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¿Habrá brotes verdes?: empresarios dan su visión sobre el segundo semestre y piden cambios al gobierno de Macri

¿Habrá brotes verdes?: empresarios dan su visión sobre el segundo semestre y piden cambios a Macri

Los ejecutivos creen que los funcionarios pudieron "capear" el temporal cambiario. Esperan que el Gobierno mantenga sus políticas gradualistas pero piden que profundice la tarea de ajustar los desequilibrios de la economía argentina

Por Andrés Sanguinetti
23.05.2018 11.01hs Negocios

Desde el Gobierno aseguran que la crisis cambiaria se contuvo. Que las señales tras la renovación de las Lebac y la colocación de un bono en pesos permiten oxigenar lo que vendrá.

Sin embargo, el acuerdo con el FMI, la devaluación de casi el 40% en apenas cinco meses, la disparada de la inflación, la sostenida caí­da del consumo y el escaso éxito en reducir el déficit obligan a economistas y empresarios a repensar las miradas.

En ese marco, el tan mentado segundo semestre aparece nuevamente. ¿Puede esperarse una segunda parte del año con un panorama más prometedor que el actual?

Por lo pronto, aparece una especie de "déjí  vu corporativo con respecto al segundo semestre del año pasado, cuando también se advertí­a que el crecimiento no era el esperado, la presión tributaria no cedí­a y el clima económico no era el más favorable.

La visión de los economistas
Para Miguel íngel Broda, la crisis cambiaria ha sido un "limpiaparabrisas" que mostró con mayor claridad que los inversores internacionales tienen sus reparos sobre el modelo "M".

Esto más allá de que vean con buenos ojos y comulguen con varias de las medidas tomadas por el macrismo, como la de un mejor relacionamiento con el mundo.

"Los inversores notaron que el punto más débil es la polí­tica económica, más allá de los progresos y mejoras en el plano institucional, ", advierte.

"Gastamos más de lo que producimos y si se piensa que podemos seguir de la misma manera, nos equivocamos", apunta.

Según Broda, el haberse acercado al FMI puede convertirse en una buena oportunidad "para hacer lo que hay que hacer".

Es decir, para "ordenar la casa, poner las cuentas en orden, asegurar la estabilidad macro para salir de la decadencia. Cada vez que tuvimos una crisis, nunca nos recuperamos", asegura.

Del mismo modo, Daniel Artana, de Fiel, considera que el acuerdo con el FMI, tendiente a resolver problemas de financiamiento, debe estar acompañado por la reducción del déficit fiscal y por la coherencia entre este objetivo las metas de inflación.

En cuanto a las tarifas, expresa que la deficitaria caja del Estado no permite retroceder con los aumentos, y entiende que los importes de las boletas, al menos, deben cubrir los costos energéticos.

"El resto es vivir en un mundo de fantasí­a. Hay que tener en cuenta que la Argentina ya tiene un elevado déficit fiscal como para seguir sosteniendo los subsidios a la electricidad", expresa Artana.

Su colega, Juan Luis Bour, considera que el rojo en las cuentas públicas debe corregirse más rápido, porque está detrás del déficit de cuenta corriente y del atraso cambiario.

"El riesgo es que la polí­tica juegue en contra. Que el ajuste fiscal sea leve por cuestiones electorales y que vuelva a atrasarse el tipo de cambio", sostiene.

Por lo demás, estima que un dólar cercano a los $25 genera condiciones más favorables para reforzar un programa de ajustes estructurales con un mayor margen cambiario, pero que solamente alcanza si se logra rápido el equilibrio fiscal con reformas de fondo.

Dante Sica, director de ABECEB y ex secretario de Industria, Comercio y Minerí­a, asegura que el paí­s transita por el camino de la normalización luego de haberse acumulado severos desequilibrios durante una década.

"La economí­a sigue creciendo y la agenda de reformas estructurales viene avanzando", expresa.

Sobre la inflación, admite un rebrote mayor al esperado producto de una polí­tica monetaria algo más laxa, en un contexto de ajuste de precios regulados y mayor volatilidad financiera en el exterior.

La visión de los empresarios
Por el lado de los ejecutivos de negocios, el consenso es el Gobierno pudo "capear el temporal".

Si bien cruzan los dedos para que el panorama económico y del consumo mejore en el segundo semestre, son conscientes de que el paí­s tendrá un inflación superior al 15% establecido como meta y que el crecimiento del paí­s será menor al 3,5% indicado en el Presupuesto.

Al gobierno de Macri le piden que lidere una convocatoria dirigida a la mayor cantidad de sectores.

