Tecnología

El teléfono móvil ya es el "mayordomo" inseparable de millones de personas en China

02-09-2017 Un periodista de iProfesional estuvo en la mayor potencia asiática y registró cómo es la vida en tres grandes ciudades de ese país donde el celular es casi indispensable para pagar todo tipo de servicios y consumos, desde restaurantes hasta bicicletas.
Por Cesar Dergarabedian, enviado especial a China.
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Sin ti no puedo vivir, podrían decir casi 500 millones de chinos en referencia a sus teléfonos móviles, que utilizan para pagar todo tipo de servicios y compras, sin necesidad de recurrir al efectivo.

El autor de esta nota estuvo nueve días en agosto en las ciudades de Beijing, Shenzhen y Hong Kong, donde registró cómo utilizan los habitantes de esos grandes centros urbanos al celular como medio de pagos.

Las transacciones a través del móvil se desarrollan en China con una velocidad muy superior a otras partes del mundo. La juventud pasó del dinero en efectivo al formato electrónico, casi sin utilizar los plásticos de las tarjetas de débito y crédito

Unos 469 millones de chinos (más de 10 veces la población argentina) utilizaron en 2006 los pagos electrónicos móviles desde grandes centros comerciales hasta pequeños puestos en mercados al aire libre.

El sistema se basa en su mayoría en cuentas de Alipay y WeChat Pay. Alrededor de 963 millones de personas usan en China Wechat, un programa de mensajería instantánea similar a WhatsApp pero que ofrece muchos más servicios, entre ellos los pagos.

El sector de las tecnofinanzas (“fintech”) se desarrolla a un ritmo imparable en China y, según un informó este año la revista Forbes, alrededor del 40% de los consumidores del país utilizan nuevos métodos de pago para sus compras a través de Internet o presenciales.

Pese a que el registro en Alipay o Wechat se debe hacer con un nombre y un documento de identidad, no es necesario vincular el servicio a una cuenta corriente. Por ejemplo, WeChat Pay funciona exclusivamente con el dinero que el usuario deposita en su monedero.

Alipay tiene una aplicación vinculada con otras empresas. Por ejemplo, China Mobile, uno de los operadores móviles. 

Desde ese programa solo basta poner un número de teléfono, especificar el monto y utilizar la huella dactilar o una contraseña para confirmar la operación. 

Desde Alipay se pueden abonar las facturas del teléfono, y de otros servicios públicos como la energía, el agua, o el gas. También se puede definir la aplicación como el medio de pago automático de esos servicios. 

Para finales de 2016, las soluciones de pago electrónico de Alipay abarcaban a 357 ciudades chinas, donde la gente lo utiliza para pagar todo tipo de cuentas, desde el mantenimiento de autos y atención médica, hasta boletos de autobús, pasajes de tren e incluso pagar los panes calientes del desayuno en el puesto del mercado  local.

El uso de Internet en China es diferente a Occidente, porque Facebook, Google y Twitter están completamente  bloqueados, aunque disponibles a través de un software de red privada virtual (VPN) que debe contratarse e instalar antes de ingresar a la potencia asiática.

Es imprescindible instalar WeChat para la vida diaria, ya sea para conectarse a una Wi-Fi gratuito o para escanear el código QR para quedar en contacto.

Restaurantes, comercios y bicicletas
La dinámica habitual en un restaurante es la siguiente: se elige el menú y se le dicta a la moza (la mayoría de los camareros en China son mujeres) las comidas elegidas. La camarera anota el pedido en un teléfono móvil sencillo conectado a la cocina, que recibe la comanda en forma virtual, y a la caja.

También se puede elegir el menú desde una tableta que muestra toda la información de cada plato y fotos, y el mozo envía desde allí el pedido a la cocina.

En los restaurantes, la moza pregunta si el clientes quiere usar WeChat o Alipay -las dos opciones de pago por celular-, antes de mencionar el dinero en efectivo como tercera y muy remota posibilidad.

