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Elecciones en Cataluña: los independentistas poseen una leve ventaja para conservar la mayoría en el Parlamento

21-12-2017 Podrían quedarse con hasta 71 de las 135 bancas según una encuesta a pocas horas de que cerraran los comicios. Hubo una gran afluencia de votantes a casi tres meses del fallido referéndum que terminó con los líderes separatistas encarcelados o en el exilio
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Los partidos independentistas de Cataluña estarían al borde de mantener su mayoría absoluta en las elecciones regionales celebradas el jueves, según un sondeo a pie de urna publicado por el diario La Vanguardia tras el cierre de los comicios.

Los separatistas obtendrían entre 67 y 71 de los 135 escaños que tiene el Parlamento catalán, según la encuesta. Hasta el momento no se han publicado resultados oficiales y no está claro aún si los resultados finales coincidirán con el sondeo.

Los catalanes votaron masivamente este jueves para decidir si dan oxígeno a un movimiento separatista cercado por la justicia desde la fallida proclamación de independencia de fines de octubre, que sumió a España en su peor crisis política en 40 años.

Más de 5 millones de catalanes estaban llamados a votar en estos comicios celebrados en una jornada laborable, algo del todo inusual en España. Pese a ello, la participación era más alta que en 2015, cuando ésta ya batió récords.

Los colegios electorales cerraron a las 16, hora de la Argentina. Dos horas antes, habían votado más del 68% de los electores, según datos oficiales, y hace dos años, a esa misma hora, lo había hecho algo más del 63%. Se estima que la participación será clave, especialmente en la periferia de Barcelona, poco afín al independentismo.

Cárcel y exilio
Con uno de sus principales líderes en prisión, Oriol Junqueras, y el otro, el presidente cesado Carles Puigdemont, en Bélgica, los independentistas buscan revalidar la mayoría absoluta parlamentaria de hace dos años, que esgrimieron para impulsar unilateralmente la ruptura, aunque no consiguieron la mitad de los votos.

Los resultados se prevén muy ajustados, símbolo del reparto casi a partes iguales entre partidarios y detractores de la secesión en esta región mediterránea de 7,5 millones de habitantes y con una quinta parte de la riqueza española.

El hartazgo y la frustración dominan la sociedad catalana, por motivos opuestos.

Muchos votantes tenían muy presente lo ocurrido durante el referéndum de independencia del 1º de octubre prohibido por la justicia española, como en el liceo Ramón Llull de Barcelona, uno de los que vivió fuertes cargas policiales.

"El recuerdo de ese día está más vivo que nunca, todavía siento la impotencia y la rabia", dijo a la prensa Xavier Roset, un pintor de 57 años.

"Para mí solo hay dos salidas: o Europa interviene, o esto del pacifismo se puede acabar porque la gente empieza a estar muy frustrada".

Estoy tan cansada
En el extremo opuesto, los votantes unionistas se movilizaban para acabar con un proceso independentista que, esgrimen, ha hecho huir a más de 3.000 empresas de la región y ha complicado las relaciones sociales.

"Mucha gente pensábamos que esto de la independencia era para lograr más autonomía, pero que no era tan radical, tan unilateral", explicó Jaume Amargant, de 53 años, empleado de una empresa de seguridad, que votó en Vic, un bastión independentista 70 km al norte de Barcelona.

Abundaron los llamamientos al diálogo, como el de Elena Mompó, una diseñadora gráfica de 26 años: "La sociedad está muy polarizada, pero creo que hay mucha gente como yo, que intenta evitar los extremos y pide diálogo para que la situación se arregle".

"Estoy tan cansada de los políticos...", explicó Eva Ortoll, una profesora universitaria de 48 años de Calafell (Tarragona, 60 km al sur de Barcelona).

Las elecciones fueron convocadas excepcionalmente por el gobierno español de Mariano Rajoy después de intervenir la autonomía regional y destituir el ejecutivo regional del independentista Puigdemont.

Éste había conseguido organizar el 1 de octubre un referéndum de autodeterminación inconstitucional, marcado por la violencia policial, y el 27 de ese mes el parlamento regional proclamó una república que nadie reconoció en Europa, donde cundió la preocupación.

ERC o Ciudadanos, probables ganadores
La victoria parece ser cosa de Izquierda Republicana, el partido del vicepresidente independentista cesado Oriol Junqueras, o de Ciudadanos (centroderecha), la formación más hostil al nacionalismo encabezada por la joven líder de la oposición Inés Arrimadas. Sin embargo, como ninguno de los dos podrá gobernar solitario, todo dependerá de las coaliciones.

La promesa de la formación antinacionalista de acabar con la "pesadilla" independentista caló entre los catalanes contrarios a la separación que se sintieron olvidados por el gobierno regional en su ímpetu independentista.

La campaña ha sido tensa y marcada por la ofensiva judicial contra los líderes separatistas, algunos en Bélgica eludiendo la justicia española y otros encarcelados preventivamente por su papel en el pulso secesionista.

"No es normal esta jornada con candidatos en prisión y candidatos en el exilio", dijo Puigdemont desde Bruselas. "Aun así, es un día muy importante, no para la Cataluña de hoy sino para la Cataluña del futuro".

El presidente cesado lidera la candidatura Juntos por Cataluña (centroderecha) y compite por la hegemonía del bloque independentista con sus hasta ahora socios de Izquierda Republicana (ERC), de su vicepresidente Oriol Junqueras, que decidió quedarse en España y ahora está en prisión preventiva.

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