Economía

A lo YPF: el Gobierno quiere que AySA financie sus inversiones con fondos obtenidos del mercado internacional

06-09-2017 Se pretende que deje de depender de partidas presupuestarias y reciba crédito extranjero de manera directa. El año próximo debe destinar $32.000 millones para sostener el plan de obras de infraestructura que llevará a cabo en su área de concesión
Por Andrés Sanguinetti
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Aplicar en AySA un sistema similar al mecanismo de obtención de fondos para financiar obras que ya se usa en YPF. Esa parece ser la premisa que se analiza en algunos despachos del Gobierno para que la empresa concesionaria de los servicios públicos de agua potable y recolección de desagues cloacales de Capital Federal y 24 partidos del conurbano bonaerense pueda también acceder a los mercados internacionales para sostener las inversiones del año próximo.

Es decir, asemejando la obtención de fondos a los mecanismos que usa la petrolera estatal que son su propia caja, la venta de combustibles, acuerdo con socios estratégicos, la emisión de Obligaciones Negociables (ON) a partir de cotizar en la bolsa, y préstamos bancarios.

Se trata de un plan coordinado por Gustavo Lopetegui, el vicejefe de Gabinete, pero que también es analizado en el Ministerio de Interior, del que depende AySA, y que está a cargo de Rogelio Frigerio. Y también en las carteras de Finanzas, conducida por Luis Caputo, y de Hacienda, en manos de Nicolás Dujovne.

Las razones por las cuales tantos funcionarios de alto rango estudian este plan se basan en la necesidad de dotar a la empresa de un mecanismo legal que le permita tomar deuda para sus propias inversiones y así colaborar a achicar el déficit y a que las cuentas púbilicas aperzcan más saneadas.

Es decir, reducir el fondeo que actualmente recibe AySA con recursos presupuestarios del Estado nacional para que pueda generar sus propios mecanismos de obtención de dinero como, por ejemplo, mediante la toma de crédito a tasas atractivas de bancos internacionales de primera línea. 

No hay por ahora idea de que AySA pueda cotizar en los mercados para emitir ON al estilo YPF, pero sí que se maneje de manera independiente del Gobierno a la hora de buscar dinero en los mercados tal como ya lo hace la petrolera estatal. 

Si bien los aportes del Tesoro nacional se mantendrán como fuente de financiamiento para los planes de inversión, la idea es que también pueda negociar la obtención de créditos de bancos internacionales a tasas atractivas y largo plazo, ofreciendo como garantía su mejor performance comercial, con un nivel de facturación que ha crecido gracias a la suba de las tarifas y cuentas más ordenadas.

El punto de partida de esta estrategia tiene como dato principal la condición de sociedad anónima que ya tiene la empresa que brinda servicios en una zona clave para el país, cercana a los 1800 km2, donde residen aproximadamente 13 millones de personas.  

Su status societario data del 21 de marzo de 2006, cuando el gobierno kirchnerista la fundó con el nombre de Agua y Saneamientos Argentinos S.A., con un radio de acción inicial que abarcaba la Capital Federal y 17 partidos del primer cordón del conurbano bonaerense 

Un territorio que desde que asumió el actual gobierno de Cambiemos fue incrementándose, con la suma de otros ocho partidos a su radio de concesión como son los de Escobar, José C. Paz, Malvinas Argentinas, San Miguel, Presidente Perón, Moreno, Merlo y, a partir de este mes, Florencio Varela.

Todos incorporados mediante un decreto firmado el año pasado por la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal con el ánimo de ampliar el radio de inversiones de AySA a zonas donde, por los resultados de las PASO de agosto, no existe una gran simpatía electoral por Cambiemos y en los cuales sigue pesando fuerte la figura de la ex presidenta, Cristina Fernández. Esto a pesar de que durante su gestión poco se hizo para llevar a los habitantes de esos partidos más agua potable y cloacas.

El plan fue anticipado por el portal La Políticaonline y confirmado a IProfesional.com por hombres del Gobierno con conocimiento de la estrategia que hoy coordina Lopetegui desde su despacho. Las fuentes explicaron que se busca que AySA pueda sortear las crecientes restricciones financieras y presupuestarias que hoy sufren las cuentas de la Nación. 

