Economía

Empresarios de la industria de alimentos advierten que la reforma impositiva penaliza el consumo y baja la competitividad

11-11-2017 En el marco de la Feria Alimentar, desde la COPAL y la UIA enfatizaron la necesidad de coordinar los aportes patronales para alentar inversiones y crear empleo. También señalaron que el proyecto actual favorece a la Capital Federal en desmedro de las economías regionales, que pierden posibilidades
Por Andrea Catalano
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La Feria AlimentAR tuvo un "timing" extraño: es uno de los eventos más importantes de la industria alimenticia y se da justo en el momento en que las empresas temen ser perjudicadas por los cambios a nivel impositivo. Y por eso decidieron aprovechar la situación para desplegar todo su poder de lobby. 

Para empezar, invitaron a economistas que tienen profundamente estudiados los esquemas tributarios que afectan a las diversas economías regionales.

"Con la reforma impositiva que se propone se está conduciendo hacia una penalización del consumo", enfatizó Nadín Argañaraz, director de investigaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), durante su exposición en Tecnópolis.

El analista detalló cómo es que las provincias abonan distintas alícuotas en función de la distancia en que se encuentran respecto de la Capital Federal. Y ejemplificó que si bien Tucumán abona un 48% menos de aportes patronales que lo que se paga en Capital, "la intención del Gobierno de querer eliminar ese esquema de reducción de aporte por zona geográfica" terminará perjudicando a las economías regionales.

Ante un auditorio compuesto por los principales referentes del sector nucleados en la Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), el especialista desplegó una serie de cuadros en los que mostraba cómo ese sistema de progresividad en las alícuotas terminará dando como resultado que la Capital Federal llegará a un 0% de tributo.

"Si bien también se advierte que una reducción de los aportes patronales de las provincias, la Capital terminará en 0. Es decir, que se favorecerá la radicación de industrias en la Capital Federal y no en las provincias, donde la diferencia actual existente es para compensar los costos por flete".

"Esto va en contra de la mejora de la competitividad del interior del país", subrayó Argañaraz.

Cuando se habla de competitividad en las economías regionales se habla, básicamente, de sus posibilidades de generación de empleo y de exportación. Y si ese aspecto queda cada vez más lejano, también las chances de exportar más.

De hecho, el día anterior, durante la apertura de la jornada, el presidente de la COPAL, Daniel Funes de Rioja, sostuvo que hoy la Argentina exporta a 171 destinos y que se abre "la oportunidad de duplicar nuestras ventas externas".

"El presidente Mauricio Macri había dicho en el CCK que todos tenemos que ceder y estamos de acuerdo con es lo que debemos hacer, pero no se trata de ceder para perder competitividad, sino de ceder coyunturalmente para ganarla", aseveró.

Fue en este marco, que Argañaraz señaló que si se pretende avanzar en un esquema que favorezca el desarrollo de las economías y, con ello, de la competitividad y su buen impacto en la atracción de inversiones y generación de empleo, se debe "discutir todo". Y enumeró:

-el Fondo del Conurbano.

-el impuesto al cheque.

-el déficit de las cajas previsiones no transferidas.

-el revalúo de activos.

-la discusión del presupuesto.

Concluyó, en ese sentido, que "se debe discutir todo y llegar a una distribución equitativa de los esfuerzos que hay que hacer".

Hay un consenso entre los productores de alimentos en que se deben bajar los tributos, pero aquellos que desalientan la inversión y la creación de empleo. Y los dardos apuntaron en forma directa a las cargas patronales.

En diálogo con iProfesional, Daniel Funes de Rioja, presidente de la COPAL, sostuvo que "hay que bajar los tributos nacionales, provinciales y municipales, porque es la manera de blanquear parte de lo que está en negro".

Durante las exposiciones del viernes a la mañana rondó todo el tiempo el alto grado de trabajo en negro que aún existe en la Argentina, que es de 33% según cifras oficiales, aunque otros estudios lo llevan hasta un 40 por ciento.

El ejecutivo, quien también es vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), insistió en que es necesario impulsar una "adecuada coordinación entre los diversos actores que debiera llevar a bajar los tributos de los tres niveles, el nacional, el provincial y el municipal".

Puso como ejemplo los convenios de corresponsabilidad gremial que se llevaron adelante en las industrias del vino y de la yerba mate donde, según su mirada, fue posible formalizar a parte de los trabajadores cuya situación laboral era irregular.

Para Miguel Acevedo, presidente de la UIA, en tanto, ya no hay dudas de que las discusiones deben plantearse en torno al déficit. "El tema es cuán rápido se puede bajar, cuánto es la presión que van a soportar los que pagan y de cuánto más va a seguir siendo esa presión", confió a este medio.

Para el referente de la principal central industrial del país, en esos puntos se concentrarán las próximas conversaciones del presidente Mauricio Macri. "El tema es cuán rápido se puede hacer esto (reducir el déficit), que es lo que se negocia con los gobernadores", consideró.

¿Y los contribuyentes?
Previo a estos diálogos, el economista Juan Carlos de Pablo, cuestionó el proyecto de aplicaciones de impuestos a los diversos productos provenientes de las economías regionales -el vino, la cerveza, las bebidas azucaradas y demás- y no dudó en afirmar que "desde el punto de vista técnico la base (de argumentación de la aplicación de nuevas alícuotas) es muy pobre, y puede llegar a que ocurra cualquier cosa".

Se refería al hecho de que, para justificar el nuevo esquema impositivo propuesto, se aludiera al cuidado de la salud pública. Antes, había hecho un par de chistes donde señalaba que su exposición, en esta oportunidad, no era de ideas, sino de intereses, y mostró su panza como para dar cuenta de que le gusta mucho comer y beber. Señaló que ningún producto hace mal a la salud excepto cuando se lo come en exceso, razón por la que calificó de pobre el fundamento técnico de la propuesta del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Ironizó con que si quieren cuidar la salud pública pues tendrán que aplicar una alícuota de acuerdo a lo que cada persona consume, pero que sería un embrollo estar pidiéndoles a los organismos de control que apliquen estructuras diferenciadas en base a los consumos individuales.

Y aprovechó para destacar: "No me gustan los impuestos diferenciales porque cuando se abre la tranquera salen los cinco que tienen que salir (a protestar) y también 38 que no".

Ahí fue cuando advirtió que "Argentina tiene un grave problema, y es que en la mesa de negociación los contribuyentes nunca estamos sentados. Están el presidente y los gobernadores, que son los gastadores de los recursos públicos" que pagan los argentinos.

Cuestionó que los argentinos, como contribuyentes, "estamos muy mal organizados" y mostró su preocupación por el hecho de que las autoridades no están lo suficientemente asustadas por el nivel de déficit fiscal existente.

Alertó que el nivel de endeudamiento es alto y que si la situación persiste, y con el déficit existente, se puede producir el choque. "Si no se pone en el centro el problema fiscal nada funciona". Y, antes de finalizar, advirtió que no se deben hacer experimentos con el esquema impositivo.

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