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La trastienda del "veto" a Farmacity en la provincia: las farmacias también tienen sus "barones del conurbano"

La trastienda del "veto" a Farmacity en la provincia: las farmacias también tienen sus "barones del conurbano"

La traba a la aprobación de las sociedades anónimas no ha sido impedimento para una serie de compañías que dominan el expendio de medicamentos sobre todo en el conurbano. Gremios aseguran que el veto a las SA blinda esos negocios. El rol del farmacéutico, devenido en un mero "prestanombre"

Por Patricio Eleisegui
07.05.2018 18.02hs Negocios

Se viven tiempos agitados en el ámbito del expendio de medicamentos. La renovada decisión de discutir el desembarco de Farmacity en el territorio de la provincia de Buenos Aires, cuyo veto acaba de alzarse con media sanción en la cámara de Diputados bonaerense, volvió a colocar sobre el tapete qué es lo que viene ocurriendo con el formato de cadenas en ese distrito.

Ocurre que, mientras el grueso de los colegios de farmacéuticos de la Provincia cierra filas en torno a la negativa a la irrupción de tamaño jugador, lo concreto es que el modelo de polirrubros sigue afianzándose, sobre todo en el conurbano bonaerense. Y tal indicador expone, en concreto, que más allá de lo que ocurra con Farmacity, la comercialización de remedios bajo esa modalidad comercial ya es un hecho efectivo que llegó para quedarse.

"Bloquear a la empresa es perder de vista el bosque para quedarse contemplando un árbol. Las cadenas están en provincia desde mucho antes de que Farmacity mostrase semejante interés por expandirse. Desde hace casi dos décadas, el farmacéutico de barrio viene perdiendo una batalla silenciosa que se libra del otro lado de la General Paz", aseguró a iProfesional una fuente vinculada al Colegio de Farmacéuticos de Quilmes.

Precisamente en ese distrito, el "peso pesado" que viene devorándose la presencia de las expendedoras de medicamentos tradicionales tiene un nombre contundente: Soy Tu Farmacia. Se trata de una cadena propiedad del empresario Eduardo Lluibaroff, quien en junio de 2015 se quedó con todas las farmacias Vantage.

En ese momento, Lluibaroff desembolsó hasta $17 millones para quedarse con locales, clausurar pasivos, y disponer el rol de una dotación cercana a los 150 empleados.

Pero el verdadero motor de su avanzada fue la también cadena Soy Maga, con la que el empresario pasó a controlar el grueso de la facturación derivada de la venta de medicamentos, justamente en Quilmes.

Sólo en esa ciudad, Soy Tu Farmacia -versión potenciada de Soy Maga- cuenta con un abanico de hasta 10 farmacias de comprobada rentabilidad. Claro que no es la única en el conurbano, lo cual confirma que la intención de bloquear el modelo comercial de puntos de venta nucleados bajo una misma identidad es una batalla perdida.

Otra prueba de cómo las cadenas se posicionan con fuerza en la provincia de Buenos Aires corresponde a los movimientos de Central Oeste, con una estructura de funcionamiento basada en alrededor de 20 puntos de expendio distribuidos mayormente en Morón, Ramos Mejí­a y Castelar.

"Cuenta con puntos de venta con hasta 60 empleados. No faltan las ventas de medicamentos en góndola, tal como se critica que lo hagan otras cadenas. No respeta los convenios con los sindicatos del rubro y la cadena ha hecho de su área de ventas un auténtico feudo", señaló otra fuente del segmento.

Según datos aportados por distintas organizaciones que analizan el mercado de farmacias en la Argentina, la provincia de Buenos Aires aglutina en todo su territorio unos 4.600 puntos de expendio de medicamentos. De ese total, un 30% -1.380 farmacias- pertenecen a alguna cadena en particular. Sólo esa porción factura hoy a razón de $9.000 millones al año.

Los dueños del negocio
Con una veintena de farmacias en el conurbano, Central Oeste muestra con contundencia el éxito del formato de cadenas en esa área. Los socios que integran la compañí­a cuentan con locales funcionando en Castelar (3), Haedo, Ituzaingó, Leloir, Merlo (2), Morón (6), Padua, Ramos Mejí­a (3), San Justo y San Miguel.

"El modo en que se conformó la cadena es un misterio, pero lo cierto es que la capacidad comercial que muestra parece no tener techo. Es una empresa que pegó el salto sobre todo en la última década. Pero fueron pioneros en la idea del autoservicio. Ya en los 80 vendí­an perfumerí­a en góndola", reconoció ante iProfesional un analista cercano al Colegio Farmacéutico de Morón.

Otra empresa que funciona bajo el mismo formato es Farma 24, propiedad de la familia Jaimovich. La empresa en cuestión cuenta con más de 10 locales distribuidos entre Banfield, Lomas de Zamora, Lanús y Esteban Echeverrí­a.

