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Kaiken presenta dos vinos nuevos y apuesta por la resurrección del Merlot en la Argentina

13-12-2017 La bodega dio a conocer dos nuevas etiquetas. Una de ellas es un Merlot que es pura elegancia. Además, lanzó un blanco de buena relación calida-precio  
Por Juan Diego Wasilevsky
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En una reunión de amigos fanáticos del vino, basta que alguien se atreva a mencionar al castigado Merlot para que otro le recuerde, seguramente con un dejo de sabiduría la película Entre Copas, conocida en el exterior como "Sideways" o, por qué no, como el film que hundió al Merlot y posicionó al Pinot Noir. 

Pasaron 13 años y todavía muchos, con una cierta cuota de morbo, se regodean en la caída en desgracia de esta cepa clave del Viejo Mundo. 

Así, pese a sus diplomas y su prestigio ganado a fuerza de soberbios vinos, durante una década el Merlot vivió –especialmente en el Nuevo Mundo- a la sombra de esa película. 

Sin embargo, pasó más de una década desde su estreno y la realidad es que el Merlot viene por su resurgimiento. No es explosivo, ni se está evidenciando un boom de ventas.

Pero en California, por ejemplo, cada vez más bodegas están apostando por Merlot de alta gama, más elegantes y sofisticados, tal como reseña un muy reciente análisis de Forbes.

En la Argentina, si bien las ventas se mantienen estables, hay casos que vale la pena mencionar. Entre ellos, el recién lanzado Kaiken Ultra Merlot, de la bodega propiedad de la familia chilena Montes.

"Crearía un hashtag que dijera Kaiken banca al Merlot", resumió el enólogo Rogelio Rabino, durante la presentación de esta etiqueta de partida limitada, de la cual se elaboraron unas 6.000 botellas pero que tiene un gran impacto a la hora de hablar del resurgimiento de la cepa a nivel nacional. 

"El Merlot es una variedad difícil de producir, porque no soporta mucho las altas temperaturas y además es difícil de vender. Pero a medida que lo fui probando me di cuenta que teníamos un muy buen vino y así fue como convencí a todos en la bodega de que debíamos lanzarlo como varietal", apuntó Rabino.

"Mientras muchas bodegas le siguen dando de baja, nosotros le ponemos fuerza al Merlot", amplió el enólogo. 

Tras dos añadas de prueba realizadas a partir de un parral de Vistalba, ubicado en una zona un poco más templada que el promedio para el área, en 2016 Rabino dio con el punto de cosecha ideal, lo hizo fermentar, lo crió en barricas de diferentes niveles de uso y lo embotelló. 

El resultado del Kaiken Ultra Merlot 2016, que llega a un precio sugerido de $350, es un ejemplar que suma fruta roja y negra de sana madurez, con una atmósfera especiada evidente y, bien de fondo, apenas perceptible, una punta de pimientos rojos ahumados, seguramente aportada por el toquecito de Cabernet Franc, que complementa la paleta. El uso racional de madera aporta dejos a especias dulces que no tapan el bosque. En boca es un vino estilo viejo mundo: paso seco pero amplio y envolvente; acidez elegante, nada estridente; mucha carga aromática y una rica textura, sutilmente rugosa. 

Es un vino elegante que tiene un muy buen presente pero que entregará nuevos matices en los próximos dos años en botella ya que, según detalló Rabino, estas dos variedades ganan mucho en complejidad –y tipicidad- con el tiempo en estiba. 

Nuevo blanco
En paralelo a la presentación de este Merlot, la bodega está alumbrando un nuevo blend blanco: Kaiken Estate Sauvignon Blanc - Semillón 2017, que está llegando al mercado interno a un precio muy competitivo de $180. 

"Kaiken no es muy reconocida por los blancos. Entonces la idea fue presentar un vino con un precio más accesible, para que los consumidores se acerquen", apuntó el enólogo. 

Se trata de un blend que conjuga 50% Sauvignon Blanc y 50% Semillón, procedente de su finca de Agrelo. La razón por la cual se optó por esta última variedad es porque "es una cepa muy flexible. Además, paramos la fermentación dejando un azúcar residual de 3,5 gramos, que no lo hizo dulce en absoluto, pero sí lo redondeó más". 

Se trata de un blanco que, desde el vamos, habla de Sauvignon Blanc, con sus notas cítricas y herbáceas evidentes. El Semillón le quita esa estridencia y lo aplaca un poco, aportando aromas que recuerdan más a las frutas blancas y a la miel. En boca es un vino de excelente acidez, pero no llega a ser ultra filoso. Tiene algo de volumen extra que le da más peso y recorrido en boca, sin resignar frescura. 

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