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Asbesto en el subte: la Ciudad evalúa pedir resarcimiento a España, donde se volvió a detectar el material cancerígeno

06-03-2018 Tras haber quedado al descubierto que las formaciones importadas en 2011 estaban contaminadas con ese componente, ahora en Madrid se encontraron con que hay vagones más modernos, que también operan en Buenos Aires, que tienen este peligroso mineral. Choque de declaraciones cruzadas 
Por Patricio Eleisegui
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El escándalo que se generó tras haberse detectado la presencia de componentes cancerígenos en los vagones adquiridos a España para equipar la línea B del subte porteño, amenaza con intensificarse aun más, tras las novedades que llegan desde el Viejo Mundo.

Una inspección llevada a cabo en formaciones del Metro de Madrid reveló que también hay asbesto -producto también conocido como amianto y que es muy peligroso para la salud- en unidades más nuevas y que también están funcionando en Buenos Aires. 

En un primer momento, ese material fue hallado en los vagones que, a partir de 2011, adquirió la Ciudad a la compañía ibérica y que comenzaron a circular en territorio porteño a partir de 2016.

Las unidades CAF -sigla que hace referencia a Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles- fueron producidas por una empresa de gran trayectoria en el País Vasco.

Hasta ahora, el contaminante se encontró en la Argentina sólo en vagones de la serie CAF 5000. Esto se debe a que el componente ya venía de fábrica. 

La novedad es que en Madrid ahora se detectó que también hay unidades del modelo CAF 6000 (que es más nuevo) que también incluyen este peligroso material. 

Si bien por ser más recientes no deberían contener asbesto, esta fibra terminó siendo incorporado durante trabajos de mantenimiento, en los que se utilizaron componentes viejos. 

En el plano local, la situación golpea a SBASE -Subterráneos de Buenos Aires-, la compañía de la Ciudad que compró el material rodante, y a la misma Metrovías, a cargo de la operación del servicio.

Sucede que, tras el estallido de la polémica por la presencia de asbesto en el equipamiento adquirido al Metro de Madrid, ambas empresas debieron avanzar con la desactivación de todos los trenes de esa serie (la CAF 5000) que operaban en la Línea B.

Esto derivó en la salida de servicio de cinco de las 25 formaciones con las que venía funcionando el servicio.

El problema es que, luego del hallazgo del material cancerígeno en las unidades CAF 6000 que se utilizan en España, se instaló la duda sobre si los diez vagones de ese mismo modelo que fueron incorporados a la Línea B del subte porteño también están contaminados.

De darse este escenario, la operación de dicha línea quedaría directamente colapsada, dado que apenas seguirían en circulación diez formaciones Mitsubishi restantes que completan la dotación fijada para el "ramal rojo".

"Los CAF 5000 se sacaron de circulación por precaución, por prevención, hasta tanto el Metro de Madrid aclare cómo es que existen esos componentes con asbesto", sostuvo ante este medio una fuente cercana a Metrovías.

"Si ocurre algo similar con los CAF 6000, la línea B tendría un serio problema operativo. Hay que ver qué define SBASE, que es quien compró los trenes", agregó.

Choque de declaraciones
Desde SBASE, en tanto, Sergio Hernández, gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones, se apuró en aclarar que lo ocurrido en España no está vinculado con una contaminación masiva de las unidades CAF 6000.

El directivo afirmó que, en cambio, que lo que se ubicó fue "un coche, no una formación, reparado con el componente contaminado de un CAF 5000".

"Por nuestra parte, las inspecciones que hicimos vagón por vagón mostraron que no hay ningún componente aislante prohibido en la línea 6000 de los vagones CAF", puntualizó el vocero ante la consulta de iProfesional.

Sin embargo, el argumento choca con lo expuesto por fuentes de la operadora del servicio, dado que desde el entorno de Metrovías aseguraron a este medio que "SBASE todavía debe pedir información a Madrid para certificar que la partida de vagones que vinieron a Buenos Aires no pertenecen a la misma serie donde ahora se volvió a encontrar el asbesto".

