El boom de 0km comienza a dar signos de desaceleración, ¿señal de que algo está cambiando en la sociedad argentina?
El récord en la venta de automóviles de los últimos años fue uno de los estandartes del Gobierno a la hora de "explicar" y justificar el modelo kirchnerista.
Ahora, este argumento parece comenzar a debilitarse para la Casa Rosada.
Más allá de que en todo el país hubo un crecimiento del 5% en el nivel de patentamientos durante el primer cuatrimestre del año, se registraron, por primera vez, caídas en las principales ciudades argentinas: Capital Federal, Córdoba y Santa Fe.
El acumulado negativo de las tres fue del 0,5% después de un año con un crecimiento de 15 por ciento. De hecho, sólo en la Ciudad de Buenos Aires la baja fue del 1,2% en los primeros cuatro meses.
Teniendo en cuenta que estos centros urbanos son clave para el movimiento económico del país y representaron un tercio del total de operaciones a nivel nacional, la pregunta que surge es: ¿Este es un signo de enfriamiento de la economía, o apenas una señal de saturación del mercado automotor?
Si bien en el último congreso de ACARA (Asociación de Concesionarios de Automotores) se adelantó que en mayo habría un crecimiento interanual del 5%, lo cierto es que el clima entre los empresarios del sector distaba mucho de ser festivo.
Hoy se considera como "positivo" el hecho de que las ventas no caigan, cuando apenas seis meses atrás los dirigentes del sector pensaban en crecer a un ritmo de dos dígitos.
Para comprender el fenómeno de los autos a lo largo de este último tiempo, primero cabe recordar que desde 2004 se produjo un boom de consumo de bienes durables, debido a la recuperación del poder de compra del salario, aspecto que generó que cada año, en promedio, se vendan 100.000 autos más que en el período anterior.
Repasando un poco la historia, vale señalar que se pasaron de unas 140.000 unidades (año 2003) a la friolera de 860.000 vehículos en 2011, cifra que habla a las claras del por qué los autos fueron la nave insignia del modelo K.
Así, la Argentina se transformó en el país de América Latina con mayor proporción de autos vendidos por habitante, habida cuenta de que se transaccionó un vehículo cada 48 personas. En cambio, en Brasil la relación es de una unidad cada 57 ciudadanos y en México una por cada 124.
Ante este freno en el nivel de patentamientos en las tres ciudades más relevantes del país, en cuanto a su aporte económico, varios especialistas consultados por iProfesional.com coincidieron en destacar que la situación puede tener dos miradas contrapuestas: una "positiva" y otra preocupante.
La primera tiene que ver con que en los últimos años se produjo un crecimiento explosivo del sector. Entonces, la pequeña disminución de operaciones ocurrida en los primeros meses de 2012 -comparada con las cifras históricas de consumo de rodados- indica un sinceramiento del crecimiento económico y una fase más madura del mercado, aunque no representan un panorama alarmante.
"Es saludable que la situación afloje un poco, porque la infraestructura que posee el país (energía, autopistas), no soporta estas tasas de crecimiento. Y, además, los niveles de venta actuales son muy buenos igual", opina el economista Andrés Méndez de la consultora AMF.
Para este especialista, la tendencia que derivó en la baja interanual en las principales ciudades puede deberse a que "se llegó a punto de saturación del mercado, dado que la mayoría ya renovó el auto. Son zonas pudientes".
El auto "abollado"
Desde el otro punto de vista, el "preocupante", los analistas presuponen que los datos "en baja" de los patentamientos forman parte de un conjunto de indicadores que están marcando que la economía experimenta un enfriamiento.
Al respecto, estas luces amarillas comienzan a vislumbrarse en los indicadores de confianza medidos por varias entidades referentes.
Por ejemplo, la Universidad Torcuato Di Tella informó que el Índice Líder de marzo marcó un retroceso del 10% en términos interanuales.
Martín González Rozada, investigador principal del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, dice: "El indicador ha caído por quinto mes consecutivo luego de poco más de dos años de venir repuntando de manera sostenida".
Para el analista, lo más preocupante es que "por segundo mes consecutivo, la probabilidad de ingresar en recesión llegó a un nivel similar al registrado en los meses anteriores a la disminución de la actividad en 2009".
Puntualmente, la predisposición para la compra de bienes durables e inmuebles -categoría que incluye a los vehículos- descendió un preocupante 15% en abril, en comparación con el mes anterior.
