Vinos & Bodegas

La brecha impositiva entre el vino y la cerveza en el mundo es cuatro veces superior que la de Argentina

15-12-2017 En el país, la diferencia es de apenas ocho puntos, mientras que el promedio internacional asciende a 34 puntos, lo que alienta al desarrollo de la industria vitivinícola. Cómo evoluciona el consumo de las dos bebidas alcohólicas más populares 
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En un contexto en el que sigue la polémica sobre la reforma tributaria, el Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA) analizó la política de impuestos internos de los principales países productores de vino del mundo.

Desde el organismo consideraron que "estos países promueven la industria vitivinícola a través de la diferenciación en impuestos internos por su impacto productivo y social, su capacidad de generación de valor agregado, desarrollo de marca país y el alto potencial para conquistar las góndolas del mundo con identidad marcaria propia". 

Una selección de siete países, que representan el 70% de la producción mundial de vino, muestra asimismo que la Argentina tiene las menores diferencias de tasa entre productos vitivinícolas (vino y espumante) y las demás bebidas alcohólicas.

Para el caso de la Argentina, si se analiza la comparación entre vinocerveza, la diferencia es de solo 8 puntos porcentuales, mientras que en el caso de las bebidas espirituosas es de 20 puntos porcentuales"

En cambio, el promedio mundial presenta cifras sustancialmente mayores, "siendo que el diferencial promedio de tasa entre vino y cerveza llega a 34 puntos; mientras que, en el caso del espumante, asciende a 35 puntos". 

Con relación a las bebidas espirituosas, el diferencial llega a 47 y 49 puntos respectivamente.

"Es llamativo que los tres principales países productores de vino del viejo mundo (Italia, España y Francia), que concentran el 50% de la producción mundial, no gravan con impuestos internos al vino y al espumante. Misma política que la Argentina ha mantenido desde principio de siglo", indicaron. 

"El fundamento de dichas políticas es la decisión de apoyar una agroindustria nacional, de gran impacto social y económico, generadora de alto valor agregado, con capacidad de desarrollar marca país y conquistar las góndolas del mundo con identidad marcaria propia", acotaron desde el OVA

Asimismo, como a nivel mundial hay una tendencia de caída en los consumos per cápita de vino en los grandes países productores, estos últimos han tenido que compensar con exportaciones la pérdida de mercado interno.

"La Argentina no escapa a esta tendencia. Siendo que desde 1980 a hoy el consumo de vino ha pasado de 80 a 20 litros per cápita, mientras que la cerveza ha pasado de 5 a 45 litros y las exportaciones de vino han pasado de 2 a 20% de la producción total", detallaron. 

Al mismo tiempo, indicaron que los hábitos de consumo de vino son muy diferentes al que presentan las demás bebidas alcohólicas, y "es el consumo de estas últimas el que ha crecido sostenidamente en las últimas décadas".

De hecho, explicaron que en la actalidad la cerveza -y no el vino-, es la bebida que más alcohol puro aporta a la ingesta de los argentinos, información que se desprende de análisis de la Organización Mundial de la Salud.

"Considerando que los consumos per cápita de vino decrecen continuamente tanto en Argentina como en los demás países tradicionales productores de vino, la diferenciación por vía impositiva es una herramienta útil para el sostenimiento de una actividad económica generadora de valor agregado", concluyeron desde el OVA. 

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