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Las concesiones del Hipódromo de Palermo, bajo revisión por presuntas irregularidades

Las concesiones del Hipódromo de Palermo, bajo revisión por presuntas irregularidades

La Agencia de Administración de Bienes del Estado tiene bajo la lupa distintos contratos a causa de supuestas deudas, plazos y otras anomalías

18.07.2018 19.10hs Negocios

La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) está revisando los contratos de concesión de diez espacios cedidos a distintas organizaciones y que forman parte del predio del Hipódromo de Palermo.

Los que están bajo la lupa no pertencen a la empresa Hipódromo Argentino Sociedad Anónima, que administra las instalaciones principales y que no está siendo cuestionada por la AABE, señala Clarí­n.

Las autoridades detectaron anomalí­as en los valores y plazos de concesión en tres casos, a los que calificaron como "abusivos". El caso más destacado es el del Tattersall, un lujoso centro de eventos ubicado sobre la avenida Libertador.

La historia de concesiones se origina en 1994, cuando Loterí­a Nacional firmó un contrato de locación con la Asociación Argentina de Fomento Equino, por los inmuebles identificados como Tattersall y el Museo de Hipologí­a, los dos dentro del Hipódromo.

El arreglo fue por diez años y por un canon que se fijó en $10.400, a revisarse cada tres años. Como la Asociación Argentina de Fomento Equino no tení­a fondos suficientes para pagar, generar actividades adicionales y establecer refacciones, en 1997 subconcesionó el lugar a la firma Tattersall de Palermo S. A., a cargo de Jorge Héctor Bernstein.

Según los documentos oficiales, Bernstein acondicionó el espacio para levantar un salón de fiestas y eventos. A través de una autorización judicial se le permitió explotar el salón, pero sin permiso del Gobierno porteño. En 2003, tras varios juicios entre las partes, se dictó un acuerdo de mediación, en el que todos los contratos se dieron de baja y las partes debieron firmar nuevos acuerdos.

En 2005, Loterí­a Nacional intentó actualizar los valores de $12.000 a $70.000, pero la Asociación Argentina de Fomento Equino y Tattersall se opusieron. Por lo que al año siguiente se rescindió el contrato y se iniciaron demandas de desalojo y ejecución de alquileres. Recién en 2015 se hizo un nuevo contrato de locación por el que el Tattersall abonarí­a un canon de $33.250. Así­, hasta 2020. Aunque, según el relevamiento hecho por la Agencia de Administración de Bienes del Estado, el último pago fue en mayo del año pasado, detalla Clarí­n.

Bernstein, concesionario del Tattersall, también tiene problemas con otro predio dentro del Hipódromo de Palermo. Se trata del inmueble donde está la Tribuna Popular N° 12, en Libertador 4401. La concesión de uso, firmada en 1997 a la firma Times Square S.A., era por veinte años y con el objetivo de recuperar los espacios de la tribuna

Times Square ofreció un canon fijo mensual de u$s55.422 y se comprometió a construir un complejo edilicio por poco más de u$s12 millones. Pero de acuerdo a los registros oficiales, la firma no abonó los cánones ni construyó las obras. El Estado la demandó por falta de pago e incumplimiento de contrato.

Por su parte, en 2008, Times Square demandó al Estado por daños y perjuicios por la rescisión del contrato de concesión y obtuvo una medida cautelar para seguir en funcionamiento. El juez Pablo Cayssial, del fuero Contencioso Administrativo Federal, entendió que la rescisión fue excesiva, abusiva, contraria a la buena fe y con exceso de punición.

"Los expedientes judiciales se fueron acumulando y en una maniobra bastante peculiar la Justicia porteña los unificó en una sentencia que plantea que la concesión de veinte años empezará a computarse recién cuando la sentencia quede firme", dijeron voceros de la Nación al diario Clarí­n. Y agregaron: "Considerando que eso puede ocurrir en dos meses, en diez años, o en lo que dure el proceso de apelación, resulta totalmente arbitrario fijar el inicio del plazo de concesión de manera tan incierta".

El Hipódromo de Palermo tiene 56 hectáreas y es propiedad del Estado Nacional. Además del Tattersall y de la concesión de Times Square, hay un tercer predio problemático, indica Clarí­n.

Es un espacio asignado a la Fundación Liliana Voto. Fue entregado hace casi dos décadas a la organización para instalar un instituto de atención integral de la mujer, acompañándola en la evolución natural de todas las etapas de su vida.

La Agencia de Administración de Bienes del Estado comprobó que la Fundación lo usaba para alquilarlo para filmaciones como locación de pelí­culas y telenovelas. Frente a esa circunstancia, el contrato fue revocado y este mes la Fundación deberá desalojar el lugar.

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