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En una campaña de baja intensidad, los analistas creen que la ciudadanía "ya votó" y no hay margen de cambio

04-10-2017 Para los expertos, el escaso entusiasmo que despiertan las primarias es explicable por la fatiga electoral y por cierta "falta de seducción" de la política
Por Andrea Catalano
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Los argentinos ya votaron. Esa es la sensación reinante entre los analistas y encuestadores e incluso, aunque no lo reconozcan delante de un micrófono, es lo que creen en muchos bunker de campaña.

Es por eso que los politólogos justifican cierta sensación de indiferencia y apatía por parte del público a pesar de que ya pasaron 10 días desde el inicio formal de la campaña electoral para las legislativas del 22 de octubre. A pesar de los spots televisivos y el intercambio de "chicanas" en las redes sociales, lo que los expertos perciben es un descenso de la intensidad del debate a nivel social.

"Veo que la gente ya votó. Y en octubre va a votar lo mismo. No hay demasiada novedad. O la novedad podría venir de parte del oficialismo en caso de que pueda revertir la pequeña derrota en Buenos Aires y Santa Fe. Pero la gente está tranquila", dijo a iProfesional Ricardo Rouvier, director de la consultora homónima.

Según la encuesta que se lea la diferencia entre Cambiemos y Unidad Ciudadana en la provincia de Buenos Aires, donde se libra la batalla más fuerte, oscila entre los 5 y los 7 puntos. Y en la Ciudad de Buenos Aires, Elisa Carrió se encamina a dar su segundo batacazo.

"Lo que se ve es la obviedad. No hay adrenalina en esta campaña porque la decisión ya está tomada. Va a haber una victoria de Cambiemos en Capital y en Buenos Aires, en este último caso, por unos siete puntos, de acuerdo a las mediciones que tenemos en este momento", sostuvo, por su parte, el consultor político Jorge Giacobbe.

"Sucede que un interregno de dos meses entre una elección y otra complica porque, en general, hay poco entusiasmo. Es como que se institucionalizó un orden. El resultado de agosto calmó el humor social. Se advirtió que no van a haber situaciones complicadas, la gente se tranquilizó, y hasta bajó el nivel de virulencia de agosto", consideró, a su turno, la politóloga Analía del Franco.

De todas formas, los expertos hacen una advertencia: la ausencia de entusiasmo por la campaña no debe confundirse con indiferencia ante la consulta electoral. Como apunta Jorge Giacobbe: "Si en las PASO votó el 77% del electorado, sobre un 82% que se considera en condiciones de votar, no hay apatía".

Se prevé que el 22 de octubre ese porcentaje pueda crecer aún un poquito más. Lo que confirmaría la postura sobre el interés que generan en definitiva las elecciones en el país aunque con cierta indiferencia sobre los futuros resultados finales, pues ya fueron anticipados en agosto.

"Parte de lo que ocurre es por la polarización. Pero el escepticismo que se advierte no es por eso, sino porque la política no atrae, no seduce", lamentó Del Franco.


La agenda del 23 de octubre
Lo cierto es que la campaña parece transitar entre dos horizontes. El de los ciudadanos, que deben salir a trabajar todos los días de todas maneras más allá de la época electoral, y el de la política en general que, en los ámbitos de decisión, dejó ciertas decisiones "frizadas" hasta el 22 de octubre. Parece que esta parte de la Argentina se despertará recién el 23 y a partir de ahí comenzarán a ocurrir cosas.

Es por eso que uno de los principales temas de análisis entre los expertos es el del funcionamiento que tenga el Congreso una vez que hayan cambiado las proporciones de representatividad de los partidos y que los nombres nuevos hagan su debut parlamentario.

"Cristina en el Senado va a ser igual a Menem", arriesga Giacobbe. En momentos en que gran parte de los laderos del kichnerismo migran hacia otros espacios para reinventarse y seguir en carrera, para el analista político será poco lo que pueda hacer la ex presidenta en el Congreso. Aunque dejó espacio para intuir algunas maniobras de carácter extorsivo para defender su figura y a su familia de las acusaciones que enfrenta por sospechas de corrupción.

La percepción generalizada de los analistas es que el kirchnerismo está encontrando un contexto adverso para hacer llegar su mensaje.

"Enfocar en Taiana es la parte más difícil", sostuvo Rouvier. "Las consultoras demuestran un crecimiento de Cambiemos y eso también lo saben en Unidad Ciudadana. Quieren revertir esos resultados y, para ello, apelan a la opinión pública", amplió.

Y dar vuelta este panorama no es fácil. Los números de la macroeconomía comenzaron a ser positivos, con subas en la actividad industrial, una inflación que parece entrar en una etapa de meseta (aunque todavía alta y dañina, básicamente para los sectores de menores ingresos), la pobreza cayó levemente y el dólar todavía parece mantenerse en un corsé que no genera impacto negativo en los precios de los productos básicos y tampoco perjudica a quienes deben valerse de ellos por sus actividades.

"En Buenos Aires se ven ciertas mejoras, lo que pone al Gobierno en un lugar donde se lo ve haciendo lo que dijo que haría", añadió Del Franco.

No es una campaña de sorpresas, porque ni siquiera se esperan resultados sorprendentes. "Que Cristina no esté siete u ocho puntos por encima de Cambiemos, por más que haya ganado las PASO, es como si Cambiemos hubiese ganado", agregó la consultora.

Para Giacobbe, sin embargo, el punto es "cómo se va a reconfigurar el caudal electoral de Cambiemos una vez que el kirchnerismo haya muerto. Porque lo que ocurrirá el 22 de octubre es que Macri habrá cumplido con su misión: matar al kirchnerismo".

En contra de quienes sostienen que el oficialismo se consolidará a partir de esa fecha, para el politólogo hay que analizar la composición del voto que lo llevará al triunfo. "Del 40% que vota a Cambiemos, un 20% está de acuerdo con sus políticas, y otro 20% lo vota porque no quiere más a Cristina. El 22 de octubre habrá cumplido con su misión, pero cómo seguirá el tema después", se preguntó Giacobbe.

Y, como si estuviese frente a una bola de cristal, ametralló con más preguntas que van desde qué hará Macri con las tarifas de servicios públicos, cómo continuará la relación con los sindicatos, los ajustes en el sector público, la reducción de subsidios y demás temas que, hasta ahora, se venían tratando de manera gradualista.

Todo lo que está frenado desde hace meses en materia política parece que deberá ponerse en pole position a partir del 23 de octubre. Y, según cómo sean los resultados finales, y cómo termine de conformarse el Congreso, habrán definiciones que, inclusive, se postergarán hasta el 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores.

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