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Despidieron al delegado de Atucha que denunció envenenamiento radiactivo

22-09-2017 Luz y Fuerza declaró "estado de alerta" y pidió reincorporación de Damián Straschenco, quien había acusado a la empresa de contaminarle una botella de agua
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El Sindicato de Luz y Fuerza de Zárate declaró el "estado de alerta y movilización" en reclamo de la reincorporación del delegado Damián Straschenco de la planta de Atucha, quien había denunciado ante la Justicia federal que fue contaminado con material radiactivo.

Puntualmente el gremio declaró "el estado de alerta y movilización" y repudió "enérgicamente las acciones llevadas a cabo por Nucleoeléctrica Argentina SA en los actos de los despidos de trabajadores y el dirigentes sindical".

La medida fue adoptada en una Asamblea General Extraordinaria llevada a cabo el martes pasado en la sede gremial, según informó el sindicato a través de un comunicado.

El gremio rechazó un sumario iniciado en 2015 por la compañía que derivó en el despido del secretario adjunto del gremio, Damián Straschenco.

Para el gremio, la empresa no consideró el descargo realizado por el delegado y tampoco aportó testigos y pruebas en el marco de una causa iniciada en la Justicia federal.

También advirtió que "no se han respetado los fueros y la tutela sindical" y adelantó que "se han iniciado las acciones judiciales correspondientes para la reinstalación" del delegado despedido.

El gremio convocó a una nueva asamblea extraordinaria para el próximo martes por la mañana en las instalaciones de las centrales nucleares para "definir los pasos a seguir.

Straschenco, secretario adjunto del gremio de Luz y Fuerza de Zárate y trabajador de Atucha, denunció ante la Justicia federal que fue contaminado con material radiactivo puesto en una botella de agua que tenía dentro de la oficina del sindicato en las instalaciones de la compañía.

La denuncia fue radicada ante la Justicia federal, que caratuló el caso como "intento de homicidio". El hecho se produjo el 9 de mayo en la empresa, bajo control de la estatal Nucleoeléctrica.

Ese día, mientras Straschenco se retiraba de su lugar de trabajo, los detectores colocados en los portales de la compañía dispararon una alarma que daba cuenta de un grado hasta entonces no determinado de radiación.

La presencia de material radiactivo en el cuerpo del dirigente fue llamativa por no encontrarse entre el personal autorizado para acceder al reactor nuclear.

La investigación interna determinó que Straschenco había ingerido agua de una botella de su propiedad que había sido deliberadamente contaminada.

 

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