleo masivo", "nadie hoy en día puede afirmar seriamente que nuestra ley, y nuestra ley laboral en particular, favorezca las contrataciones" o que "favorezca el desarrollo eficaz y durable de las empresas", declaró el primer ministro en una rueda de prensa.

Pero reformar las leyes laborales es un campo político minado en Francia. El expresidente socialista, François Hollande, se enfrentó a meses de protestas, a veces violentas, el año pasado por una reforma laboral mucho menos ambiciosa que la de Macron.

Las próximas semanas tampoco serán un camino de rosas para el actual inquilino del Elíseo. Uno de los principales sindicatos franceses convocó una manifestación para el 12 de septiembre, y el partido de izquierda radical Francia Insumisa llamó a los franceses a "tomar" París contra este "golpe de Estado social" el 23 de septiembre.

Varios líderes sindicales expresaron su insatisfacción con el texto final. "Se han confirmado todos nuestros temores", declaró el secretario general de la CGT francesa, Philippe Martinez, que llamó a los "trabajadores, jubilados y jóvenes" a manifestarse el 12 de septiembre.

El líder del sindicato moderado CFDT, Laurent Berger, dijo por su parte que estaba "profundamente decepcionado" por la reforma en general.

Esta gran reforma llega en un momento en que la popularidad de Macron, que asumió la presidencia de la segunda economía europea hace menos de cuatro meses, cayó abruptamente.

Una encuesta reciente mostró que sólo el 40% de los franceses están satisfechos con él, una caída atribuida por los analistas a una mezcla de problemas de comunicación y de errores políticos. 

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