Esto, teniendo presente que hay varias actividades afectadas, como las vinculadas a la alimentación, consumo masivo o las Pymes industriales.

Por el lado de las grandes alimenticias, como Arcor, Molinos, Quickfood, sus directivos no vislumbran grandes mejoras para el segundo tramo del año.

Tampoco las cadenas de supermercados, como es el caso de Carrefour.

En ambos casos, consideran que se mantendrán los indicadores actuales: caí­da en ventas, balances con pérdidas, costos laborales e impositivos altos y una inflación que, si bien será menor, no traerá signos positivos para el sector.

"Por ahora no observamos que pueda haber modificaciones respecto al actual contexto", advierte Adrián Kaufmann, gerente de Relaciones Institucionales de Arcor y ex presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Según este empresario, "se mira con preocupación la situación de todo el segmento del consumo masivo, que no para de caer".

Kaufmann, quien también es presidente de la Cámara de Industriales de Productos Alimenticios (CIPA), señala al incremento de las importaciones y a los elevados costos como responsables directos de que esta industria "se encuentre en una situación delicada".

Su preocupante diagnóstico es compartido por los industriales Pymes. Por caso, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) no espera para estas empresas "brotes verdes " en los próximos meses.

"Nuestro sector está muy complicado. Al punto que desde hace tiempo no podemos trasladar a precios los aumentos que ya tuvimos en energí­a y combustibles. Básicamente porque no hay demanda", dice el empresario.

Para que el escenario sea un poco más alentador, le pide al Gobierno que las empresas puedan bajar el costo laboral a partir de una reducción de las cargas sociales. Además, que aliente un mecanismo de financiamiento más barato.

"Entre todos debe consensuarse una polí­tica industrial estable. Hay que mirar lo que están haciendo los paí­ses vecinos", señala.

Distinta es la visión en las automotrices, rubro en el que las inversiones parecen estar aseguradas.

"La señal que dio el Gobierno al mercado fue muy importante", señalan desde Mercedes Benz. Sus ejecutivos creen que debe seguir trabajando en las reformas estructurales.

Advierten que el mayor problema para la actividad productiva es la elevada tasa de interés.

"Si se mantiene a mediano plazo, traerá complicaciones, más allá de que en el corto plazo sea necesario sostenerla", agregan.

En tanto, Juan Cantarella, titular de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), afirma: "La tendencia inflacionaria es a la baja porque la mayor parte de la normalización ya se hizo".

"Esperamos un crecimiento del 14% para nuestro sector, aunque con comportamientos muy heterogéneos ", sostiene.

Desde el campo, la preocupación para lo que resta del año pasa por los costos de los productores, la suba de tasas y que se deprima el consumo interno.

Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro, plantea la necesidad de reducir el costo del dinero.

Asegura que los niveles actuales afecta el financiamiento de pequeños y medianos productores, deprime el mercado interno y esto podrí­a afectar los puestos de trabajo.

"Falta mucho por corregir para la producción. La suba de tasas nos afecta directamente. Sin crédito accesible no se puede producir. Más aun en un año en que el clima nos golpeó duramente", dice el dirigente del agro.

Con otra visión, Javier Goñi, presidente de IDEA y CEO del Grupo Ledesma, prevé que el nivel de actividad crecerá en los próximos meses, si bien admite estar preocupado por la inflación y por el alto déficit fiscal.

"Se deben atacar ambas cuestiones para poder generar mayor confianza. El nivel de actividad mejorará por factores internos y externos. Uno de ellos es el impulso que le da a nuestra economí­a la buena situación que atraviesa Brasil", señala el empresario.

Desde la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA)creen que lo peor de la crisis ya pasó. Su titular, Jaime Campos, predice que lo que viene será positivo y que el paí­s "saldrá fortalecido".

Afirma que el Gobierno está llevando a cabo un ajuste fiscal importante y que la corrida cambiaria no comprometerá las inversiones, por haber sido acotada.

La visión de varios empresarios es es que los funcionarios deben trabajar fuerte para acomodar los precios relativos y prevén que domar la inflación lo llevará a tener que aplicar medidas que atentan contra el crecimiento.

Otro sector que ha mejorado su performance es el inmobiliario. José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, estima que las ventas seguirán el ritmo que marque la oferta del crédito hipotecario.

En su visión, el precio en dólares de los inmuebles "no bajará" y prevé que a partir de junio habrá retracción en la demanda, que hará caer la oferta.

"Se mantendrán las subas interanuales importantes en escrituras hasta mayo y luego habrá cierta desaceleración", advierte Rozados

Esta situación "impactará en una reducción de la cantidad de personas que podrán calificar en comparación con el año pasado", concluye.

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