"Todavía faltan precisiones sobre las unidades CAF 5000. SBASE le hizo reclamo a Madrid para ver qué definición toma al respecto: si los trenes se sacan totalmente de circulación o si se les hacen cambios. Hasta ahora no se ha hecho nada, salvo quitarlos de servicio", indicaron.

"Si aún no se sabe mucho de esas unidades, mucho menos se sabe sobre la gravedad del problema que puede encontrarse en los CAF 6000", agregaron las fuentes.

Según trascendió, las unidades CAF 5000 contaminadas fueron fabricadas entre 1998 y 1999, esto es, dos años antes de que en España entrara en vigencia la prohibición de usar asbesto en ese tipo de desarrollos.

Cinco años después de reglamentado el veto en ese país, el Parlamento Europeo aprobó normativas de igual calibre para todo el bloque, al tiempo que estableció restricciones para la fabricación, comercialización y uso de fibras de ese material y de artículos que las contengan en el espacio económico de ese continente.

En cuanto al plano local, la utilización de asbesto en ese tipo de construcciones industriales está prohibida incluso desde una década previa a la compra de las unidades CAF 5000, que tuvo lugar en el 2011.

La resolución 845/2000 del Ministerio de Salud de la Nación prohibió la utilización de fibras de asbesto y de productos que las contengan.

Asimismo, la normativa 823/2001 estableció idénticas medidas para las fibras de asbesto de diferentes variedades con vigencia a partir del 1° de enero del año 2003.

Según trascendió en España, los elementos de las unidades CAF 6000 que contienen amianto fueron un disyuntor, un componente protegido por un cofre hermético y fuera del alcance de los viajeros, y que sólo sería peligroso en el caso de que se produjera una manipulación.

Los CAF 6000 fueron adquiridos por SBASE para la Línea B en el transcurso de 2013, aunque hasta la actualidad buena parte de las formaciones incorporadas -de un total de 86 coches- todavía continúan sin estar en circulación.

La entrada en servicio de las unidades depende del ritmo de modificaciones que se van haciendo a la estructura eléctrica del ramal.

Madrid sabía
Mientras surgen nuevas dudas en torno a la seguridad en las formaciones más nuevas de la Línea B, en los últimos días se comprobó que el Metro de Madrid tenía conocimiento de que los trenes que vendió al SBASE en 2011 contenían asbesto y que remitió esta información al Ministerio de Empleo español ocho años antes de la operación.

Como ya se expuso, la ley española prohíbe desde 2001 la comercialización de todas las variedades de asbesto, con lo cual, de confirmarse que la venta se hizo a sabiendas de que los trenes contenían este material cancerígeno, se habría cometido una operación ilegal.

El tema involucra a los ex consejeros de transporte Manuel Lamela, quien inició la negociación de la venta de los trenes en 2008, y Pablo Cavero, quien cerró la operación, ambos del Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.

En un informe que data de 2003, Metro de Madrid reconoce ante la Comisión Nacional de Seguridad y Transporte -dependiente de Empleo- la existencia de asbesto en 115 de sus trenes.

De acuerdo con el inventario detallado que aporta la compañía, entre las unidades "afectadas por la exposición al amianto" había "65 unidades de trenes clásicos del modelo 5.000 de la 1ª serie".

Se trata de los mismos que, según medios españoles, "se vendieron en 2011 a la empresa Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado".

El pasado 20 de febrero, SBASE informó que, como "medida preventiva", sacaba de circulación tres formaciones de la Línea B, coches CAF 5000 ante la posible presencia de asbesto.

La decisión fue adoptada después de que Metro de Madrid reconociera públicamente la presencia de ese material en los trenes, a raíz del caso de un trabajador de la red que desarrolló un tipo de cáncer conocido como asbestosis, provocado por la exposición prolongada a ese mineral.

Supuestamente, el material no trae riesgos para los pasajeros, pero sí es peligroso para los operarios que trabajan en los talleres y manipulan los componentes eléctricos.

Consultado respecto de la posición del SBASE ante el accionar de la compañía española, Hernández reconoció que dentro de la firma se están "analizando los pasos a seguir en términos legales".

En torno al subterráneo de Buenos Aires predomina la idea de que la firma de la Ciudad avanzará con acciones judiciales a fin de hacerse con un resarcimiento por la compra de las formaciones contaminadas.

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