Más aun. Este "bajón" en el humor social se ve reflejado también en un menor interés en adquirir automóviles y casas (casi 20% abajo) o incluso electrodomésticos (-12%). Y este fenómeno se presenta como homogéneo en todo el país.
A continuación, el gráfico muesta la caída en los patentamientos en Capital Federal, Córdoba y Santa Fe, y la disminución de los indicadores en todo el país, pese que el saldo aún es positivo.

¿Por qué los argentinos "bajan un cambio"?
Los analistas consultados por iProfesional.com coinciden en afirmar que la situación no marca una "hecatombe", pero sí una alarma a tener muy presente, ya que significa un cambio de actitud en buena parte de la sociedad.
"Los argentinos tienen peores expectativas con respecto al futuro y por eso postergan decisiones de compra de bienes durables, entre ellos, los autos", señala Martín Clausse, analista del IERAL de Fundación Mediterránea.
Para Luciano Cohan, economista jefe de la consultora Elypsis, existe una combinación de factores que producen esta desaceleración, que también se extiende y "ya se puede apreciar en los centros comerciales y en los supermercados".
Según el experto, las políticas aplicadas por el Gobierno en los últimos meses incidieron en un enfriamiento del consumo, que repercutió en un deprimido clima de inversiones. A esto deben sumarse otros problemas de arrastre del modelo, como lo es la elevada inflación.
Además, debe adicionarse el impacto de los problemas externos: "Las noticias del mundo no son buenas, no hay crecimiento", afirma Cohan.
De hecho, los economistas interpretan que la opinión pública acusa recibo del deterioro de la situación económica.
"Desde lo racional, en las mediciones se observa un clima menos favorable para hacer negocios. La gente expresa precaución, incertidumbre y una mirada de corto plazo", señala Alberto Rubio, economista y decano de la Escuela de Posgrado de Negocios de la Universidad de Belgrano.
Para este académico, resulta entendible la actitud precautoria en la gente. "Creo que los argentinos están analizando más el panorama y racionalizando sus gastos, porque perciben que la situación no es la de antes", sostiene Rubio.
Y sentencia: "Muchos argentinos se van dando cuenta de que hay signos de agotamiento en el modelo y aceleran la prudencia, si bien el mercado no se va a paralizar".
Diego Giacomini, economista jefe de Economía y Regiones, también evalúa lo mismo: "Se sigue creciendo, pero menos que antes". Y resalta que se observa un enfriamiento por varios factores:
• Hasta ahora la clase media se protegía de la inflación consumiendo bienes durables, pero se comienza a vislumbrar que se llegó a una cierta "saturación en el mercado". Por ejemplo, en el primer cuatrimestre de 2011 se compraron autos "a lo loco", por eso los datos actuales dan levemente negativos este año y es complicado que se recuperen en el corto plazo.
• Se registró una fuerte fuga de capitales hasta que el Gobierno colocó las trabas a la compra de dólares. Por eso, la brecha entre el blue y el oficial tiende a crecer. Esto indica que hay gente que demanda la moneda estadounidense en el mercado informal. Entonces, esos pesos se destinan a comprar divisas, "no a los autos como resguardo".
¿Cómo sigue?
En todos los casos, los especialistas recomiendan prestar atención a cómo evolucionarán los patentamientos entre los próximos 3 a 6 meses. "No va a haber un derrumbe pero sí un enfriamiento", resume Giacomini.
En tanto, el economista de la consultora de análisis sectorial Claves, Henry Lubel, considera: "La pregunta de oro es saber si los consumidores se irán sintiendo cada vez más intranquilos para lo que queda del año. En este caso, lo que estaría marcando la actual caída en la demanda es preocupación no ya por el poder adquisitivo actual, sino por el futuro".
En definitiva, por ahora los consumidores muestran en las encuestas una menor propensión a comprar autos, electrodomésticos y otros bienes durables, si bien los niveles de venta igual son buenos.
Al menos, por ahora, el agua en el vaso se encuentra en la mitad y la cuestión será ver si tenderá a llenarse o a ir vaciándose.
La actitud que tomen los argentinos en los próximos dos meses será la clave para ver cómo sigue el modelo K que tuvo como estandarte de crecimiento al boom consumista y a las compras de 0km como su máxima expresión de orgullo.