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Casi tres de cada cuatro autos vendidos en la Argentina son importados

Casi tres de cada cuatro autos vendidos en la Argentina son importados
La suba del dólar no logró frenar la avalancha importadora de autos 0Km desde Brasil y México, según informó la asociación de concesionarios
27.12.2018 08.53hs Comex

La suba del dólar no logró frenar la avalancha importadora y 2018 cierra con un nuevo récord: el 75% de los vehículos 0km vendidos en el país provienen del exterior. Es decir, casi tres de cada cuatro vehículos patentados en la Argentina no se fabricaron en el territorio nacional.

Las razones son varias. Por un lado, el mercado se derrumbó en el segundo semestre y no se podían cancelar los pedidos ya realizados. A ello se sumó el fin de ciclo de varios modelos de producción nacional.

Aún a la espera de los números con los que terminará diciembre, hasta el reporte de ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina) de noviembre de 2018 se acumulan unos 774.571 patentamientos en el año y apenas se espera que sobrepase las 800.000 unidades.

Sin embargo, más allá de eso, otro número que llama la atención de lo que reporta ACARA y que también tiene su impacto es que el 74,5% de los autos que se venden en el país son importados, creciendo un poco más la tendencia que ya se marcaba en el 2017. 

El año pasado habían llegado a ser el 71% y, aunque el porcentaje es más alto, medido en unidades, 2017 tuvo más 0Km provenientes del exterior.

Un dato a tener en cuenta es que de los diez modelos más vendidos del año, sólo uno (la pick-up Toyota Hilux) se fabrica totalmente en el país. Otro, como el Renault Sandero, comparte la producción entre la Argentina y Brasil. Los otros ocho llegan del país vecino.

Lo curioso es que este crecimiento en la participación de los importados se produce en un año con una suba del tipo de cambio de 100%, lo que tendría que haber desalentado las compras en el exterior.

Pero los principales importadores son los propios fabricantes, ya que ningún país produce todos los autos que vende y lo normal es que se especialicen en una cantidad determinada de modelos y completen la gama con 0Km que se fabrican en otros lugares.

En el caso argentino, las terminales y los distribuidores de marcas extranjeras trabajan proyectando el mercado futuro en alrededor de cinco meses. Los planes de producción y de importación se realizan con ese plazo de anticipación.

El primer cuatrimestre del año había alcanzado una demanda récord y se esperaba llegar a estos días con un millón de unidades vendidas, pero a finales de mayo se produjo la megadevaluación y las ventas comenzaron a derrumbarse cuando los pedidos en el exterior se estaban haciendo con vista a septiembre.

En ese momento nadie podía saber hasta qué nivel caerían las ventas ni tampoco podían cancelar las compras en el exterior.

Fue por eso que los autos importados siguieron llegando con un mercado en retroceso. Por más que no se hicieran nuevas compras, los vehículos ya adquiridos estaban pensados para otro volumen de mercado y no para las poco más de 800.000 unidades que terminarían siendo.

Eso hizo que el stock de autos en los depósitos de fábricas, concesionarias, importadores y puertos también alcanzara un récord con 260.000 unidades acumuladas.

El otro efecto de este excedente son las importantes bonificaciones que se están ofreciendo, que llegan en algunos modelos a rebajas de hasta 40% del valor de la unidad.

Además, algunos modelos “made in Argentina” estaban en su fin de ciclo, por lo que su participación ya estaba en caída.

Son los casos del Renault Fluence, el Ford Focus y el Volkswagen Surán: el primero ya prácticamente dejó de producirse, el mediano del Óvalo lo hará en mayo y el monovolumen de la marca alemana ya está dando paso a su reemplazante.

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