Economía

Tensa calma en el equipo económico: fichas al Impuesto a las Ganancias y resignación por dólar bajo

27-11-2017 Los funcionarios que trabajan en el área conducida por Nicolás Dujovne sienten que en estos días se está jugando la suerte para el despegue económico. Creen que el tema más importante en el frente fiscal pasa por Ganancias mucho más que por los impuestos internos. Y siguen enojados con Sturzenegger
Por Claudio Zlotnik
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A los funcionarios públicos suele darles placer jugar a ser editores periodísticos. No es algo exclusivo de este Gobierno. Ahí no hay grieta que valga. Los funcionarios suben y bajan títulos de los diarios; eligen su propia agenda.

Algo de eso sucede con las últimas noticias. En particular con la reforma tributaria. "Los periodistas se engolosinaron con los cambios en los impuestos internos y en la renta financiera, pero lo importante está en otro lugar", dice, en tono de acusación, el hombre del equipo económico.

Y agrega: "Lo más relevante búsquelo en las modificaciones en Ganancias y en las contribuciones, pero ustedes pusieron por delante la pelea con Coca-Cola y con los bodegueros".

Se refiere al escaso impacto que, sobre la economía, tendrán los cambios en Internos y en la Renta Financiera. De acuerdo a las estimaciones oficiales, así como quedó, los impuestos internos acercarán apenas $10.000 millones anuales al fisco. Equivale a tan sólo el 0,1% del PBI.

Esas modificaciones quedaron desvirtuadas luego de que el Gobierno eliminara del proyecto la suba en las alícuotas de los vinos, champaña y de las cervezas. Y dejara para más adelante lo que era una abrupta caída del proteccionismo a las ensambladoras de Tierra del Fuego.

La renta financiera tampoco será relevante. De acuerdo al borrador que circuló entre bancos oficiales, ese gravamen juntaría, como máximo, $25.000 millones anuales. El 0,25% del PBI.

Distinto es el caso de los cambios en el ámbito laboral: por la eliminación del tope en los aportes personales de los empleados con salarios superiores a los $82.000 (brutos); la implementación de un mínimo no imponible, a partir del cual se calcularán las contribuciones patronales superiores a $12.000. También se irán derogando con el tiempo los beneficios de reducción de contribuciones patronales que habían sido establecidos por la ley 26.940.

Algunas deducciones que estaban contempladas en el impuesto a las Ganancias podrían achicarse o directamente desaparecer, si es que el proyecto queda aprobado tal como está. Si fuera así, significaría un golpe a los bolsillos de la clase media.

Items como los gastos de representación, viáticos, vales de comida, movilidad o desarraigo se encuentran entre los puntos entre los que, a propuesta del Gobierno, habría cambios.

De acuerdo a la fuente oficial, si estas modificaciones salen en la ley de reforma impositiva, el ahorro podría equivaler a un punto del Producto. Unos $100.000 millones. Con los números a la vista se comprender la intención política de Nicolás Dujovne de hacer el "show" de la reforma por el lado de los impuestos internos sobre los productos de consumo masivo.

¿De qué se habla en el equipo económico?
Después de algunas semanas donde al Ejecutivo pareció salirle todas bien -sobre todo por el acuerdo con la CGT por el proyecto laboral y el trabajoso acuerdo con los gobernadores-, en el equipo económico le sacaban punta a los ríspidos temas que se vienen.

Ahora viene la etapa donde el Congreso será caja de resonancia de los acuerdos políticos que se tejieron en los despachos y hasta en el predio de la Rural, bien lejos de los micrófonos y de las miradas indiscretas.

El tiempo que viene será diferente. Los funcionarios se enfrentarán a las ácidas críticas de los opositores. Y en las repercusiones mediáticas, sobre todo en las modificaciones en el mercado de trabajo. Los gremios más combativos de la CTA ya preparan la resistencia en las calles.

El "triunfo" político debería refrendarse en un "triunfo" económico en el mediano plazo. Existe el convencimiento en la administración que estos acuerdos serán la base de decisiones de inversión hacia la economía real.

