Finanzas

Futuro incierto para el banco de Cristóbal López: el Central vuelve a suspender operaciones del Finansur

16-02-2018 A pesar de existir una oferta de compra realizada por el Banco Galicia, no está claro cuál será el destino del Finansur. En marzo el Central no podrá volver a suspenderlo y tendrá que optar por ordenar su liquidación o permitir su continuidad 
Por Andrés Sanguinetti
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Otros 30 días seguirá suspendida la operatoria del Banco Finansur, propiedad del ex Grupo Indalo. La decisión, que fue tomada en esta jornada por el directorio del Banco Central, marca la cuarta suspensión entre noviembre del año pasado y este mes de febrero. Ahora, la entidad perteneciente al ex Grupo Indalo, tendrá que estar hasta el próximo 10 de marzo en modo off.

Ese día, la entidad rectora del sistema financiero argentino no podrá volver a suspender al Finansur y deberá tomar una decisión entre permitir que vuelva a operar o cerrar sus operaciones de manera definitiva. Esto es porque las propias normativas del Central le impiden extender las suspensiones más allá de un plazo de 120 días que, en el caso del Finansur, se cumplirán a mediados de marzo.

Se trata de una nueva mala noticia para los actuales dueños del ex Grupo Indalo con Ignacio Rosner a la cabeza. Su fondo, OP Investment, no paró de tener problemas durante esta semana, cuando, además de la prórroga de la suspensión para el Finansur, también soportó una nueva embestida de la justicia federal y de la AFIP que se oponen a que el grupo inversor puedan consolidarse como los nuevos propietarios del holding creado por Cristóbal López y su socio Fabián De Sousa.

Ambos empresarios kirchneristas están presos, acusados de administración fraudulenta a raíz del desvío de $8000 millones del impuesto a la transferencia de los combustibles que recaudó en calidad de agente de retención la petrolera Oil Combustibles para financiar la compra de otras empresas de su grupo. De hecho, esta operación marcó el principio del fin para el Grupo Indalo y sus ex dueños.

Las investigaciones también llevaron a que varios jueces decidieran embargar las cuentas de las empresas y trabar fuertes inhibiciones sobre sus bienes, hechos que precipitaron una profunda crisis financiera en todo el conglomerado ahora rebautizado Grupo Ceibo.

En el caso del Finansur vino siendo utilizado como el banco casi exclusivo por el resto de las empresas del ex Grupo Indalo, hasta que Cristóbal López decidió ponerlo en venta. Para llevar a cabo ese objetivo y buscar posibles compradores, contrató al economista Martín Redrado. El ex titular del Banco Central se hizo cargo del proceso que primero derivó en una oferta por parte de los ex dueños del Banco Quilmes.

Es decir, la familia Fiorito, que ofreció u$s20 millones por la entidad. Si bien por esos días se dijo que el Central había dado aval a la transferencia accionaria, lo cierto es que la entidad nunca dio el visto bueno. 

De esta forma, la operación fracasó. Fuentes del sistema aseguran que la negativa se debió a los antecedentes de causas judiciales que tienen los Fiorito y que aún no fueron resueltas, además de la propia crisis del Finansur que sus propietarios no logran solucionar.

En enero pasado apareció en escena el Banco Galicia informado oficialmente haber acercado una propuesta de compra del Finansur, que todavía no fue analizada por las autoridades del Central a raíz del nuevo plazo de suspensión aplicado al Finansur.

De hecho, en la última medida tomada estos días, el Central sigue sin poder acercar nueva información que permita revertir la delicada situación que atraviesa. La suspensión inicial había sido establecida el 9 de noviembre pasado a través de la comunicación B 11617 y fue adoptada en el marco de las disposiciones del artículo 35 bis de la Ley de Entidades Financieras, "ya que hasta el momento dicho proceso no ha resultado satisfactorio".

En aquella oportunidad, el BCRA explicó que la decisión se había adoptado "en la necesidad de defender los derechos de sus depositantes".

También debido a que el banco sigue sin cumplir con los objetivos de un plan de recapitalización que sus accionistas habían acordado con la entidad rectora.

De todos modos y como ya viene ocurriendo, el Finansur podrá seguir ofreciendo a sus clientes las extracciones de saldos registrados en las cuentas para el pago de haberes del personal en relación de dependencia y de las prestaciones a cargo de la Anses, hasta el importe de las acreditaciones que se efectúen por estos conceptos en dichas cuentas, las cobranzas de créditos y las compras con tarjetas de crédito que realicen sus clientes o los pagos a los comercios adheridos.

El ahora llamado Grupo Ceibo, heredero de los activos del holding creado por Cristóbal López, es propietario del 70% del capital del Finansur. Otro 23,54% se mantuvo en manos de la familia Sánchez Córdoba, fundadora del banco pero que fue separada de su administración cuando desembarcó un equipo de ex funcionarios del BCRA capitaneados por Juan Basco y Raúl Planes y coordinados desde afuera por Martín Redrado. En tanto el ex Exxel Group, Jorge Demaría, posee el 5,9% restante.

Cristóbal López, quien pasa sus días en una celda de la cárcel de Ezeiza, adquirió el banco en marzo de 2012 y se supone que el dinero para la operación provino de los fondos que no giró Oil Combustibles, a la AFIP en concepto del impuesto a la transferencia de combustibles durante, por lo menos, seis años.

Esa maniobra generó la causa por defraudación que llevó a López y a su socio Fabián De Sousa a prisión y el reclamo de la AFIP de una deuda que hoy llega a los $17.000 millones.

En cuanto al Finansur, los nuevos dueños del ex Grupo Indalo no lo consideran como un activo estratégico y le pusieron el cartel de venta.

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