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Los emprendedores ponen primera: a fin de mes se eligen los fondos y aceleradoras con los que co-invertirá el Estado

20-11-2017 Ya se crearon más de 600 nuevas empresas bajo la denominación de SAS. El próximo paso, que será a criterio de incubadoras privadas, será decidir qué entidades recibirán los $1.000 millones del Fondce                             
Por Paula Krizanovic
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La Secretaría de Emprendedores y Pymes (Sepyme) que lidera Mariano Mayer, y la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (ARCAP), a través de su titular, Marta Cruz, adelantaron este viernes algunos de los anuncios que se oficializarán durante el primer Foro Argentino de Inversiones

Cruz recordó junto a iProfesional como un año atrás era imposible incluso para esta titular del reconocido fondo NXTP estimar a cuánto ascendía la inversión semilla, ángel o de capital de riesgo en la Argentina.

Aseguró que en el evento que se realizará el 29 de noviembre, se revelarán finalmente esos datos, junto con un análisis de la evolución de la inversión, estadísticas sobre quiénes son los inversores ángeles en la Argentina y los 30 fondos de Venture Capital que operan en el país. "Fue sorprendente para nosotros, no sabíamos que había esta cantidad", exclamó la presidenta de ARCAP. 

También en 2016, cuando recién se había sancionado la Ley del Emprendedor, en el ranking de oportunidades de inversión de la organización que nuclea en Latinoamérica a los fondos privados de inversión (LAVCA) la Argentina figuraba última en el ranking. Este viernes tanto Mayer como el Director Nacional de Capital Emprendedor, Lucas Cornejo, se jactaron de haber subido ya algunas posiciones.

Contaron, además, cómo están trabajando para seleccionar a las aceleradoras e incubadoras que canalizarán el desembolso estatal en startups de bandera albiceleste, y cómo se acaban de aprobar los primeros préstamos de honor a tasa cero con los que los emprendedores locales se financiarán en etapas muy tempranas.

Fue un año de mucha actividad para este sector de la economía, luego de la aprobación de la Ley del Emprendedor y de la posibilidad de solicitar la Sociedad por Acción Simplificada (SAS) y que las nuevas empresas empiecen a operar bajo esa denominación en 24 horas. Tras el cambio de legislación, las autoridades están listas para dar el próximo paso, que implica la co-inversión del Estado con los capitales privados y los emprendedores, a través de aceleradoras e incubadoras que, según Mayer, son por definición mejores que el sector público para seleccionar proyectos con potencial.

Lo harán a través del Fondo Fiduciario para el Desarrollo del Capital Emprendedor (Fondce) que por ley se abrió con $1000 millones. De esta manera se intenta replicar en la Argentina el éxito obtenido por el modelo israelí, que tras convertir al Estado en socio del capital privado, en alrededor de dos décadas logró posicionar en la Bolsa de Wall Street a más de 200 de sus compañías, así como atraer inversión y talento internacional. 

El objetivo no es solo "promover el desarrollo nacional del emprendedurismo", como apuntó el titular de Sepyme en un desayuno con los medios de comunicación en el Ministerio de Producción, sino también colaborar con el objetivo del gobierno nacional, que busca convertir a la Argentina en un destino atractivo para la inversión real y no solo financiera.

Este año entonces, el área de emprendedores de Sepyme se abocó a tres tareas. Una de ellas fue habilitar la financiación de proyectos a través de crowdfunding, el mecanismo que permite a pequeños inversores aportar de forma legal en proyectos en etapa muy temprana, a cambio de un mínimo porcentaje de la participación.

Es la Comisión Nacional de Valores la que está llevando adelante la selección de las plataformas tecnológicas que estarán autorizadas para desarrollar esa operación. "Esperamos que la resolución salga publicada en el Boletín Oficial antes de fin de año", se entusiasmó Mayer.

Para el Secretario de Emprendedores y Pymes, se trata de un avance que no solo permitirá invertir de manera menos tradicional a pequeños inversores, sino que además elimina algunos prejuicios como los de género. "Persiste todavía cierto sesgo a invertir en empresas creadas por varones", describió Mayer. Pero él espera que así como ocurre con el "CV ciego" en el ámbito laboral, o las audiciones de músicos a telón bajo en las orquestas, el crowfunding nivele la cancha para las emprendedoras.

Aseguró que en el mundo son más las mujeres que los hombres los que eligen este tipo de financiamiento "porque no es una inversión 'ciega' pero de esta manera el inversor se enfoca más en el proyecto".