Luego del almuerzo o cena, la moza lleva a la mesa su móvil con un código QR generado en Wechat o Alipay y el comensal abona escaneando ese código desde esas aplicaciones. En China no se abonan propinas.

También se puede dividir la consumición entre varios comensales, y cada uno escanea el mismo código. Sólo hay que avisar a la camarera que porcentaje pagará cada uno.

En las tiendas de ropa y otros artículos, es común ver en las cajas carteles que avisan la aceptación de pagos por Alipay, WeChat Pay, Apple Pay y Samsung Pay. Viajes en subterráneo o en Uber o taxis también se pueden pagar por teléfono móvil.

En su viaje por China, invitado por la empresa Huawei, el periodista de iProfesional vio sólo tres operaciones en efectivo (compras de agua mineral en la Muralla China y cerca de la Ciudad Prohibida en Beijing y de regalos pequeños en Hong Kong) que fueron realizadas exclusivamente por turistas occidentales que habían cambiado dólares o euros por yuanes. 

En Beijing es común ver ancianos que compran verduras en el mercado local en la calle a través de sus teléfonos inteligentes.

También es habitual ver a trabajadores de oficinas que recogen sus coloridas bicicletas compartidas luego de escanear sus códigos QR. 

Ya sea pagar una cita con el médico, ordenar comida para llevar en un restaurante o comprar una entrada desde casa para una película, los habitantes de las grandes ciudades pueden hacerlo con sus teléfonos inteligentes.

Expansión
La cadena mundial de cafeterías Starbucks apuntó a los usuarios que utilizan pagos móviles en China y se asoció con el gigante chino de Internet Tencent para poner a disposición de sus clientes el pago móvil de WeChat en todas sus sucursales en China.

Además de China, WeChat Pay abarca a más de 130.000 empresas en 13 países y regiones, y apoya el pago en 10 monedas, incluidas la libra esterlina, el dólar de Hong Kong, el dólar estadounidense, el yen japonés y el dólar canadiense. 

Además de WeChat Pay, 450 comercios en Canadá tienen acceso a soluciones de pagos electrónicos ofrecidas por Alipay.

A nivel mundial, la sección de pagos electrónicos de Alibaba, Alipay, entró en más de 200 países y regiones apoyando los pagos en 18 variedades de monedas y más de 40 millones de comerciantes fueran China utilizan Alipay para pagos.

Algunos países escandinavos también desechan el efectivo, pero usan con frecuencia las tarjetas de crédito. En China, ese cambio se dio hacia los celulares. 

Tencent y Ant Financial, la rama financiera de Alibaba, son las dos empresas de Internet chinas que manejan respectivamente WeChat y  Alipay.

Ambas empresas pueden cobrar por cada transacción, cobrarles a otras empresas por usar su plataforma de pagos y al mismo tiempo recolectar la información de los pagos para usarla desde ofrecer nuevos sistemas de crédito hasta hacer  publicidad.

Las dos compañías permiten hacer pagos chicos, gracias a que los pequeños comerciantes usan una simple impresión de un código QR o su propio celular, sin necesidad de un lector de tarjetas.

Otro elemento que ayuda a abaratar los costos es un sistema secundario que almacena la cuenta de los usuarios, en vez de tener que conectarse con el banco.

Tencent no informó cuánto gana con los pagos móviles, pero en el cuarto trimestre de 2016, el rubro “otros servicios” y sus ganancias casi se triplicaron respecto del año anterior, hasta alcanzar los 940 millones de dólares.

Apple firmó en agosto un acuerdo con Tencent para que sus servicios en línea puedan ser pagados con Wechat. Medios de comunicación chinos informaron que gracias al nuevo acuerdo los usuarios de la empresa californiana podrán comprar aplicaciones y suscribirse a la música en línea mediante la vinculación de las cuentas de App Store y Wechat.

Según fuentes de la industria, se espera que el acuerdo de pago con Wechat permita a Apple aumentar los ingresos por servicios, lo que podría ayudar a la compañía a compensar el descenso de las ventas de iPhone e iPad en los últimos trimestres en China.

