Economía

Vía libre a la importación: el impacto en el precio de la nafta, empleo y producción para empresas como YPF o Shell

28-11-2017 El macrismo puso fin a la normativa que impedía el ingreso irrestricto de combustibles. Los empresarios anticipan que traerá profundos cambios en el sector, ya que beneficia a unas compañías y complica a otras. ¿Qué firmas internacionales siguen muy de cerca esta modificación?
Por Patricio Eleisegui
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El macrismo lo hizo oficial. En el marco de una serie de cambios previstos para el negocio de los combustibles, fijó por decreto límites a la normativa que impone trabas a la importación.

En concreto, la medida abre la posibilidad de que puedan llevarse a cabo, sin límite alguno, compras de crudo y naftas a proveedores del exterior a partir del próximo 1° de enero.

El decreto 962/2017 va en sintonía con el plan del ministro de Energía, Juan José Aranguren, de establecer en Argentina los mismos criterios de comercialización que hoy rigen en los principales mercados del mundo.

La entrada en vigencia del nuevo régimen jugará a favor de las petroleras, ya que podrán optar por comprar afuera si los combustibles están más caros en la plaza doméstica.

Pero así como la iniciativa les sienta bien a estas compañías, en el sector del expendio nuevamente se dispararon las alarmas, al considerar que atenta contra la producción local de naftas.

Y, claro está, la hoja de ruta de Aranguren también tiene alto impacto en las arcas de las provincias petroleras y, en consecuencia, en el empleo e inversiones en el Sur de país. 

En particular, para las compañías de que concentran la mayor participación en ventas, como YPF y Shell que, en conjunto, aglutinan casi el 75% del mercado.

Por lo pronto, la medida pone fin a un esquema que fuera implementado por el kirchnerismo, por el cual se "blindó" el negocio de las compañías que extraen hidrocarburos en Argentina.

Las refinerías locales, por normativas como la que ahora quedará fuera de circulación, estaban obligadas a comprar el crudo en el mercado interno, incluso si el precio se ubicaba por encima de la cotización internacional.

Este cambio pone fin a esa modalidad, enmarcada en el contexto de un Gobierno que apunta a lograr la paridad entre el valor del petróleo local y el del exterior.

"Es una etapa de liberalización de combustibles y cada una de las medidas debe interpretarse en ese sentido", sostuvo a iProfesional Emilio Apud, ex secretario de Energía y actual director en YPF.

"La apertura irrestricta a lo importado también traerá como consecuencia un paulatino ordenamiento de la actividad petrolera en las provincias", expuso.

Para Apud, las compras al exterior redundará en importantes modificaciones en los acuerdos laborales que rigen a la actividad extractiva.

También dará lugar a cambios en las empresas petroleras, ya que se verán obligadas a modificar sus estructuras de producción.

En su visión, hay acuerdos laborales que deben ser replanteados, como también infraestructuras que tienen que eficientizarse.

"En algún momento, habrá que discutir el modo en que se están pagando las regalías. Las petroleras tendrán que reducir sus costos si quieren seguir siendo competitivas. Más aún ante un nuevo contexto, con acceso liberado a los productos importados", aseguró el director de YPF.

Estado en retirada
En simultáneo, una alta fuente relacionada con el Ministerio de Energía señaló que el fin de las restricciones a la importación de petróleo y refinados implica, de por sí, "la retirada del Estado en su rol de único actor que se esfuerza por mantener a todas las productoras contentas".

"Las empresas dejarán de actuar como si tuviesen un mercado cautivo. Eso se terminó. Tendrán que bajar costos y competir", aseguró.

"Si en el sur no logran que los precios se ubiquen por debajo del internacional, entonces dejarán de ser una alternativa para quienes compran refinado en la Argentina", enfatizó la fuente consultada.

Respecto del impacto de la nueva medida, el diputado nacional Darío Martínez advirtió que las compañías van a frenar sus actividades en las destilerías ya que "les será más rentable importar naftas".

"Beneficiará al sector que comercializa combustibles pero perjudicará de modo directo a los trabajadores petroleros, a las Pyme de servicios y a las provincias productoras, como Neuquén", completó.

Desde CECHA, la confederación que nuclea a los empresarios de la comercialización de naftas en Argentina, su titular, Carlos Gold, interpreta la medida oficial como un paso más hacia la convergencia entre el mercado nacional y el internacional.

