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Martín Cabrales, el rey del café: "Argentina tiene que dejar de ser un país de planes sociales"

Martín Cabrales, uno de los empresarios más importantes de la industria del café analiza los diferentes problemas que enfrenan los empresarios locales
Por Nuria Am
30/12/2021 - 06,23hs
Martín Cabrales, el rey del café: "Argentina tiene que dejar de ser un país de planes sociales"

Mientras el Poder Ejecutivo plantea por estos días una inflación del 33% para el año próximo cuando los privados hablan del 50%, Martín Cabrales, uno de los empresarios más importantes de la industria del café, señala que esta variable con niveles tan altos es un mal endémico para la Argentina.

La empresa, que ya cuenta con 3 generaciones familiares, acaba de cumplir 80 años. En diálogo con iProfesional, su vicepresidente, considera que la grieta en Argentina genera cada vez más pobres, asegura que todavía no ve un plan claro de parte del Gobierno y está convencido de que la gente se pasa a la informalidad no porque quiera sino porque no tiene plata para pagar los impuestos.

-¿Cómo ve como empresario a la Argentina de hoy?

-Mirá, yo siempre soy optimista. El mundo está pasando por un momento difícil. Nosotros ya veníamos de una crisis y una decadencia económica política que se agravó a partir de la pandemia en forma terrible. Me asusta, me conmueve que gran porcentaje de mi país esté en la pobreza, en la informalidad, desprotegidos. Ser empresario significa tomar riesgos, generar riqueza, dar trabajo, crear fuentes de trabajo en forma directa, pagar buenos sueldos y que la gente esté protegida y tenga un trabajo digno. Eso es lo que más quiere un empresario.

Argentina tiene que dejar de ser un país de planes para comenzar a ser un país de trabajo genuino. A sustituir los planes por trabajo. La gente además necesita trabajar por una cuestión de dignidad y el Estado tiene que crear el marco, es decir, las condiciones para que eso se dé. Evidentemente, las recetas que hemos usado hasta el día de hoy, no funcionaron. Tanto las recetas sobre legislación laboral, como las de legislación tributaria. Yo creo que ahí es donde tenemos que poner foco. Un país con la inflación que estamos teniendo es imposible que crezca y es el mal endémico que tenemos los argentinos. Por años hemos vivido con inflación alta y ese es el peor impuesto que podés tener, te come el poder adquisitivo, sobre todo del asalariado y de la clase media.

Entonces, yo creo que Argentina es un país con muchísimas posibilidades, porque es un país que tiene economías regionales muy marcadas, tiene un entramado industrial a lo largo y a lo ancho, es un país con industrias, con comercios, que tiene recursos. No es un país rico pero tiene recursos.

-¿Suma tener regulaciones tan duras para todo? Regulación de precios, regulación para quienes quieren viajar al exterior, restricciones para la exportación...

-Argentina es un país bimonetario. Nosotros pensamos en dólares, ahorramos en dólares y tenemos una cantidad de insumos industriales que importamos, fuera de los productos terminados, que se pueden importar. Hoy en el país, la industria está haciendo mucha sustitución de importaciones; en mi caso las cápsulas, pero muchos insumos industriales son importados. Evidentemente, al no tener dólares en el Banco Central, necesitan poner restricciones a las importaciones y al gasto de divisas. Yo creo que todas las restricciones y regulaciones pueden ser momentáneas para la coyuntura, para salir del paso, pero no las podés sostener siempre en el tiempo. Así como tampoco los controles. Por ejemplo, los controles de precios. La Argentina tiene que ser industrial y exportador. Es decir, hay que pensar siempre que el consumo interno y la exportación van de la mano, no son antagónicos. No es exportación o consumo interno, son ambas cosas. Muchas empresas se apalancan en el consumo interno para poder exportar. A Argentina, en vez de tener regulaciones, trabas, controles, le hace falta tener incentivos. Acá hay un problema que es el incentivo a la producción y a la inversión. Evidentemente eso nos falta. Los controles pueden servir en el corto plazo, es coyuntural, no pueden ser permanentes.

A la Argentina le hace falta tener incentivos, según Martín Cabrales

-¿El Gobierno ayuda al empresariado?

-Tiene un buen diálogo. Nosotros empresarios somos parte de la solución del problema, no somos el problema. Entonces, creo que siempre es necesario que el Estado y el Gobierno de turno tengan una buena relación con los empresarios y que nosotros, los empresarios, aportemos nuestras ideas y participemos en la transformación de la Argentina. De distintas maneras: a través de las cámaras: la Cámara de comercio, la Copal, la Bolsa, bueno, hay infinidad de instituciones. Nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, tenemos que colaborar y acercar ideas permanentemente a los gobernantes.

-Ustedes tienen un buen diálogo con el Gobierno, ¿los escuchan? ¿E Gobierno ve este escenario que usted describe?

-Hay funcionarios que, en forma individual, lo ven y reconocen la situación. Lo que pasa es que falta. Por ejemplo, el tema del arreglo con el Fondo es sumamente necesario. Argentina necesita financiación y no puede estar colgada del mundo, necesita estar adentro. Entonces ese es un tema que el Gobierno tiene que resolver. Entiendo que tiene la voluntad política de arreglar y cuanto antes se haga eso, mejor. Obviamente que, nosotros como empresarios, apoyamos y queremos que se llegue a un acuerdo sustentable, no uno que después no lo cumplamos, un acuerdo que se pueda sostener en el tiempo.

