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El INTI, en la mira por contratos irregulares: empresa de limpieza ganó obra de $57 millones para renovar sistema eléctrico

23-04-2018 La ex diputada nacional Margarita Stolbizer denunció "maniobras" para favorecer a la adjudicataria, pese a que una competidora dedicada al rubro presentó un precio menor. Además, las planillas de evaluación fueron modificadas durante el proceso
Por Juan Manuel Barca
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El INTI volvió a quedar en la mira por el manejo de contratos y obras. Esta vez fue por una licitación para renovar el tendido eléctrico por $56,9 millones, que fue adjudicada en marzo a La Mantovana, una empresa de limpieza sin registros que acrediten su experiencia en el rubro de ingeniería eléctrica y que habría sido favorecida por un cambio de pliegos, frente a la oferta menos costosa de una competidora especializada en la actividad.

La ex diputada nacional Margarita Stolbizer presentó el último miércoles un escrito ante la Procuración de Investigaciones administrativas por presuntas "irregularidades" en las contrataciones del INTI y denunció "una maniobra de direccionamiento de las licitaciones" hacia la firma de limpieza, cuya capacidad y objeto "nada tienen que ver" con el servicio que contrató el organismo. De ese modo, amplió su denuncia del 13 de marzo contra las autoridades del instituto por el despido de 258 trabajadores con 15 años de antigüedad y el "manejo irregular de recursos".

El INTI ya lleva 85 días de conflicto, desde que el presidente del organismo, Javier Ibañez, cesanteó a casi un 10% de los 3.100 empleados, incluidos los del área de contratación, donde fueron despedidos el jefe del departamento y el jefe de división, quienes eran los autorizados para firmar los presupuestos y convenios. En su lugar, los ex empleados sostienen que se creó una "oficina paralela de obras" desde donde funcionarios sin concurso fueron puestos por Ibañez para manejar los contratos y recursos que antes estaban en manos de los técnicos de carrera. 

Ese el caso del subgerente de servicios de apoyo a Guillermo Strokach, que no tiene título profesional y se ocupa del mantenimiento de parque tecnológico. Strokach solicitó el 24 de octubre pasado iniciar el concurso por un valor de $50 millones para renovar las subestaciones eléctricas, que alimentan de energía a los 40 edificios del polo tecnológico de San Martín. Allí se concentra el grueso de laboratorios del organismo, encargados del control y certificación de productos de miles de empresas, que en algunos casos empezaron a ser tercerizados a privados.

Después de marchas y contramarchas, la obra fue adjudicada el 16 de marzo a La Mantovana "por cumplir con los pliegos de bases y condiciones", "resultar con puntaje suficiente de acuerdo a la matriz de evaluación (104.9)" y ser "la oferta económicamente conveniente" ($56.940.302). Mientras que fue desestimada la de SOCIV S.R.L. ($73.554.304), Vivia S.A. ($81.094.084) y Engnova S.A. ($54.000.000), pese a esta última era menos costosa y la empresa se dedica a la ingeniería eléctrica.

El contrato apunta a la "renovación de subestaciones y tendido eléctrico media y baja tensión", un trabajo que según las especificaciones técnicas contempla la "ingeniería de detalle, la provisión de todos los materiales y equipos necesarios, como así también la ejecución de las obras civiles, montajes mecánicos, de instrumentos y de electricidad requeridos". De limpieza, poco y nada.

La actividad principal de La Mantovana, sin embargo, es "servicios de limpieza de edificios". Así están registrados sus tres CUITs ante la AFIP. Por otra parte, la empresa declara un objeto similar en el portal oficial Comprar, donde está inscripta en el rubro "mantenimiento, reparación y limpieza" y "servicio profesional". Y en su página web informa que fue fundada en 1992 "habiéndose dedicado hasta hoy en el ámbito nacional a la prestación de servicios de limpieza". Entre sus servicios, figura el de obras y dice poseer "maquinarias de última tecnología", pero sin acreditar experiencia en ingeniería eléctrica.

En el Gobierno afirman que la adjudicataria, presidida por Francisco Castelli, tiene "expertise" en el mantenimiento de subestaciones y ampliación de tendido, posee "solidez" financiera y presentó el precio más económico. "De las cuatro empresas que presentaron ofertas una no cumplía con la documentación de los requisitos del pliego, y de las otras tres, dos no superaron la fase uno y resultaban en lo económico excesivamente onerosas", explicaron fuentes del Ministerio de Producción.