La otra pata de este trabajo de Sepyme en base a lo sancionado en la Ley de Emprendedores tiene que ver con dar incentivos fiscales a quienes inviertan en los proyectos incluidos en el Registro de Instituciones de Capital Emprendedor, que incluye no solo a las startups sino a los fondos, aceleradoras e incubadoras.

"Nosotros somos el Gobierno que quiere eliminar los registros y la burocracia. Está comprobado en otras experiencias internacionales que cuanto el Estado más se mete, peor es; que justamente es eso lo que anduvo mal en otros países que intentaron hacer algo similar. Pero en este caso tuvimos que crear un registro para asegurarnos que el dinero vaya a proyectos legítimos y evitar cosas raras", dijo Mayer.

En este punto en la Sepyme se inspiraron en el modelo norteamericano y el inglés para fomentar la participación privada en el sector emprendedor. Quienes apuesten sus fichas a empresas o incubadoras registradas podrán deducir de Ganancias hasta un 75% de esa inversión -85% para proyectos en el área del Plan Belgrano- con un tope del 10% de sus aportes.

Las personas físicas que deseen aprovechar ese beneficio podrán invertir en cualquiera de las opciones del Registro, mientras que las personas jurídicas solo podrán hacerlo a través de los fondos.

"Buscamos que así las personas se animen a realizar inversiones menos tradicionales, con la ventaja de generar quizás un activo en una empresa. También buscamos federalizar la inversión, ya que en el interior vimos mucho entusiasmo por esto", dijo Mayer.

Los seleccionados a la final
La tercera pata de la estrategia es la más ambiciosa, aunque también la más controvertida: la creación de un "fondo de fondos" (el Fondce) con el cual el Estado invertirá $1000 millones de las arcas públicas en proyectos seleccionados por las aceleradoras, las incubadoras y los fondos de capital privado.

El postulado detrás de este modelo, que tiene a la experiencia iraní como antecedente, es que tener al Estado como co-inversor es un aval que atrae al capital -tanto extranjero como local- para encolumnarse detrás de proyectos de alto potencial. En la Argentina estos últimos estarían en áreas de base científica, agronegocios, biotecnología y fintech.

Claro que el Estado no es un socio más. Según explicó Cornejo, como cualquier inversor tendrá voz y capacidad de veto -en los casos en los que se maneje con fondos de inversión-, en tanto que para aquellos desembolsos que se hagan junto con incubadoras y aceleradoras, el foco de la Sepyme está en lo que se está desarrollando actualmente: la selección de los gestores y equipos.

Desde septiembre que estas entidades pudieron inscribirse para participar de las iniciativas que se desarrollarán a partir del Fondce y a fin de este mes se conocerán los elegidos.

La premisa que subyace, detallan una y otra vez las autoridades de Sepyme, es que el Estado no participe de la selección de los proyectos y se meta en ello lo menos posible. ¿Cómo se invertirá entonces el Fondce? Bajo tres mecanismos que apuntan a los tres estadios iniciales de los emprendimientos.

El primero será la creación de un Fondo Semilla, que otorgará préstamos de honor a emprendimientos argentinos con menos de cinco años de trayectoria, por hasta $250.000 a tasa cero. Esto se canalizará a través de la red de incubadoras del Ministerio de Producción. Quien reciba el capital tendrá un año de gracia y luego cinco años para devolver el préstamo. Y en caso de que el emprendimiento fracase y esto pueda demostrarse, no habrá obligación de devolver el dinero. 

No obstante, si el proyecto es un éxito -por ejemplo, si la startup es adquirida por una multinacional- deberá retornar al Fondce tres veces el financiamiento que recibió. En este punto es que el modelo se parece a la experiencia israelí, según recordó Cruz, con el caso de Waze, una startup de ese país adquirida luego por Google.

Cornejo aclaró a iProfesional que no hay un tope en la cantidad de préstamos de honor que pueden otorgarse bajo esta modalidad sino que se darán hasta que se agote el presupuesto destinado para este fin. "De hecho, a fines de noviembre terminamos de aprobar los primeros 30 casos que recibirán capital semilla", dijo contento el Director Nacional de Capital Emprendedor

El segundo mecanismo es aquel en el que Sepyme piensa co-invertir con las aceleradoras de empresas, que son aquellas que -en lugar de "incubar" a los proyectos cuando nacen- toman la posta para ayudarlos a validar su modelo de negocio en el mercado.

Mayer y Cornejo aseguran que quieren multiplicar la cantidad de aceleradoras que operan en el territorio nacional, que son capaces de detectar los talentos y oportunidades donde la Nación no lograría hacerlo. Para ello, planean dar una especie de licencia a 13 aceleradoras que podrán co-invertir con el Estado durante cuatro años.

