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Reforma laboral, tercerización y horas extra: Pablo Moyano rechazó acuerdo y movilizará al Congreso

17-11-2017 Cuando el Gobierno se disponía a darle las últimas puntadas a la reforma laboral aparecieron las primeras señales de resistencia. El movimiento lo encabezó Pablo Moyano quien salió a rechazar el acuerdo alcanzado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y la cúpula sindical
Por Juan Manuel Barca
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Cuando el Gobierno se disponía a darle las últimas puntadas a la reforma laboral aparecieron las primeras señales de resistencia. El movimiento lo encabezó Pablo Moyano quien salió a rechazar el acuerdo alcanzado por el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y la cúpula sindical el día previo, y anunció una movilización prevista para el día en que el proyecto se trate en el Senado. Pero también surgieron otros síntomas de tensión.

“Se equivocó el Ministerio de Trabajo (al anunciar un acuerdo), vamos a exigir de acá hasta que se trate en el Senado que se eliminen todos los artículos perjudiciales para el trabajador y el día que se trate vamos a movilizar para que no ocurra otra Banelco”, advirtió este jueves por la tarde Moyano, secretario gremial de la CGT en el salón Felipe Vallese de la central obrera, colmado de trabajadores de camioneros, curtidores, gráficos, textiles y cooperativistas.

El sindicalista arrojó la bomba durante un acto convocado por el propio camionero donde estrenó la alianza de sindicatos y movimientos que venía tejiendo para enfrentar el modelo económico de Cambiemos. Pero además se mostró junto a figuras allegadas al Papa Francisco como el director de la Academia de Ciencias Pontificia del Vaticano, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo y el legislador porteño de Bien Común, Gustavo Vera, quien acusó a la esposa de Mauricio Macri, Juliana Awada, de poseer talleres textiles con trabajo esclavo.

En su discurso, Moyano consideró que Triaca “se apresuró” el miércoles al difundir que había llegado a un entendimiento con la central obrera. “No hubo acuerdo”, disparó. “Se sacaron artículos que golpeaban a los trabajadores, como lo de la responsabilidad solidaria, las horas extra en las indemnizaciones y el banco de horas, pero no alcanza”, aseguró el también secretario adjunto de Camioneros.

A pedido de los sindicalistas, el ministro de Trabajo limitó el alcance de las facilidades para tercerizar, al excluir al transporte de carga, un punto que atacaba directamente el poder de fuego de los camioneros. Volvió a incorporar las horas extra y comisiones a la base de cálculo de las indemnizaciones por despido (no así aguinaldos, premios y beneficios). Y quitó del texto el banco de horas, entre otros puntos del proyecto de reforma laboral.

Junto a Moyano, también participó del acto el titular de la Asociación de Obreros Textiles, Hugo Benítez, junto con el titular de la Federación Gráfica Bonaerense, Héctor Michetti y el del Sindicato de Obreros Curtidores, Walter Correa. Estos dos últimos gremios integran la Corriente Federal de Trabajadores, liderada por el bancario Sergio Palazzo, el primero en salir a rechazar la iniciativa laboral que el Gobierno filtró sin presentar hasta el día de hoy de manera oficial.

Como parte de sus gestos de endurecimiento, el camionero participará el próximo lunes del plenario que realizará la corriente de Palazzo y acompañará las medidas de fuerza que defina ese espacio, hoy por fuera del Consejo Directivo de la CGT y vinculado a Cristina Kirchner. El otro dirigente que encabezó el acto fue Christian Miño por la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), un desprendimiento del Frente Milagro Sala que intentó aglutinar una pata barrial K como contrapeso del “triunvirato piquetero”.

Con todo, la reacción de Moyano no sorprendió en la cartera laboral. Allí lo leyeron más bien como una acción aislada. “Se cortó solo”, explicaron a iProfesional. El Gobierno modificó en las últimas horas varios de los artículos de la reforma laboral que impactaban sobre la Ley de Contrato de Trabajo para obtener el respaldo del sindicalismo peronista y enviar el lunes el proyecto al Congreso para que se trate antes de que asuma su banca la senadora electa Cristina Kirchner.

Pese a las concesiones que hizo a la CGT, el oficialismo evalúa que logró preservar lo central de su paquete de cambios, que además del blanqueo apuntan a reducir el costo de contratación y despido. Triaca anunció el acuerdo este jueves por la tarde en el predio de la Rural, al cierre de la Conferencia para la Erradicación del Trabajo Infantil que congregó a funcionarios, sindicalistas y empresarios de todo el mundo.

En ese marco, Mauricio Macri se llevó la foto con parte de la primera plana de la CGT y las 62 organizaciones. El Presidente se mostró junto a los triunviros Héctor Daer y Carlos Acuña, los miembros de la mesa chica Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez, el titular del gremio de la alimentación, Rodolfo Daer; el de los peones rurales, Ramón Ayala; y el vicepresidente de UIA, Daniel Funes de Rioja. No se sumó el triunviro Juan Carlos Schmid, el resto del moyanismo ni los metalúrgicos.

Tanto Daer como Rodríguez explicaron ayer que el principio de acuerdo sellado con Triaca el miércoles no afectaba en lo sustancial a la legislación laboral. El triunvirato había anunciado la semana pasada que no aceptaría ningún cambio a la Ley de Contrato de Trabajo. Sin embargo, en la semana fueron moderando esa postura. A la inversa, el metalúrgico Francisco "Barba" Gutierrez pasó de la aceptación al rechazo parcial luego de que le llegara una nueva versión el jueves a última hora.

No fue la única fisura. Cerca de Triaca reconocieron que el miércoles también se vivió un momento de tensión durante la reunión que mantuvo el ministro de Trabajo y sus asesores con la dirigencia de la central obrera. “Jorge Solá quiso tensar la cuerda cuando ya estaba todo acordado”, dijeron en la cartera laboral al referirse al secretario de prensa de CGT y uno de los representantes moyanistas. 

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