En cuanto a la mencionada Soy Tu Farmacia, su dueño, Eduardo Lluibaroff, estableció un entramado comercial de casi 40 puntos de venta en el conurbano sur bajo el nombre comercial de Soy Maga. La identidad actual de la cadena llega tras quedarse con la cadena Vantage hace tres años.

La compra de esta última le aseguró presencia en Capital Federal ví­a ocho locales operativos. Vantage pertenecí­a a la familia Garcí­a Belmonte, accionista de referencia en grupo Biosidus.

Durante la década del 90, la marca en cuestión llegó a totalizar 150 puntos de expendio de medicamentos y fue una de las primeras en plantear la alternativa del "polirrubro". El mal manejo financiero de Vantage derivó en una crisis que derivó en la operación de traspaso cerrada con Lluibaroff.

Soy Tu Farmacia cuenta con presencia comercial en Wilde (4 sucursales), Villa Domí­nico (2), Solano, Sarandí­ (2), Quilmes (10), Florencia Varela (2), Ezpeleta (3), Don Bosco, Capital Federal (8), Bernal (8), Berazategui y Avellaneda.

Hay más: Zona Vital, propiedad de la familia Roiz, cuenta con 14 locales funcionando en Buenos Aires, Luján y varios puntos del conurbano. Su potencia comercial es tal que hasta dispone de un programa de descuentos, premios y beneficios, en general atados a una tarjeta que lleva el nombre de la cadena.

Por otro lado, Punto de Salud opera 19 tiendas instaladas en sendas zonas de Canning, Temperley, Cañuelas, Longchamps, San Vicente, Avellaneda, Spegazzini y Mármol. Su titular es Carlos Santoro, quien también está al frente de la Clí­nica Monte Grande y la prepaga Centro Médico.

Gremios reconocen
En el ámbito sindical hay coincidencias respecto de que el modelo de cadenas lleva años de radicado en la provincia de Buenos Aires.

No faltan las crí­ticas: a los ojos de los gremios, el permiso legal vigente que permite establecer estructuras de varias farmacias ligadas a través de la figura de la sociedad en comandita sólo le genera a los farmacéuticos inconvenientes y pérdida de valor profesional.

Dentro de los sindicatos señalan que ajustar el debate a la aprobación o no de las sociedades anónimas representa, además de un golpe directo a Farmacity, una manera de blindar el negocio de las cadenas que ya pisan fuerte en suelo bonaerense. En otras palabras, mantener el "status quo" que rige sobre todo en el cinturón en torno a Capital Federal.

"Bloquear las sociedades anónimas es quedarse corto. Las cadenas que existen se armaron sobre la opción de la sociedad en comandita y eso afecta notablemente el rol del farmacéutico. Bajo esa modalidad, el profesional sólo 'presta' el nombre. El 99% de las acciones queda en poder de quien pone el capital y el 1% restante va para el farmacéutico. Ahora, cuando se produce un inconveniente, el farmacéutico es 100% responsable de lo que ocurre", graficó ante iProfesional Marcelo Peretta, titular del sindicato de farmacéuticos y bioquí­micos.

Según el dirigente, el predominio de esta opción ha derivado en infinidad de farmacéuticos teniendo que responder incluso de forma judicial ante maniobras fraudulentas llevadas a cabo por los inversores.

"Tenemos afiliados que han perdido hasta sus casas por juicios derivados de quien controlaba las acciones en la sociedad en comandita. Las sociedades anónimas al menos aclaran quién es el responsable del capital de la compañí­a y quién ostenta la dirección técnica del establecimiento. No puede ser que el farmacéutico tenga que responder por una deuda de ABL o la falta de pago a una droguerí­a", comentó.

Peretta aseguró que el modelo de cadenas en la provincia de Buenos Aires ostenta un funcionamiento que se acerca a las dos décadas. Enfatizó, además, que las estructuras que operan sobre todo en el conurbano se destacan por excluir al personal sindicalizado, abonar sueldos por debajo del promedio y desconocer el grueso de los derechos laborales de los farmacéuticos.

"Abrir a las sociedades anónimas permitirí­a romper con responsabilidades que exceden en lo técnico al farmacéutico, además de mejorar la discusión de las condiciones laborales del sector. Las cadenas que hoy comercializan medicamentos en la Provincia hacen esfuerzos por seguir desdibujando el rol del profesional. El farmacéutico sólo les importa porque es un requisito para habilitar un local. Fuera de eso, su intervención pasa a ser casi anecdótica", expresó.

Al momento de poner en nombres quiénes son los grandes responsables del estado de situación, Peretta no titubeó en mencionar a la Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF) como una de las entidades responsables de la precarización que sufren los profesionales del ramo.

"Discutir el desembarco o no de Farmacity en la provincia de Buenos Aires es correr el foco respecto de lo que realmente deberí­a cambiarse. Y eso es cómo el farmacéutico dejó de ser relevante ante una estructura que perdió de vista que, más allá de vender productos, la farmacia presta un servicio social que debe cuidarse", concluyó.

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