"En su momento, sugerimos la creación de controles a la importación por el simple hecho de que teníamos una entrada de diésel que afectaba a la estaciones de bandera", indicó.

"Ahora que los precios tenderán a converger, no debería haber inconvenientes para los refinadores locales. Mientras no superen el valor internacional, seguirán siendo la primera opción para las petroleras", dijo a iProfesional.

Para Gold, aquello que puede incidir de manera negativa en el sector de la producción son los altos costos laborales. "Hay que ver qué ocurre con la incidencia de la mano de obra, lo que se cobra por el transporte y otros aspectos similares", dijo.

"Para poder competir, las refinadoras tendrán que optimizar cada una de estas variables. Caso contrario, la importación les representará un verdadero dolor de cabeza", completó.

En la otra vereda, la decisión del Gobierno significa una luz verde para un acotado grupo de "players" que podrán intervenir de forma irrestricta en la colocación de productos refinados en la plaza doméstica.

Los que celebran
Ante la consulta de iProfesional, varias fuentes del sector acercaron el detalle de los "traders" que podrían pisar fuerte a partir de esta apertura a la importación de crudo y refinados.

Trafigura, una de las interesadas en los activos domésticos de la petrolera Shell, está en el grupo de las que más pugna por hacerse "sentir" en el circuito doméstico.

La firma es dueña de la marca Puma Energy -con pasado en el país- y en los últimos dos años anunció inversiones por u$s450 millones para abastecer a clientes corporativos en Bolivia, Uruguay y Argentina, a través de remolcadores y barcazas.

Con sede en Ginebra, fue fundada en 1993 y cuenta con 4.000 empleados. En las últimas dos décadas fue estableciendo filiales en Cuba, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador, Honduras, República Dominicana y Paraguay.

Otra es Vitol, compañía con sede en Suiza que transporta y comercializa combustibles y minerales. Fundada en Rotterdam en 1966, cuenta con operaciones y oficinas en 40 países.

Ante la consulta de iProfesional, desde la Cámara de Empresarios del Combustible (CEC) brindaron más precisiones respecto del accionar de esta firma: "Para su operatoria en la Argentina, compra combustibles a buques petroleros en altamar y aquí se ocupa de venderlos".

"Vitol dispone de una base de datos en tiempo real que le permite saber dónde se encuentra cada cisterna en cada punto del planeta. En cuanto un cliente le pide, contacta al barco más cercano y le entrega", explicó una fuente.

Según este experto, almacena el combustible que adquiere en una serie de depósitos ubicados en puerto de Buenos Aires y, desde esas instalaciones, lo distribuye entre las distintas industrias.

Con una facturación anual de u$s250.000 millones, opera con una red de 200 buques cisternas y tanques de almacenamiento en los cinco continentes. En América latina, además de Buenos Aires, cuenta con representaciones en Río de Janeiro, Bogotá y Lima.

Otro de los "traders" que podría verse favorecido con esta apertura a la importación es Glencore, conocido por su desempeño en la actividad en minería.

En 2013 cerró la compra de la suiza Xstrata por u$s68.000 millones, operación que la transformó en una de las tres mayores mineras del mundo por volumen de negocios.

La presencia de la firma en la Argentina es cuanto menos abrumadora: fundada en 1974, es propietaria de emprendimientos agroindustriales como Oleaginosa Moreno, posee puertos en Santa Fe y Buenos Aires y tiene fuerte injerencia en el negocio de los biocombustibles.

En minería, su participación resalta en La Alumbrera, considerado el mayor yacimiento de oro del país, además de estar a un paso de iniciar las obras de un megaproyecto (El Pachón) para extraer cobre en San Juan. A nivel global, factura anualmente unos u$s150.000 millones.

También aparece Gunvor, con sede en Amsterdam, si bien su operatoria se concentra mayormente en Ginebra y Singapur. En su rol de "trader", se ubica por detrás de Vitol y Glencore en términos de venta de hidrocarburos y procesados.

La firma centra sus movimientos en países africanos y asiáticos. En la Argentina dio la nota a fines de 2016 con la compra de una parte de Oil.

Por lo pronto, este cambio en las reglas coloca al mercado del expendio en una situación impensada, al tiempo que abre grandes interrogantes sobre cuál será la reacción de las provincias cuyas cajas dependen fuertemente de lo que genera el sector hidrocarburífero.

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