Economía

En el segundo mes del año, el Gobierno ya incumplió con la meta del dólar: ¿qué otro ítem del Presupuesto corre peligro?

27-02-2018 El billete verde bordeando los $20,50 dejó caduca la paridad estipulada por Nicolás Dujovne en la proyección económica votada por el Congreso hace apenas un par de meses. Allí se contempla una cotización promedio de $19,30, ya superada. ¿Cuáles son las causas y consecuencias?
Por Claudio Zlotnik
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La suba de la cotización del dólar trajo consigo una consecuencia que quedó oculta por la discusión sobre las consecuencias macro de ese deslizamiento: todavía no había terminado el segundo mes de 2018, y el Gobierno ya incumplió con el tipo de cambio establecido en el Presupuesto 2018.

El billete verde bordeando los $20,50 dejó caduca la paridad estipulada por Nicolás Dujovne en el Presupuesto votado por el Congreso hace apenas un par de meses. Allí se contempla una cotización promedio de $19,30.

El problema para lograr ese objetivo radica en que la cotización promedio ya se ubicó en $19,30 esta semana. Cuando apenas transcurrieron dos meses desde el inicio del año. Eso significa que, para cumplir, el precio debería permanecer en $19,30 en lo que resta del año. Un escenario imposible cuando todavía quedan diez meses del año por transcurrir.

La meta cambiaria no fue, en los hechos, la única en incumplirse. En el Presupuesto 2018 todavía figura que la inflación será del 15% promedio, que responde a la anterior banda presentada por Federico Sturzenegger, de entre 8% y 12%.

Esa meta quedó sepultada el último 28 de diciembre, cuando el Gobierno presentó su nuevo faro inflacionario, del 15% (punta a punta) para este año.

Para peor, esa nueva meta tiene muy poca credibilidad en el mercado. En promedio, las consultoras estiman que la inflación de este año se acercaría al 20%.

Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, estima que en abril ya se habrá acumulado la mitad de la inflación prevista para todo el año y se pregunta por las derivaciones políticas de esa situación.

En los hechos, aquella revisión de la meta inflacionaria movió el mercado cambiario. El billete verde, que cotizaba en torno de los $17,50, fue escalando hasta los actuales $20,50. Un salto del 17%.

En rigor, la escalada del tipo de cambio no se explica únicamente por la modificación en la estrategia oficial. Lo fue en una primera instancia, cuando la flexibilización de la tolerancia inflacionaria derivó en una baja de la tasa de interés. En las últimas semanas, sin embargo, la volatilidad tuvo más relación con el flamante escenario financiero internacional que con el deseo de los funcionarios.

La suba de la tasa de interés en los Estados Unidos frenó la entrada de capitales “calientes” de los inversores que buscaban rentabilidad con el carry trade. Esa desaceleración en el ingreso de divisas en un contexto de mayor demanda interna de parte de los ahorristas minoristas, y una expectativa de caída en la cosecha de granos y de soja hicieron el resto.

La menor afluencia de dólares y la creciente demanda vienen impulsando la cotización. Lejos del objetivo inicial del Gobierno, plasmado en el Presupuesto 2018, los economistas de la City vienen revisando al alza sus pronósticos.

Según la última encuesta del REM, organizada por el Banco Central, las consultoras proyectan un dólar de $21,70 para fin de año. Pero esa expectativa viene subiendo en las últimas semanas. De hecho, la última actualización, de mediados de este mes, estuvo 30 centavos más arriba que la publicada el mes anterior.

Algunos economistas se muestran más audaces. Diego Giacomini, director de Economía & Regiones, calcula una paridad de $24,20 para diciembre. Es decir, que por primera vez en mucho tiempo, la evolución del tipo de cambio le ganaría a la inflación anual.

En este contexto, la pregunta que empiezan a hacerse los consultores privados, y también en los despachos oficiales, es si el Producto Bruto se expandirá en 2018 el 3,5% escrito en el Presupuesto.

En resumidas cuentas, ¿hay chances claras de que también se incumpla la previsión de crecimiento económico?

La Fundación Mediterránea, comandada por el economista Vasconcelos, acaba de convocar a una charla con inversores bajo el inquietante título “Turbulencias de febrero: ¿menos crecimiento en 2018?”.

El último informe de Vasconcelos da una idea de por dónde provienen las dudas. “Las turbulencias de las primeras semanas del año afectaron particularmente a la Argentina. Nuestro país es vulnerable por la necesidad de tomar deuda para financiar el rojo fiscal y por el elevado déficit externo. Esto hizo que la suba del riesgo país y la depreciación de la moneda fuera mayor en la Argentina que en otros emergentes. En los últimos días, los mercados se calmaron, pero lo ocurrido en el arranque del año subraya el hecho que la estrategia gradualista es muy sensible a los cambios de humor del escenario financiero internacional”.

Por fuera de la incertidumbre generada por el contexto internacional, el otro shock que complica la pauta oficial es la sequía que aqueja al campo.

Guido Sandleris, jefe de asesores del Palacio de Hacienda, admitió en las últimas horas que si las lluvias no llegan en los próximos días a las áreas afectadas, “la tasa de crecimiento se afectará”.

Sandleris dijo que “todavía no tenemos un número cerrado” sobre ese impacto negativo. Fuentes del equipo económico admitieron, en diálogo con iProfesional, que la rebaja en las previsiones se ubicaría entre tres décimas y hasta medio punto del crecimiento. Todo dependerá del alcance que finalmente tenga este fenómeno.

En los hechos concretos, esto significa que sobre una estimación de por sí optimista fijada en el Presupuesto, ya habría que depurarla por culpa de este shock imprevisto.

¿Por qué podría suponerse que aquel 3,5% de expansión ya lucía optimista? La respuesta viene escrita por los números del propio Gobierno. Y refieren a la marcha de las inversiones.

En especial a las inversiones en obras públicas, que fueron un verdadero boom durante el año electoral. Para poder cumplir con las metas fiscales -que implican una reducción de un punto en el déficit fiscal, al 3,2% para este año-, el Gobierno ajustó nada menos que un 40% la inyección en obras públicas.

Esa notable caída en las obras financiadas por el Estado tendrá inevitablemente un impacto negativo en la cuenta de las inversiones. Justamente, el Palacio de Hacienda sostenía su optimismo de crecimiento para este año ya no por el lado del consumo popular sino por el lado de las inversiones.

Desde el sector privado, las consultoras de la City empiezan a dudar sobre el cumplimiento de ese objetivo si -como sucedió en los meses que pasaron desde las elecciones- la obra pública se sigue desplomando.

En vista de esos datos, la consultora Eco Go, con Marina Dal Poggetto a la cabeza, plantea un crecimiento de la economía de tan sólo 1,8% para este año. La mitad que el Gobierno. En medio del alza de las tasas en los Estados Unidos, la sequía, el menor consumo al esperado y el ajuste fiscal, que pega sobre todo en las obras públicas, las principales consultoras de la City tienen bajo revisión sus pautas de crecimiento.

Por ahora, Dujovne y su equipo “aguantan los trapos”. "Estamos atravesando los peores meses porque estamos generando la suba de precios de servicios regulados que es inevitable, porque hay que eliminar el gasto en subsidios, pero la inflación va a bajar en los próximos meses", aseguró el titular de Hacienda desde Madrid, durante su última visita.

El ministro, contra la corriente, mantiene sus números del Presupuesto 2018. Puede hacerlo. Por lo menos hasta que la realidad le demuestre lo contrario. Como ya ocurrió con el tipo de cambio proyectado.

 

 

 

 

 

 

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