Después de no responder el primer llamado, desde la empresa ganadora se limitaron a responder a este medio que se dedican a "muchas actividades". Pero las competidoras cuestionan su idoneidad. "Llama la atención porque no es del rubro electromecánico, ni sabemos qué obra presentó como antecedente, no parece ser idónea", dijo un empresario consultado por iProfesional que participó del concurso.

Por lo pronto, los concursantes consultados estiman que La Mantovana va a tener que contratar una empresa especializada para realizar un trabajo tan delicado. "No es cambiar una lamparita, las subestaciones del INTI son parecidas a las de Edenor, es un proyecto de complejidad técnica", precisaron.

Irregularidades
El proceso de contratación contó con la participación de 13 empresas en total y se realizó en dos etapas: primero las evaluaciones técnicas y antecedentes documentales, y en segundo lugar, la solvencia económica financiera y precio. Las presentaciones fueron evaluadas por siete especialistas de áreas como mantenimiento, obras, física, seguridad e higiene, construcciones, según informó el Ministerio de Producción.

Las proveedoras fueron evaluadas mediante una matriz con un puntaje máximo de 100 puntos. En el dictamen del 11 de enero, La Mantovana obtuvo llamativamente 104.9 puntos (sic) y las competidoras no alcanzaron el puntaje suficiente en el Factor I, que evaluó la capacidad de contratación y la idoneidad técnica. Eso les impidió pasar a la segunda etapa, en la que se evaluaba el Factor II y III, que son la capacidad económica financiera y precio, en cada caso.

La modificación previa de los criterios utilizados no las favoreció. Mientras que el 26 de octubre se le asignó un 35% al Factor I, un 25% al Factor II y un 40% al Factor III, cinco días más tarde el gerente general Mariano Zlatanoff solicitó cambiar la planilla y emitir nuevas bases y condiciones que fueron publicadas en el Boletín Oficial del 22 de noviembre, en las que se disminuyó el peso del Factor al 25% y se aumentó el del Factor II al 35%.

Dentro del Factor I se eliminó el término "antecedentes en el rubro (especializados en el objeto del presidente concurso)" por "antigüedad en el rubro (años)" y se ponderaron nuevos rangos de años con un valor cero a "menos de 10 años de antigüedad" y un máximo de 20 a "más de 20 de años de antiguedad. Por ese cambio, la Mantovana obtuvo 20 puntos, cuando antes debería haber obtenido 5, mientras que Engnova obtuvo 0 puntos por tener menos de 10 años, en lugar de los 10 puntos que le hubieran correspondido con el criterio previo.

Otro de los cambios fue en el renglón de "certificados de servicios similares" que se bajaron a un mínimo de dos años en lugar de tres, y se pasó a ponderar su cantidad en lugar de montos y metros cuadrados. El Factor I que antes se limitaba a la "capacidad de idoneidad" además se amplió con la inclusión de la contratación en relación a lo presupuestado, la cantidad de empleados en relación de dependencia y varias certificaciones ISO. De los siete subrubros agregados, La Mantovana obtuvo el puntaje máximo en cinco.

Por último se incorporó el requisito de que "el oferente deberá alcanzar como mínimo la suma de CIEN (100) puntos. De no alcanzar esta suma será desestimada, sin posibilidad de evaluar el Factor II". Esa cláusula impidió que las competidoras de Castelli siguieran en carrera. Pero además dentro del Factor II se modificaron ítems y puntajes, por lo que en lugar de los estados contables del último ejercicio se midió solvencia, endeudamiento, utilidad y capacidad de trabajo, a partir de un promedio de los últimos tres ejercicios.

Finalmente, el 18 de diciembre La Mantovana se presentó en la licitación, adjuntando certificados ISO, algunos de los cuales no tienen conformidad o presentan observaciones, y detalló las empresas que puede subcontratar para hacer el trabajo requerido en el pliego. Junto a ella, también participaron las otras tres proveedoras, aunque dos días después fueron observadas por Franco Castelli, apoderado e hijo del dueño de la firma de limpieza.

