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La Asociación de Empresarios de la Vivienda se opone a los cambios del Código Urbanístico de la Ciudad

27-03-2018 Consideran que el proyecto que el Ejecutivo de la Ciudad de Buenos Aires está elevando a la Legislatura lo que hace es oponerse a que se construya
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Enarbolar la bandera anti-torres y al restringir fuertemente las alturas no es más que oponerse a que se construya. Así lo considera la AEV, Asociación de Empresarios de la Vivienda.

Mediante un comunicado, los empresarios explicaron que menos altura es sinónimo de menos metros por parcela, aunque el Gobierno argumente lo contrario en los fundamentos de su proyecto.

Como se sabe, una ciudad más densa es más accesible, con precios más convenientes para más gente. Y además, es más sustentable en términos de infraestructura, de servicios públicos y de transporte. "Eso es lo racional, y se logra creciendo en altura, no al revés", argumentan.

En otro apartado, la AEV dice que los vecinos que se oponen a las torres prefieren la Buenos Aires del pasado, congelada tal como supo ser. Pero quien elija disfrutar de la pujanza y de la modernidad de las urbes que miran al futuro, como Manhattan, Londres o Chicago, tendría que estar dispuesto a asumir los costos de un entorno diverso y vibrante, no homogéneo ni chato.

Por eso, los desarrolladores se oponen a esta modificación al código urbanístico que se impulsa, aunque aclaran que, más allá de las restricciones a la altura, consideran al resto de los cambios correctos. 

La reacción de los inversores antes los cambios también es negativa, porque se preguntan qué pasará con los terrenos que saldrán a la venta del AABE y Tiro Federal, donde están previstas enormes torres.

La respuesta oficial es que allí sí se podrán hacer, por excepción. Pero lo cierto es que no se sabe cuál será la reacción de los vecinos, o incluso de la justicia en caso que se presenten amparos, después de las categóricas argumentaciones públicas del gobierno contra las torres.

Por lo demás, también preocupa el anunciado decreto, que detiene los trámites de aprobación de planos por 180 días. Sus alcances son limitados, afortunadamente, pero hay que reconocer que a los inversores, todo esto, en última instancia, les genera incertidumbre, postergando la reactivación económica que tanto necesita el país.

"Si pensábamos en la construcción como motor del crecimiento, con medidas como ésta deberíamos repensarlo", finalizan.

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