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Broda: “El conurbano va a estar más agitado y no va a percibir la recuperación cíclica de la economía”

Broda: “El conurbano va a estar más agitado y no va a percibir la recuperación cíclica de la economía”
El experimentado economista, en dialogó con iProfesional, opinó sobre la situación del país y el margen de acción que tiene el Gobierno en este contexto
Por Mariano Jaimovich
15.12.2018 00.08hs Economía

Miguel Ángel Broda es de esos economistas que no se ahorran críticas: señalaba errores ya en el inicio de la gestión Macri, sobre todo por la apuesta al gradualismo, y sigue señalando errores ahora. En estos días, es uno de los profesionales cuya opinión es más requerida por los empresarios y analistas políticos.

En medio de un contexto que ya empieza a teñirse del clima electoral, dialogó con iProfesional sobre los puntos fuertes y débiles del programa económico implementado por el Gobierno y sobre las posibilidades de que tenga un éxito que se traduzca en votos.

-¿Cómo ve la situación económica después de las últimas medidas?
La economía está en una profunda recesión, en el cuarto trimestre va a dar un 7% menos de crecimiento que en el mismo período del año pasado, en medio de un programa muy duro y una tasa de inflación bajando.

De hecho, nuestro pronóstico es que vamos a tocar fondo en el primer trimestre del 2019 y que después tendremos una recuperación muy moderada, porque está dejando de caer el salario real.

En definitiva, creo que en 2018 el PBI caerá 2,7% y el arrastre para el año que viene dará un negativo de 3,3%, así que remontar el 2019 va a ser difícil.

-No se lo nota optimista…
Estamos en un programa de emergencia que nos ha salvado de males peores, pero que obviamente es un programa de ajuste fiscal y monetario muy duro.

Diría que es un viento de frente para la recuperación económica. Es decir, probablemente la ayuda del Fondo nos salvó de reestructurar la deuda en 2019, pero para evitar males mayores tenemos que hacer un ajuste muy duro.

-¿El Gobierno está haciendo bien los deberes o podría hacer otra cosa?
El Gobierno ha tenido muchos puntos positivos pero falló en la gestión macro, o sea, generó déficit gemelos, tanto fiscal como externo, que fueron record de los últimos 30 años.

El tema es que sólo se puede tener déficit mientras haya financiamiento, pero el crédito se cortó cuando el mundo se dio cuenta de las políticas macro superexpansivas hechas por el país. Hecho que es una paradoja, porque la mayoría de la gente cree lo contrario, que se hizo un superajuste.

-¿El freno al descalabro interno vino desde el exterior?
El mundo se avivó y fue un desempañador de la realidad. La muestra de ello fue la infernal reversión del flujo de capitales que tuvo el país: en septiembre/octubre del 2017 entraron u$s11.000 millones, y este año salió una cifra similar. Y en el más largo plazo, desde diciembre de 2015 hasta marzo de este año entraron u$s116.000 millones, de los cuales solo u$s5.000 millones fue de inversión directa. El resto fue para cancelar deuda y para hacer bicicleta financiera.

-¿Y que le aporta el Fondo Monetario al Gobierno?
Estamos en un proceso de dieta, de ajuste del cinturón. El programa del Fondo es de emergencia, pero que le da a Cambiemos, probablemente, la chance de competir con alguna  probabilidad de éxito. Si no hubiese venido la plata del Fondo, acompañado con este programa muy sencillo pero muy duro de ajuste fiscal y monetario, probablemente otra crisis hubiera desvanecido la chance del Presidente.

En resumen, este programa trata de evitar la reestructuración de deuda que se iba a requerir hacer en el 2019. Claramente, estábamos en un camino hacia el infierno y el Fondo, en un programa muy a la antigua, nos ha dado un shock de realismo. Por eso, la mejor alternativa que tiene el oficialismo es cumplir el programa. Por ahora lo está haciendo y esperemos que tenga la convicción de continuarlo.

-El dilema es que ir al Fondo Monetario implica que se deba hacer más ajuste…
Es lo mismo que pasa en la casa de uno: si gana $1.000 pero se gasta $1.200, significa que también se están utilizando los ahorros o se está recibiendo préstamos de un familiar o un banco para cubrir ese monto. Pero cuando esa ayuda se termina, y no hay más crédito, se debe ajustar el consumo a los ingresos reales que se tienen. Eso mismo ocurre en la macroeconomía del país o en las empresas.

El programa con el Fondo disminuyó los riesgos de otra crisis cambiaria, que ahí sí sería algo devastador para el oficialismo, pero no nos da ninguna seguridad.

-Entonces, ¿en qué falló el Gobierno?
Lamentablemente, el Gobierno apostó que iban a haber cuatro años en el que nos iban a financiar u$s40.000 millones anuales, pero esto no sucedió, se cortó antes. Es uno de los problemas de la Argentina: nunca paga las primas de seguros y todos los escenarios se hacen en el ámbito optimista más probable, y muchas veces esto no se da.

-¿Le pone mala nota al equipo económico?
La gestión macroeconómica fue muy pobre. Es cierto que la herencia que recibió fue terrible, pero la estrategia del Gobierno consistió en no preocuparse por ello, algo que significó un error en la interpretación del problema. Argentina tiene que empezar a entender la situación con paciencia y precaución, pagar las primas de seguro es lo mejor que podemos hacer para la política macro.

-¿Piensa que para las elecciones va a pesar en el resultado la crisis económica?
Si se da el escenario base que la economía comienza un proceso de recuperación cíclica en el segundo trimestre, el oficialismo puede llegar a las elecciones con una economía neutral, que por sí sola no le va a hacer ganar.

Por eso creo que el Gobierno va a intentar poner la discusión por fuera de la misma, como en la seguridad o en los cambios que se han hecho para integración del país en el mundo y la política exterior, que son todas cosas positivas.

Creo que la economía va a ser neutra en las próximas elecciones, pero hace tres meses si afirmábamos esto era positivo para el Ejecutivo, en medio del segundo acuerdo con el FMI y la crisis cambiaria. En síntesis, es una buena noticia teniendo en cuenta el contexto.

-Entonces no comparte el pronóstico oficial de que en 2019 ya se sienta la recuperación...
Si la economía se recupera lentamente, algunos sectores van a mejorar su intención de voto al oficialismo para las elecciones. Por otro lado, el conurbano va a estar bien agitado y, probablemente, no perciba la recuperación cíclica.

En definitiva, como una expresión de deseo lo digo, lo ideal para Argentina es que haya una competencia política sobre qué partido muestra el mejor programa de estabilidad macro y de crecimiento que nos saque de 70 años de decadencia y diez años de crisis. Hoy somos la excepción de Latinoamérica, el resto de la región nos pone como el ejemplo de lo que no hay que ser.

Por eso, Argentina debe reaccionar y decir basta de ser el hazmerreir de todo el mundo. Esto no aguanta más así.-

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