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Arrancaron las ferias textiles y el desafío pasa por si es posible crear una marca argentina de ropa barata

11-04-2018 La todavía alta inflación y las cargas tributarias son dos de los factores que más afectan la producción interna. Salidas alternativas y reconversión
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En un marco de fuerte crisis por el impacto de la importación y de la carga tributaria que el grueso de las actividades económicas soportan en la Argentina comenzaron tres exposiciones textiles en simultáneo, Emitex, Simatex y Confemaq, para reunir fuerzas y ver de qué manera salir de esta situación.

Que se hayan reunido tres exposiciones en simultáneo es un síntoma de la situación por la que atraviesa el sector. La cuestión es cómo reencauzar a la industria en este contexto.

Los fabricantes de ropa vienen explicando en el último tiempo cuáles son las razones por las que son tan caros sus productos en el país. Y explicaron que la Argentina forma parte de los países que están orientados al mercado interno, es decir, no tiene nivel de diseño, como sí ocurre con los europeos, y tampoco volumen, como los asiáticos.

Sin embargo, destacan que el polo textil que, a nivel comercial, se destaca en la zona de Nazca y Avellaneda, en la Ciudad de Buenos Aires, tiene la chance de convertirse en un centro textil de mayor envergadura.

¿Es posible, entonces, que se pueda crear una marca made in Argentina de ropa barata?

Para Andrea Lippi, gerente de Emitex, Simatex y Confemaq, como la Argentina es un país que concentra su producción en el mercado interno, la chance de construir una gran marca de precio barato, como ocurrió con H&M y Gap, entre otras, se debió a que no sólo alcanzaron tamaño sino también nivel de internacionalización.

"Si bien sus colecciones se diseñan en los países europeos se manufacturan en los países asiáticos con sueldos muchísimo más bajos. El volumen de Estados Unidos o Europa en cuanto a consumo per cápita de prendas dista mucho del nuestro también", expresó.

Por esa razón, consideró que el desafío está en ganar nuevos mercados en el exterior para no depender exclusivamente del consumo interno, que por su tamaño y las fluctuaciones de la economía no puede garantizar altos y constantes niveles de producción.

Para Lippi ese objetivo podría lograrse a través de las llamadas marcas de "segunda línea" que "puede competir a nivel interno con estas grandes marcas económicas, si se mantienen algunas barreras a la importación como es lo que actualmente sucede".

Sin embargo, sostuvo que "para poder competir con ellas afuera, es decir, para salir a ganar mercados y convertirse en otras "H&Ms", se necesitan cambios macroeconómicos que hagan que los costos medidos en moneda extranjera se reduzcan".

La capacidad instalada ociosa en la industria textil supera el 40%, siendo uno de los más críticos al comparar con otras actividades económicas.

Además de trabajar sobre la reducción de costos, el desafío también pasará por la reconversión.

Al ser consultada sobre hacia dónde debería enfocarse la industria, Lippi señaló que "si el consumo interno se reactiva, en principio, mucho es lo que se gana en el consumo de prendas. El futuro ideal es que las empresas textiles logren colocar sus productos afuera y producir más, ocupar más eficientemente su capacidad instalada y bajar los costos, tanto hacia adentro como hacia afuera".

De todos modos, subrayó que uno de los problemas más serios que enfrenta cualquier actividad es la inflación alta y un tipo de cambio atrasado.

"Hasta que no se estabilicen estas variables la reconversión va a seguir siendo difícil de alcanzar. Hay indicadores que hablan de reducción de pobreza y nos alienta muchísimo. Porque como siempre se ha dicho el textil es el primero en caer (cuando escasean los ingresos) y el primero en levantarse (cuando hay buenas expectativas). ".

En cuanto al tipo de tejidos que se producen en la Argentina, la ejecutiva admitió que acá no se produce todo lo que sí se fabrica en el mundo. Y que la importación de esas telas no sólo es buena sino que es "complementaria" a la producción local.

"La importación que nos daña es la básica, la chomba de algodón más común, el jean más clásico, las prendas que son simples. Esas son las que frenan todo. Cierto es que con una máquina de hacer tela de remeras no se puede hacer tejidos técnicos. Hay que seguir trabajando y buscando nichos, pero tiene que haber una base de ingresos para que se pueda pensar en innovar", concluyó.

Las exposiciones, que comenzaron este martes, se extenderán hasta el viernes 13 de abril en el Centro Costa Salguero de Buenos Aires.

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