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Crisis económica provoca un éxodo masivo de ejecutivos y trabajadores en la golpeada industria petrolera venezolana

Crisis económica provoca un éxodo masivo de ejecutivos y trabajadores en la golpeada petrolera venezolana

PDVSA, la empresa más grande del Estado en ese país, reporta dificultades para llenar las vacantes generadas con personal especializado y con experiencia

18.04.2018 14.40hs Management

En una caravana de lujosos vehí­culos, el presidente de la estatal venezolana PDVSA llegó el mes pasado a inspeccionar unos taladros petroleros que opera junto con la estadounidense Chevron en la multimillonaria Faja del Orinoco.

Rodeado de guardias de seguridad, el mayor general de la Guardia Nacional, Manuel Quevedo, pasó sin detenerse frente a un puñado de trabajadores que querí­a consultarle sobre el deterioro y el éxodo masivo en PDVSA.

"No se bajó a preguntar a los trabajadores sobre lo que está pasando", dijo a Reuters Jesús Tábata, de 46 años, que trabaja en el taladro PDV23 de un mejorador en la Faja petrolí­fera del Orinoco.

"Los taladros están parados y a PDVSA parece no importarle. Para ellos, el que se va es un sueldo menos que pagar", agregó el trabajador.

Según dos docenas de fuentes consultadas por Reuters, la nómina de PDVSA está siendo afectada por un éxodo masivo de profesionales de rango alto y medio, operadores y técnicos, lo que genera un vací­o difí­cil de llenar con personal especializado y con experiencia, cuando la producción de crudo ha caí­do a cerca de un mí­nimo de 33 años.

Esta situación recrudeció en los últimos meses por la hiperinflación, el hambre y ha sido estimulada también por los nuevos jefes de PDVSA, en su mayorí­a militares que reemplazaron a una docena de ejecutivos petroleros arrestados en los últimos meses por supuestos sobornos, lo que ha causado miedo entre los trabajadores, de acuerdo a las fuentes.

Más de 25.000 empleados de áreas operacionales clave, como ingenieros, geólogos, operadores de plantas, electricistas y mecánicos, entre otros, renunciaron en el último año hasta finales de enero de 2018, según cifras de Recursos Humanos vistas por Iván Freites, un lí­der sindical y operador en PDVSA. Datos oficiales demuestran que la nómina al cierre del 2016 era de 146.226 trabajadores, indicó Reuters.

Freites no tiene las últimas cifras pero asegura que las renuncias crecieron este año. "(La fuga) ha aumentado, es indetenible, es indetenible", dijo Freites.

Otras dos fuentes de la compañí­a dijeron que las renuncias podrí­an llegar a ser más de las que figuran en los registros ya que muchos prefieren abandonar sus cargos, sin renunciar, por temor a represalias y persecuciones de la policí­a de inteligencia.

La nómina de PDVSA se abultó, luego de la nacionalización de decenas de firmas de servicios petroleros en Venezuela en el 2009, y después que contrató personal no especializado para atender los programas sociales.

Quevedo, que asumió la presidencia de PDVSA a finales de noviembre, pidió en diciembre a los trabajadores buscar dentro de la industria a los "escuálidos", como el Gobierno llama a los opositores. "No podemos permitir más saboteo", afirmó el funcionario.

Una ejecutiva de PDVSA, en condición de anonimato, dijo a Reuters que el militar, cuando asumió, planeaba despedir a unas 30.000 personas pero luego desistió al ver el alto número de renuncias de personal calificado.

La petrolera no brinda actualizaciones de su fuerza laboral de 2017 y parte de 2018, y no respondió a solicitudes de información de Reuters sobre las cifras de renuncias, tamaño de la nómina, escalas salariales, ni de las operaciones actuales.

La compañí­a enfrentó problemas con su circuito refinador y otras áreas, que crí­ticos de la gestión de PDVSA atribuyen a la falta de inversión, robos y la mala administración de las unidades, lo que ha hecho más riesgoso el trabajo para los empleados, pero que el Gobierno atribuye a sabotajes.

"Se acabó mi paciencia", expresó un decepcionado ingeniero quí­mico, bajo condición de anonimato, quien en enero renunció a PDVSA hastiado por lo que consideró un marcado proselitismo polí­tico en la empresa y emigró a Ecuador con su esposa y sus dos hijos.

