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Trump castiga al acero y al aluminio importados y el Gobierno busca salvar un negocio de más de u$s700 millones

09-03-2018 El presidente de los Estados Unidos implementó aranceles del 25% al acero extranjero y del 10% al aluminio. Aluar y Techint, entre las más complicadas por el nuevo escenario                                                         
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El presidente estadounidense, Donald Trump, sancionó este jueves la adopción de fuertes aranceles al acero y el aluminio, en un gesto que fortalece los temores de una guerra comercial a pesar de las advertencias globales.

La situación afecta gravemente a la Argentina, que actualmente exporta estos metales estratégicos a los EE.UU.

"Hoy defiendo la seguridad nacional de Estados Unidos al aplicar aranceles al acero y el aluminio. Tendremos un arancel de 25% al acero extranjero y de 10% al aluminio", dijo el mandatario en la Casa Blanca poco antes de firmar una Proclamación con la medida.

Los nuevos aranceles entrarán en vigor en un plazo de 15 días, explicó Trump, y en ese tiempo "veremos quiénes son los que nos tratan de forma justa y quiénes no".

El presidente de los EE.UU. apuntó los controvertidos aranceles "por ahora" no se aplicarán a México y Canadá, dos países que renegocian los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Trump dijo que "creo que vamos alcanzar un acuerdo por el TLCAN. Ya lo he dicho por largo tiempo", para añadir que "si tenemos un acuerdo, no habrá aranceles para Canadá y México".

En caso de que no sea posible alcanzar un acuerdo, apuntó Trump, "vamos a retirarnos del TLCAN y empezaremos todo de nuevo".

La situación Argentina
Ante el anuncio, el Gobierno argentino anunció que dialogará con las autoridades correspondientes de los EE.UU. con miras a lograr la excepción de esos aranceles para las exportaciones de ambos productos. 

En juego está un negocio de u$S700 millones anuales para la industria nacional: el país exporta hacia Estados Unidos más de u$s500 millones en aluminio y u$s200 millones en acero.

Algunas de las empresas afectadas son Aluar (principal productora de aluminio) y el Grupo Techint.

En esta línea, el Ministerio de Producción y la Cancillería Argentina enviaron el viernes pasado –ante la inminencia del anuncio concretado– notas al titular del Departamento de Comercio, así como al Representante de Comercio norteamericano precisando los motivos por los cuales el país debería quedar exento de la aplicación arancelaria.

Entre estos argumentos, se destaca la baja participación que tienen las ventas nacionales en el mercado norteamericano. En efecto, las exportaciones argentinas representan sólo 0,6% del acero y 2,3% del aluminio de todas las importaciones que hace EE.UU. en ambos rubros y por lo tanto Argentina no es causante ni contribuye a las distorsiones que afectan a los mercados mundiales y a los EE.UU.

"Verdadera agresión"
Rodeado por obreros metalúrgicos y miembros de su gabinete, Trump dijo que Estados Unidos quiere "que venga mucho acero a nuestro país. Pero queremos que venga de forma justa. Y queremos que nuestros trabajadores estén protegidos".

La industria del acero y el aluminio en Estados Unidos ha sido "devastada por prácticas comerciales extranjeras agresivas", apuntó el mandatario, para añadir que se trató de una "verdadera agresión contra nuestro país".

En la visión de Trump, la masiva importación de acero y aluminio hizo que "las fábricas hayan sido abandonadas para que se pudran y se cubran de herrumbre. Las comunidades se tornaron pueblos fantasmas. Eso se terminó".

De acuerdo con el jefe de Estado, su administración ha estado en contacto con países que "son grandes aliados militares, y observaremos eso de forma muy cuidadosa".


Estados Unidos subsidia a "países muy ricos con nuestra presencia militar (...) y se trata de algunos países inmensamente ricos. Esto tiene que terminarse".

Instantes después de la firma de la Proclamación, el presidente de la Cámara de Representantes en el Congreso estadounidense, el republicano Paul Ryan, se distanció de la medida y en una nota oficial expresó su "desacuerdo con la medida" y su temor por sus "consecuencias no intencionales".

Advertencias ignoradas
Al firmar la Proclamación sobre los aranceles Trump simplemente ignoró las advertencias que surgieron incluso entre socios comerciales tradicionales de Washington.

En Pekín, el gobierno chino dejó claro que "seguramente" adoptará una "respuesta apropiada y necesaria" a los aranceles estadounidenses, y al mismo tiempo presentó una enérgica protesta ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

El representante chino ante la OMC aludió al riesgo de un "problema sistémico" para la propia organización, y luego se sumaron a esas críticas la Unión Europea (UE), Japón y Canadá.

En tanto, en Bruselas, el vicepresidente de la Comisión Europea, Jykri Katainen, alertó en rueda de prensa que Washington no podrá adoptar excepciones a un país puntual del bloque europeo.

"Si intentan hacer una exención para uno de nuestros Estados miembros, significa la UE en su conjunto", apuntó.

Europa enciende alerta
En esa misma conferencia de prensa en Bruselas la directora ejecutiva del Banco Mundial, Kristalina Georgieva, advirtió a Trump sobre los riesgos de una guerra comercial y le aconsejó "evaluar cuidadosamente las consecuencias" de su decisión de gravar las importaciones de acero y aluminio.

Un encuentro está previsto el sábado en la sede de la Comisión Europea en Bruselas, en el marco de un diálogo a tres bandas con responsables de la UE, Japón y Estados Unidos y al que acudirá el representante de comercio estadounidense Robert Lighthizer, según una fuente del ejecutivo comunitario.

En Alemania, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, expresó su "temor por la salud" de las relaciones comerciales ante las amenazas estadounidenses.

"Hay alguna preocupación por el estado de las relaciones internacionales, porque si usted adopta tasas contra sus aliados, se puede uno preguntar cuáles son los enemigos", dijo.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, había expresado en la víspera la esperanza de que se pueda evitar una escalada de tensiones comerciales que "perjudicaría las relaciones transatlánticas", pero desplegó el abanico de opciones para responder a Washington.

La estrategia de la Comisión Europea pasa por tres tipos de respuestas: imponer fuertes aranceles a las exportaciones de productos emblemáticos de Estados Unidos, adoptar medidas de salvaguardia y una demanda ante la OMC.

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