Para participar de este programa, se anotaron 31 aceleradoras que incluyen a las tradicionales, así como a parques tecnológicos, universidades, y hasta entidades de Chile o México que quieren traer su experiencia para invertir en proyectos argentinos. "Esto es fundamental" dijo Cruz, quien a través del fondo NXTP invierte en toda la región, y destacó que con aceleradoras internacionales se "importa" know-how, otras metodologías y maneras de hacer. 

La selección de las que tendrán la chance de ser socias del Estado se realizará junto con un jurado internacional y se darán a conocer los resultados en el Foro Argentino de Inversiones a fin de mes.

Cornejo confirmó que no se impondrán en esta selección requisitos de antigüedad o trayectoria, porque de hecho muchas de las aceleradoras que se inscribieron son nuevas, y que en esos casos se las evaluará por la solidez de sus equipos, sus conocimientos, su red de contactos, su tesis de inversión, entre otros criterios.

"Queremos que haya muchas aceleradoras en la Argentina, por eso nos propusimos asociarnos con 13. Hubiera sido imposible llegar a esto si solo tomáramos en cuenta a aquellas que existían previamente", dijo al respecto Mayer. 

Tampoco se impondrán criterios de impacto social de los proyectos o potencial de generación de empleos. Si se requerirá que las inversiones sean en startups argentinas de menos de cinco años, con el control político de los proyectos en manos de los emprendedores originales, y la Nación se reservará el derecho a veto.

A las 13 elegidas la Sepyme les dará dos beneficios. El primero es esta suerte de licencia de cuatro años para invertir con el Estado como socio en proyectos de base tecnológica y de base científica. Para los primeros pueden desembolsar un tope de hasta u$s50.000 por proyecto, y deben hacerlo en un mínimo de 3 y un máximo de 10 startups por año. En este caso la inversión del Estado igualará la privada.

En los casos de empresas de base científica, donde el plan suele ser más complejo y los retornos son también más lentos, las aceleradoras podrán otorgar hasta u$s300.000 por año. Deberán potenciar como mínimo un proyecto anual y 5 por año como máximo. En este caso la relación de inversión entre el Estado y el privado (aceleradora) es de dos a uno.

El segundo beneficio que recibirán las 13 entidades seleccionadas es que la Sepyme se hará cargo a través de un subsidio del 50% de sus costos operativos durante cuatro años, con un monto tope de u$s75.000 anuales para las que se dediquen a iniciativas de tecnología y de u$s150.000 para las abocadas a emprendimientos científicos.

También durante el Foro Argentino de Negocios se darán a conocer cuáles serán los fondos de Venture Capital que canalizarán el tercer mecanismo de inversión del Fondce (Fondo Expansión).

"Son los que invierten en la etapa temprana para escalar las empresas. La verdad es que había muy pocos de estos fondos en la Argentina y nuestros emprendedores que atravesaban exitosamente la etapa de incubación y de aceleración, generalmente tenían que realizar su primera ronda de inversiones Serie A fuera del país por este motivo", recordó Cornejo.

De los 11 que se presentaron -que debían tener para postularse un compromiso de u$s150.000 de capitales privados- se seleccionarán tres. A cada uno de ellos el Estado aportará u$s12 millones a través del Fondo Expansión, pero deberán demostrar compromisos por un mínimo de u$s18 millones en capitales privados.

El objetivo en este caso no es que el Estado como socio obtenga ganancias sino motivar la escalada de empresas locales con menos de siete años de trayectoria que sean atractivas para la inversión privada. ¿Cuál será la medida del éxito para la Sepyme? "En Israel, en 10 de los 9 fondos con los que invirtió el Estado, los privados le compraron su parte para seguir desarrollando las empresas", sugirió Cornejo

Caso de estudio
Mariano Mayer asegura que autoridades de Estados Unidos y Rusia ya están estudiando la Ley del Emprendedor argentina y el sistema para crear Sociedades de Acciones Simplificadas (SAS), sorprendidos por la velocidad con la que se obtiene la autorización para comenzar a operar como empresa.

De acuerdo a datos de la Sepyme, solo en la Capital Federal -una de las pocas jurisdicciones donde ya se ratificó la normativa correspondiente- se aprobaron ya 611 SAS bajo la modalidad de 24 horas.

"Esto es fundamental porque antes el no tener la Sociedad demoraba la inversión. Quizás antes los fondos tenían identificados a los proyectos que querían apoyar pero sin la SAS era todo demasiado informal, un riesgo", recordó Cruz.

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