"Estás arriesgando tu vida y de repente te dicen que si no votas por ellos (oficialismo), o si no vas a votar, estás botado", agregó el ingeniero, quien se quejó de su último salario, equivalente a seis dólares mensuales.

Difí­ciles reemplazos
Las renuncias se aceleraron a medida que la crisis económica se agudizó, con la más profunda recesión en lustros y una hiperinflación que ha lanzado al exilio a cientos de miles de venezolanos que buscan un futuro mejor.

Un ingeniero de PDVSA con 15 años de experiencia puede ganar el equivalente a unos 14 dólares al tipo de cambio paralelo más reciente, sin las deducciones, según dos fuentes.

En la región los salarios de profesionales de la industria petrolera oscilan entre 3.000 y 12.000 dólares mensuales, según la firma Bertoni Consulting, con sede en Miami.

"PDVSA sigue perdiendo personal profesional y técnico todos los dí­as. La principal dificultad que tienen es que los salarios son en bolí­vares", dijo la presidenta de Bertoni Consulting, Alicia Bertoni.

El director externo de PDVSA y presidente de la mayor organización sindical petrolera, la FUTPV, Wills Rangel, admitió que las dimisiones son inquietantes y las atribuyó a una "guerra económica", que el Gobierno dice fue fraguada y ejecutada por la oposición para sacar a Nicolás Maduro de la presidencia.

"Las renuncias masivas nos preocupan", dijo a Reuters el técnico petrolero en producción y cercano al gobierno, quien reconoció que PDVSA pierde músculo operacional en áreas vitales y que conseguir reemplazos es muy difí­cil. "Tenemos que hacer reingenierí­a y reubicar a los trabajadores que quedan".

PDVSA no logró cubrir las vacantes más exigentes y los que quedan asumen las labores de los que renuncian, les doblan horarios o turnos, según las fuentes consultadas. En el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), muchas plantas operan con dos o tres trabajadores en vez de los cinco habituales, señalan fuentes conocedoras del proceso.

En mantenimiento y operacional, la petrolera -cuyas exportaciones aportan más del 90% de los ingresos del paí­s- tiene un déficit importante de operadores de plantas, instrumentistas, electricistas, mecánicos, ingenieros petroleros, de procesos y de automatización.

"En la DA1 (destiladora) por falta de trabajadores, hemos tenido varios incendios pequeños", dijo a Reuters Endy Torres, de 38 años, operador de planta de la refinerí­a Puerto La Cruz, situada en el oriental estado Anzoátegui, y con 15 años de servicio en la empresa.

El CRP, en el estado Falcón en el noroeste del paí­s, que llegó a ser de los más importantes del mundo, la multimillonaria Faja del Orinoco y los campos petroleros en todo el paí­s están siendo golpeados por el éxodo de personal. Hasta finales de enero de 2018 renunciaron unos 1.500 trabajadores en la refinerí­a Paraguaná, cerca de la mitad de la nómina que habí­a en el 2012, de 3.800 personas, según datos de sindicatos.

Para compensar las renuncias, PDVSA contrató a unos 25 jóvenes para la unidad de coquificación retardada del CRP como parte de un plan gubernamental de empleo desde octubre del año pasado, pero un grupo no regresó después de cobrar la segunda semana el equivalente a unos 12 centavos de dólar al tipo de cambio paralelo, dijo un trabajador de la planta.

También hay áreas de PDVSA donde renunciar no ha sido fácil por el temor a persecuciones por el servicio de inteligencia del Gobierno o a ser objeto de imputaciones por "traición a la patria", lo que ha llevado a trabajadores a tomar sus vacaciones y no regresar, dijeron empleados en el petrolero estado Zulia.

En un campo de crudo en Zulia colgaron carteles en los que se leen "No se aceptan renuncias", mientras que en otros se deben formar pequeñas filas para ser atendidos, según narraron trabajadores a Reuters.

Un petrolero activo del área de finanzas de Paraguaná dijo a Reuters, en condición de anonimato, que casi no hay ingresos nuevos. "Empiezan el proceso y nada", explicó en alusión a que no comienzan a trabajar en la compañí­a.

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