Beneficios y pérdidas
Las ventajas de los pagos móviles son múltiples: no cargar con billetes y monedas y eliminar el papel como registro de operaciones. 

El costo es la pérdida de confidencialidad de los datos, porque las empresas chinas están obligadas a compartir con el Gobierno todos los datos que el Estado exija. 

El pago digital permite que los comerciantes reciban información detallada acerca de los consumidores, incluidos números telefónicos y direcciones de correo  electrónico, en comparación con las tarjetas de crédito y débito tradicionales, que involucran principalmente recibos de compra.

Si la batería del teléfono se agota o no hay Internet, no se puede usar ni Alipay ni WeChat para pagar. Por eso es habitual ver a los usuarios portar baterías externas conectadas a sus celulares.

Vida móvil en imágenes
En la siguiente galería de fotografías tomadas por el autor de esta nota, se muestran diferentes instancias de la vida móvil de los chinos.

En todo el mundo los pasajeros de los aviones intentan conectarse con sus teléfonos móviles apenas la aeronave aterriza en el destino. En el caso de China, antes de hacerlo, los pasajeros locales cambian a bordo del avión la tarjeta SIM que usaron en el exterior por una de uso local.

En los aeropuertos chinos que reciben vuelos del exterior, hay máquinas cerca de las mangas de retiro de equipajes que despachan tarjetas SIM de operadores locales con paquetes de datos.

Para quienes no les gusta interactuar con una máquina, hay puestos atendidos por vendedoras.

En los restaurantes es habitual la entrega de una bolsa de plástico para resguardar el móvil.

También se dispone de tabletas para elegir el menú y realizar desde ella el pedido.

Las tabletas contienen información detallada de cada plato. Algunas disponen de versión en inglés.

Si es necesario, las camareras ayudan a elegir el menú desde la tableta y cerrar la operación por vía electrónica.

Cuando llega el momento de pagar, el consumidor puede escanear desde Wechat el código QR impreso en un ticket o en la pantalla del móvil del camarero.

El consumidor da su aprobación al pago desde la misma aplicación.

El sistema está implementado desde restaurantes de lujo hasta sencillos "bodegones".

En algunos restaurantes, los clientes dejan sus billetes en un tazón gigante a modo de ofrenda a una divinidad, que luego es levantada por los dueños del local.

En los comercios de ropa, los clientes forman fila con el código QR generado en su teléfono para realizar la compra.

Cuando llegan a la caja, muestran ese código a la cajera.

En la caja se informan las diferentes modalidades de pago. No existen los descuentos por pago en efectivo.

La cajera carga los ítems de la compra.

Luego escanea el código QR de la cuenta del cliente.

En las veredas de las ciudades hay estacionadas bicicletas de alquiler de diferentes empresas. No están encadenadas.

Las ruedas están trabadas por un mecanismo que se libera cuando el usuario escanea un código QR que tiene el rodado con su celular desde una aplicación como Wechat o de la empresa concesionaria del servicio.

Una vez que se escanea el código QR, el usuario recibe un mensaje de texto (SMS) o en la misma aplicación un código que debe introducir para liberar la bicicleta.

Cuando finaliza su viaje, el usuario deja la bicicleta en un sector donde hay rodados de la misma compañía y vuelve a escanear el código QR para informar la finalización de su traslado. El rodado vuelve a trabarse en forma automática y el viaje queda registrado en la aplicación y se abona vía Wechat o desde el mismo programa.

Aunque los pagos móviles ya son norma entre los chinos, hay espacio aún para la venta de antigüedades tecnológicas como los faxes.

También para teléfonos sencillos, como los Nokia 1100.

Incluso móviles históricos como el famoso Motorola Dynatac (primero desde la derecha en la foto).

Incluso en los baños hay lugares especiales y señalizados para dejar el celular y que éste no sufra el frecuente percance de su caída al inodoro.

Ese accidente sería algo fatal para los usuarios intensivos que lo emplean para pagar todo tipo de consumos y servicios.

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