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Tres consecuencias que podría traer la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel

07-12-2017 Para este jueves algunos grupos ya convocaron a huelgas y movilizaciones masivas. Advierten sobre un abandono de los diálogos de paz por parte de Palestina
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Protestas, debilitamiento del proceso de paz árabe-israelí y crisis en el frente con Irán. Son al menos las tres consecuencias que podría provocar la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

En su argumentación, el jefe de Estado sostuvo que esa ciudad es la capital de los poderes públicos de Israel y que es el lugar al que siempre acudieron sus antecesores y contrapartes israelíes cada vez que fue necesario.

El reconocimiento expresado por Trump se encontró con la oposición del mundo árabe-musulmán, la Unión Europea y la ONU. El único que se había pronunciado en el mismo sentido fue Rusia que había manifestado que veía a Jerusalén oeste como la capital de Israel, y a Jerusalén oriental como la del futuro Estado palestino.

A la hora de evaluar las consecuencias, la BBC realizó un informe en el que detalló tres de los posibles efectos de esta declaración.

Protestas masivas: antes de que Trump se pronunciara a favor de Jerusalén ya se habían escuchado muchas voces que alertaban sobre el malestar que acarrearía esa situación entre la población árabe-musulmana.

Ya el martes organizaciones nacionalistas palestinas y grupos islamistas habían convocado a tres días de "ira popular" para protestar en territorios palestinos como también en las embajadas y consulados de Estados Unidos de todo el mundo.

Hasta ahora, esas manifestaciones han sido pacíficas pero un vocero del movimiento palestino Hamás en la Franja de Gaza dijo que "esta decisión abre las puertas del infierno para los intereses de Estados Unidos en la región".

Para este jueves, además, se convocó a una huelga general y movilizaciones masivas. "La provocadora e insensata decisión de EE.UU. va a incitar a los musulmanes y va a enardecer una nueva intifada y una escalada de comportamiento radical, violento e iracundo", señaló el ministerio de Exteriores iraní en su página web.

Debilitamiento del proceso de paz árabe-israelí: aunque Trump manifestó su compromiso con el proceso de paz, esta decisión podría afectar las negociaciones. De hecho, ya recibió la crítica de Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina quien dijo que su declaración "equivale a que Estados Unidos renuncie a su papel como mediador de paz".

Shibley Telhami, investigador principal del Centro sobre Políticas de Medio Oriente del Instituto Brookings, alertó que la decisión de Trump podría obligar al presidente palestino a abandonar los diálogos de paz.

"Incluso si Trump pudiera lograr que Abbas se tragara la jugada, la influencia que Abbas tendría que gastar para mantener cierto grado de legitimidad entre los palestinos inevitablemente vendrá a expensas de su capacidad para convencerlos de aceptar algún acuerdo que Trump ofrezca", advirtió Telhami en un análisis publicado el martes pasado.

Crisis en el frente con Irán: el experto inclusive señaló que esta determinación atentaría contra algunos objetivos del gobierno estadounidense en relación a confrontar con la influencia de Irán y luchar contra los grupos islamistas.

"Jerusalén es el tema perfecto que pueden usar Irán y los militantes islamistas para movilizar apoyos en contra de Estados Unidos y de quienes respaldan sus políticas", subrayó.

Los avances que alcanzó Teherán en los últimos años en su programa nuclear generó gran preocupación tanto en Israel como entre los países árabes sunitas del Golfo, los cuales coincidían en su oposición al acuerdo con los iraníes respaldado por el gobierno de Barack Obama.

Este proceso terminó acercando a Arabia Saudita e Israel, países que comenzaron a intercambiar información de inteligencia. Algo inédito hasta ahora.

"Con el presidente Trump hay una oportunidad para una nueva alianza internacional en la región y para un gran plan estratégico para detener la amenaza iraní", había dicho en noviembre el jefe de gabinete de las Fuerzas de Defensa de Israel, Gadi Eisenkot, en una inusual entrevista publicada por un periódico saudita.

Sin embargo, la decisión sobre Jerusalén podría causar ruido en este acercamiento diplomático.

El impacto podría ser mayor pues afectaría, además, los vínculos entre Turquía e Israel, dos aliados tradicionales de Estados Unidos en la región.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, alertó que el reconocimiento de la capitalidad de Jerusalén por parte de Estados Unidos era una "línea roja" para los musulmanes y afirmó que si eso ocurría su respuesta "podría llegar incluso hasta la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel".

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