La gran renuncia: el increíble número de estadounidenses que dejaron sus empleos en un mes

Se estima que a fines de noviembre había en los Estados Unidos más de 10 millones de puestos de trabajo sin ocupar debido a la deserción masiva
Por iProfesional
04/01/2022 - 19,35hs
La gran renuncia: el increíble número de estadounidenses que dejaron sus empleos en un mes

Cuatro millones y medio de personas abandonaron voluntariamente sus puestos de trabajo en Estados Unidos el pasado mes de noviembre, la cifra más alta desde que se empezó a contabilizar esta métrica, informó este martes la Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense.

La cifra récord se enmarca en lo que se ha bautizado desde la prensa y sectores económicos como "la gran renuncia", un fenómeno por el que millones de estadounidenses están dejando sus puestos de trabajo durante los últimos meses, ya sea para buscar otros empleos o para abandonar por completo el mercado laboral.

Las cuatro millones y medio de renuncias de noviembre suponen 370.000 más que el mes anterior, según los datos del Gobierno estadounidense.

Por sectores, los que experimentaron un mayor aumento en la pérdida de empleados fueron, por este orden, los de los servicios de hostelería y restauración, los de salud y asistencia social y el de transporte, almacenes y suministros.

En paralelo, el último día laborable de noviembre había en EE.UU. 10,6 millones de puestos de trabajo sin ocupar (medio millón menos que al cierre de octubre).

En cuanto a las nuevas contrataciones, noviembre se cerró con 6,7 millones de nuevos contratos, una cifra muy similar a la de octubre.

Finalmente, 1,4 millones de personas perdieron su empleo en noviembre al ser despedidas, un número también muy similar al del mes anterior, indicó la Oficina de Estadísticas Laborales.

Las renuncias, cada vez más frecuentes en los Estados Unidos.
Las renuncias de empleados, cada vez más frecuentes en los Estados Unidos.

La "gran renuncia" en cifras

En octubre 4,2 millones de norteamericanos abandonaron sus empleos, equivalente a casi un 3% del empleo total, cerca de la cifra récord.

En el tercer trimestre del año pasado, casi 400.000 británicos pasaron de un empleo a otro luego de presentar su renuncia, el nivel más elevado de toda la historia.

Los empleadores pueden estar respondiendo a la amenaza de nuevas partidas también. Un índice compilado por el banco Goldman Sachs señala que el aumento de los salarios en ambos países es inusualmente grande.

Un informe negativo del empleo en Estados Unidos, difundido el 3 de diciembre, parece confirmar lo difícil que se volvió contratar personal al mismo tiempo que hay una inmensa cantidad de vacantes. La mayor economía del mundo agregó tan sólo 210.000 empleos en noviembre, por debajo de las expectativas de los economistas de alcanzar los 550.000 puestos de trabajo.

En tanto, en otras partes del mundo rico es más difícil registrar una gran cantidad de renuncias. En efecto, fuera de Estados Unidos y Gran Bretaña hay pocas señales que reflejen que hay más gente renunciando.

En noviembre 107.000 canadienses que habían dejado su trabajo en el último año lo habían hecho por "insatisfacción", comparado con 132.000 previo a la pandemia.

En Japón la cantidad de gente desocupada que había dejado su anterior empleo está cerca del punto más bajo de la historia. Hay indicios de un pequeño aumento de las renuncias en Italia, pero en toda la Unión Europea el paso de gente del trabajo al ocio es menor que antes de la pandemia. 

Y son muchos los lugares donde hay escasas señales de que los trabajadores estén inquietos, lo que podría presagiar un aumento de las renuncias. El número de disputas laborales en Australia sigue en tendencia a la baja. Las disputas colectivas "van camino de la extinción" según una reciente edición del diario Japan Labour Issues. 

La pandemia alteró las relaciones laborales tradicionales.
La pandemia alteró las relaciones laborales tradicionales en los países desarrollados.

Por qué se producen las renuncias masivas

Son otros factores entonces lo que probablemente ayuden a explicar la declinación en la fuerza laboral. Mucha gente aún dice que teme contagiarse Covid-19 y por tanto está evitando los espacios públicos, por ejemplo.

Aunque la ola de renuncias sea en gran medida un fenómeno anglo-americano, ¿hay alguna evidencia de que la gente que renuncia lo hace porque ya no quiere trabajar? Más allá de lo que digan los mensajes en Reddit, no parece ser éste el caso. En Gran Bretaña un décimo de los trabajadores dice que le gustaría tener un empleo con horario más corto y menos paga, pero esto coincide con el promedio de largo plazo, señala The Economist.

Un estudio reciente de Gallup en Estados Unidos sugiere que el "compromiso de los empleados", una expresión aproximada de la satisfacción con el empleo, está cerca de su nivel más alto de todos los tiempos.

Eso sugiere dos nuevas explicaciones de las altas tasas de renuncia. Una tiene que ver con los puestos vacantes. Cuando hay muchos puestos disponibles la gente se siente más confiada de presentar la renuncia aunque le guste su empleo.

También pueden ser reclutados por otras empresas. En este momento hay un alto número de vacantes en parte porque la pandemia creó una fuerte demanda en nuevos sectores. Análisis de Estados Unidos por Jason Furman de la Universidad de Harvard y de Gran Bretaña por Pawel Adrjan de Indeed, un sitio de búsqueda de empleos, sugieren que las renuncias a empleos están en el nivel que uno esperaría dada la cantidad de vacantes.

Pero el análisis de Furman y Adrjan puede subestimar lo poco llamativo que es el auge de las renuncias en realidad. En ambos países las renuncias cayeron durante lo peor de la pandemia a mediados de 2020. Mucha gente que hubiese querido dejar un puesto de trabajo el año pasado quizás ahora haya reunido suficiente coraje para hacerlo. Si se toma en cuenta estas renuncias "postergadas" el reciente aumento se ve aún menos inusual.

¿Podría emerger realmente una "gran renuncia"? Probablemente requeriría más cambios culturales radicales.

Los hogares tendrían que decidir en masa que sus necesidades futuras de consumo y la cantidad de ingresos necesarios para cubrirlos serían sustancialmente más bajos. Eso significaría no tomarse más vacaciones en el extranjero, cenar menos en restoranes y comprar menos electrodomésticos. Significaría también menos regalos en Navidad. Cualquiera que haya visitado un comercio en el último Black Friday en Seattle o en cualquier otro lugar de Estados Unidos, registró que no hay ningún cambio tan dramático en curso.