En la nota del 20 de diciembre, el directivo advirtió que ninguna de las competidoras acredita la antigüedad y capacidad de contratación mínimas requeridas en las bases. Señaña que SOCIV y VIVIA no presentan el "expertiz (sic) en trabajados de similar envergadura", y las dos firmas junto con ENGNOVA carecen de las ISO necesarias y de los documentos para proceder a evaluar su capacidad económica financiera, por lo que pidió "descalificarlas por falta de idoneidad".

Luego, el 28 de diciembre, La Mantovana informa en otra nota que según consta en el formulario AFIP 931 cuenta con 2.374 empleados y que de acuerdo al registro de constructores su capacidad de contratación asciende a $1.444 millones, y ratifica su intención de derivar trabajos en otras empresas al señalar que "los subcontratistas propuestas a lo largo de nuestra oferta ostentan una amplia experiencia en el mercado público y privado". Pero en ninguna de las dos notas, la empresa acredita experiencia en ingeniería eléctrica.

Por ello, los ex empleados del INTI aseguran que los pliegos fueron modificados "a medida" de la empresa, con la idea de subcontratar a empresas realmente especializadas. Si bien es habitual que haya subcontrataciones en obras públicas, no es común que una empresa ajena al rubro derive el objeto del trabajo a otras empresas. En ese caso, la tercerización genera un encarecimiento de los costos porque se pagan ganancias por separado.

"Es raro que en una obra tan especifica, como es la eléctrica, recurras a una que subcontrate habiendo tantas empresas especializadas. Parece una maniobra en la que una firma cualquier subcontrata a la que va a hacer realmente la obra, para facturar un sobrecosto al INTI", señaló una fuente del organismo.

Antecedentes
Desde que obtuvo su certificado de proveedor público en 1998, La Mantovana obtuvo al menos 40 contratos con el Estado. A nivel nacional trabajó con el Registro Nacional de Personas, la Agencia de Protección Ambiental, Anses, Aysa, Biblioteca Nacional, Comisión Nacional de Comunicaciones, Senado, Defensa, Trabajo, Interior, Producción, Presidencia, ORSNA, Servicio Penitenciario Federal, Superintendencia de Riesgos del Trabajo, PAMI, secretaría de Ambiente, Autoridad de Agua y en Cancillería, donde brinda servicios desde la gestión anterior.

En la Ciudad, tuvo como clientes a los ministerios porteños de Desarrollo y Transporte, Modernización, Espacio Público, Seguridad, Salud, Cultura, el Consejo de la Magistratura y Procuración General. Mientras que en la provincia de Buenos Aires fue contratada por el Ministerio de Trabajo. El común denominador en todas las jurisdicciones es que la gran mayoría de los contratos son de limpieza y mantenimiento.

En 2011, La Mantovana fue una de las tres proveedoras en ese rubro que quedó en el ojo de la tormenta por el presunto desvío de fondos en la AFIP a través de los sobrecostos en la contratación del servicio de limpieza. Según el diario Clarín, las contratistas pagaban a los tercerizados un salario menor del que figuraba en los registros del organismo. La empresa fue una de las que logró contratos millonarios durante el kirchnerismo

Entre los antecedentes que destacan las autoridades, solo cuatro tendrían que ver con el mantenimiento de subestaciones eléctricas, la ampliación de tendido o mecánica: la Intendencia Palacio Lezama, la Autoridad Nuclear, la Comisión Nacional de Energía Atómica y Cancillería. Pero según pudo comprobar este medio, esos contratos no aparecen en la base de datos oficial. Ese es el caso de la CNEA, mientras que en la ARN figuran solo dos obras de limpieza. En Cancillería, La Mantovana participó de tres licitaciones: dos eran de limpieza y otra de mantenimiento de las instalaciones termomecánicas, pero la perdió por no presentar el plan preventivo.

Algo similar le ocurrió en 2016 en el INDEC, donde se presentó por única vez a una licitación pública en el rubro de "electricidad y telefonía" para mantener las instalaciones eléctricas. Pero fue desestimada por no cumplir con los antecedentes requeridos. De los 73 certificados que presentó, solo uno cumplía el objeto del contrato; el resto eran de limpieza y lavado de vidrios, según el expediente al que accedió iProfesional. 

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