-El Gobierno, ¿minimiza el problema de la inflación?

-Hay inflación en todo el mundo, no es un problema solamente argentino en este momento. Es un problema mundial y multicausal. No es una sola causa y hay que atacar todas en paralelo. Nosotros, en nuestro rubro de alimentos tenemos muchísimas posibilidades, porque el mundo demanda alimentos y nosotros podemos fabricarlos, sobre todo darle valor agregado. En mi caso particular, fíjate que yo importo un commodity, como es el café crudo, que cotiza en la Bolsa de New York y de Londres. Viene a Argentina, lo descommoditizo y lo transformo en una marca, le doy valor agregado y lo puedo exportar. Los empresarios tenemos la capacidad industrial para competir.

Hoy creo que el problema que también hay es la falta de oferta, es decir, se quejan porque hay pocas empresas y es porque en realidad Argentina tiene un índice de natalidad de compañías bajísimo porque no alientan su creación.

-Si con la importación se abriera más el mercado, ¿los precios se acomodarían un poco?

-Yo creo que lo que tiene que haber son más empresas produciendo y para eso tiene que haber más oferta. Para tener más compañías tenés que atraer los capitales nacionales e internacionales. Ser un país atractivo para la inversión, no solamente para los capitales golondrinas que vienen y se van.

-¿Y cómo se logra eso?

-Y... obviamente con medidas, con incentivos.

-¿Ve que de cara a los próximos dos años esto que usted menciona pueda ser posible? Porque hasta ahora, de parte del Gobierno no se vió. Más bien se vió restricción...

-Por un lado, el Gobierno ha tenido la pandemia y eso es algo que se la ligó de arriba. Los argentinos necesitamos certezas y para eso, para poder planificar a mediano plazo, para saber dónde estamos parados y a dónde vamos, para eso, se necesita un plan.

-¿Usted lo ve?

-Yo hasta ahora no lo veo. Se necesita un liderazgo político muy fuerte y la voluntad de hacerlo. Yo espero que eso suceda. También necesitamos políticas de Estado y Argentina no las tiene. Viene un gobernante y cambia todo lo que hizo el gobernante anterior. Yo creo que, con esta grieta, que es funcional a la pobreza, porque cada vez somos más pobres con la grieta, es muy difícil. Los argentinos tenemos que dialogar sobre los posibles factores de decisión. Nos tenemos que sentar en una mesa y en esa mesa también tiene que estar la oposición. Tenemos que lograr políticas de Estado, y hacer que las administraciones pasen, pero que las políticas queden. Ponernos de acuerdo por lo menos en cinco puntos básicos y trabajar todos los argentinos sobre ello. También me parece importante que cualquier proyecto o plan sea aprobado por las mayorías especiales en el Congreso.

-Mencionó tema tributario y tema laboral, ¿se necesita reforma tributaria y reforma laboral?

-Yo creo que hay que ver por sectores: sector por sector. Sí, obvio que se necesita. Primero, pedir que no nos pongan más impuestos y después, yo creo, que hay que regular gran parte de la economía y hay que ir sector por sector. No se puede hablar de generalidades porque Argentina es un país muy heterogéneo con regiones muy marcadas de economías regionales donde no es lo mismo trabajar en Formosa que trabajar en Ushuaia; no es lo mismo trabajar en la metalúrgica que en la alimentación. Tenés distintas cosas que hay que estudiar. Hace falta modernizarnos y simplificarnos. No puede ser que tengamos más de 150 impuestos y que con 10 se recaude el 80%, es decir, es una locura. Para liquidar los impuestos, una Pyme o un negocio necesita una burocracia terrible, entonces la gente se pasa directamente a la informalidad y no porque quiere, sino porque no puede pagar. Entonces tenemos una economía que es totalmente informal donde el trabajador está desprotegido y eso se vio durante la pandemia: los trabajadores que estaban en blanco seguían cobrando su sueldo, estaban en sus casas, protegidos. El monotributista, el cuentapropista, el que hace la changa en negro estaba totalmente complicado. Ahí sí el Gobierno actuó y ayudó, cosa que fue importante, con el ATP. Por eso yo no hablo de un Estado ausente ni digo que no debería existir, ¡no! ¡Claro que tiene que existir! Y tiene que velar por todos los argentinos. El Gobierno es de todos los argentinos. por eso yo apoyo a cada gestión que llega porque le doy un voto de confianza como empresario, porque yo quiero que nos vaya bien a todos. El Papa tiene razón: nadie se salva solo.

-Ahora, ¿hay diferencias hasta ideológicas con el empresariado?

-El empresariado también es heterogéneo, cada uno piensa lo que quiere y vota a quien quiere, esa es una libertad y es un derecho de cada uno. Después a lo que yo voy es que tenemos que tener puntos de coincidencia y políticas de Estado que se cumplan y sean perdurables a lo largo de los años.

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