Si bien la empresa concesionaria, donde el Estado posee el 90% del capital y el resto el personal,  ya es una S.A al estilo de YPF o de la distribuidora Metrogas, su presupuesto está consolidado con el nacional. 

Es decir, su directorio, con José Luis Inglese como presidente, no tiene capacidad para tomar fondos de manera independiente de la estructura del Estado, como sí lo hacen la petrolera estatal y la mayor distribuidora de gas del país mediante, por caso, la emisión de Obligaciones Negociables (ON) que colocan en los mercados local e internacional como forma de apalancar sus planes de negocios y consolidar sus deudas.

En ambos casos, lo pueden hacer gracias a ser cotizantes en los mercados bursátiles, estrategia que no sería la que Lopetegui y el resto de los funcionarios que analizan el plan estarían recomendando replicar en AySA.

Las preferencias se volcarán más que nada a basar la obtención de fondos a partir de su carácter de S.A., para que tome riesgos propios a la hora de cerrar acuerdos de financiamiento para sus proyectos de inversión

El respaldo, dicen los funcionarios, estaría dado por el actual equilibrio en sus cuentas que posee AySA, gracias a mayores ingresos provenientes de las subas tarifarias que el año pasado fueron de 300% en promedio y este año llegarán al 23%. 

A modo de ejemplo, las fuentes recuerdan el préstamo por u$s320 millones otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a la Argentina para mejoras y ampliación de los servicios de agua potable y saneamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

El crédito no llegó de manera directa a las arcas de AySA, sino a las del propio Estado nacional que luego aplicó los fondos a las obras que lleva adelante la empresa para la rehabilitación y optimización de la Planta General San Martín; renovación de redes de agua potable; expansión de redes cloacales en Ituzaingó, Morón, Hurlingham y Escobar; y la ampliación de la Planta Norte, en San Fernando.

Este préstamo se suma a otro tramo en ejecución de la línea de créditos del BID que financia obras de infraestructura tales como la construcción de cámaras de inspección y adquisición de equipos para el monitoreo de los ríos subterráneos, la rehabilitación de redes de agua potable para el control del agua no contabilizada, y la rehabilitación y optimización de la planta potabilizadora Gral. San Martín, entre otros.

 “La compañía tiene un perfil atractivo, sólido y con cuentas equilibradas que permiten pensar en la posibilidad de ser tomadora de créditos internacionales a tasas razonables”, aseguran cerca del directorio de AySA.

La búsqueda de estos fondos por fuera del presupuesto consolidado del Estado nacional se vincula con el fuerte plan de inversiones que AySA ya tiene aprobado para el año próximo por $32.000 millones. O sea, $13.000 millones más que los $19.000 millones que terminará volcando este año en su plan de obras. 

Actualmente, su plan ya contempla el mejoramiento de los servicios con alrededor de 1200 obras en 19 partidos del área de su concesión y otros 650 proyectos en espera.

Hasta la llegada del gobierno de Cambiemos, AySA era comandada por Carlos Ben,  ahora investigado por la Justicia en el marco de la ramificación local de la causa Odebrecht que investiga el destino de las coimas que el holding brasileño pagó en Argentina para ganar varias obras de infraestructura.

En ese sentido, el juez Sebastián Casanello ya ordenó inhibir los bienes de Ben  y de su grupo familiar bajo la sospecha de que el ex director de AySA recibió coimas para otorgar a Odebrecht la construcción de dos plantas de saneamiento.

Durante la gestión de Ben, la compañía creó un mapa de inversiones 2011-2020 con el objetivo de modificar el nivel de atraso verificado en la cobertura de su área de concesión, así como en la realización de obras de expansión e infraestructura por falta de políticas de Estado, de planificación estratégica, y de un plan de agua y saneamiento integral.

Si bien el plan no fue adoptado por la nueva administración de AySA, en los aspectos fundamentales se parece a la estrategia actual. Más que nada en poner el foco en la expansión de los servicios de agua potable y desagües cloacales, para lograr que todos los habitantes del área de AySA cuenten con estas prestaciones básicas. 

 

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