Y sobre la crítica de los economistas más ortodoxos acerca de la lentitud y timidez de los cambios, los Dujovne's Boys responden: "Los empresarios miran los acuerdos políticos de fondo, que marcan la sustentabilidad de largo plazo. ¿De qué serviría una propuesta que sea inviable política y socialmente?"

Sturzenegger, ¿el enemigo interno?
El debate interno, ahora mismo, involucra directamente a la política monetaria que comanda Federico Sturzenegger. La mala onda hacia banquero central es indisimulable. Hay un temor extendido de que la estrategia agresiva de Sturzenegger pinche la recuperación de la actividad económica.

Las críticas refieren a la sobreactuación del número 1 del BCRA. "Quiere que nos creamos lo de la inflación del 10% en 2018. Si sigue así le vamos a creer, pero nos va a llevar a una recesión", sugiere la fuente en diálogo con iProfesional

La idea que dejan trascender desde Hipólito Yrigoyen 250 es que la suba de la tasa de interés "llegó a un límite", y que si el costo del dinero rompe el techo del 30% anual, la actividad económica podría resentirse.

"Las tasas ya están elevadas. Eso no impidió que la economía creciera. Pero si el Central sigue mostrando los dientes, puede meternos en una recesión", explica el funcionario, que pide reserva de su identidad para no recalentar la puja interna.

El temor principal refiere a que la suba en el costo del dinero terminará impactando en las empresas pequeñas y medianas, que necesitan de un flujo dinámico de fondos para funcionar. En el equipo económico sostienen que si, en su obsesión por bajar la presión inflacionaria, Sturzenegger se pasa de la raya, las inversiones más chicas se postergarán.

¿Lluvia de inversiones?
"Los anuncios de inversiones hacia la economía real se duplicaron desde septiembre", asegura un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada.

El abanico es amplio. Los datos de la Agencia de Inversiones dan cuenta de 62 anuncios para el mes siguiente a las Primarias, por un total de u$s3.200 millones. Muy influenciado por Edenor, que se lleva u$s1.500 millones.

Justamente, entre los sectores de energía, minería y la construcción se llevan la mayor parte. De acuerdo a los datos preliminares que manejan en el equipo de Dujovne, ya hay compromisos de las terminales automotrices, sobre todo para la producción de utilitarios. Y también el el rubro de las telecomunicaciones.

En el equipo económico enarbolan la idea de que en los próximos meses podría darse "un punto de inflexión" en materia de inversiones.

Otro dato que entusiasma refiere al salto exportador del mes pasado, de la mano de la recuperación de la economía brasileña. Los números preliminares hablan de un incremento cercano al 50% en el envío de vehículos, autopartes y metales hacia el país vecino.

El regocijo tiene que ver con que, por primera vez desde que Mauricio Macri llegó al poder, Brasil se encamina como el socio mayor que tracciona a la economía argentina.

El dato no es menor: para algunas consultoras de la City, Brasil podría convertirse durante 2018 en la locomotora que hasta ahora no fue. Que la reacción del socio en el Mercosur compense, aunque más no sea en parte, el ajuste interno de los primeros meses del año.

¿Qué onda con el dólar?
Con las tasas en los actuales niveles, en la City lo último que se espera es salto en el tipo de cambio. Tampoco en el equipo económico. 

La enorme necesidad de divisas por parte del Tesoro le pone una presión creciente a la tendencia bajista. Y, de hecho, el Banco Central ya sabe que Dujovne querrá venderle u$s6.000 millones adicionales durante diciembre. Son pesos que el BCRA liberará y que, más temprano que tarde, Sturzenegger esterilizará.

En el mientras tanto, esa sobreoferta de divisas tirará la cotización hacia abajo.

"Asumimos que vamos a convivir con un tipo de cambio apreciado en el corto plazo. Y que recién a mediano iremos hacia una paridad de equilibrio", se sincera la fuente oficial, uno de los colaboradores de mayor confianza de Dujovne.

En Hacienda no lo dicen abiertamente, pero a todos los inversores y empresarios les quedó claro que, sin alternativa para ganar competitividad por el lado del tipo de cambio, la apuesta es a recorrer ese camino a través de una flexibilización fiscal para las empresas. El proyecto de reforma impositiva intenta esa instancia.

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