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Asociación de Supermercados: "Vamos a ser los últimos en beneficiarnos de la recuperación"

Asociación de Supermercados: "Vamos a ser los últimos en beneficiarnos de la recuperación"
Juan Vasco Martínez, director de la agremiación supermercadista, deja traslucir en entrevista con iProfesional su visión escéptica sobre el mediano plazo
Por Mariano Jaimovich
12.02.2019 07.02hs Economía
"La situación de nuestro sector es sumamente delicada", dice Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), entidad que posee unos 21 socios que representan más del 70% de la facturación nacional supermercadista.

Su descripción pesimista se debe a que no solamente se trata de uno de los rubros más golpeados por la caída del consumo -hecho que generó que las empresas cierren el 2018 con balances en negativo- sino que, además, las perspectivas no hacen presumir una pronta recuperación. 
 
En ese marco, se perdieron cerca de 6.000 puestos de trabajo en este sector. Cuya distinción es, precisamente, ser uno de los mayores empleadores formales de la economía argentina.

Pero la recesión no es lo único que lo aqueja, sino también la actitud de las autoridades en un entorno recesivo: "Nuestro problema no son los impuestos nacionales, sino los impuestos provinciales y después la gran cantidad de pseudoimpuestos municipales", protesta Martínez.
 
Entre los integrantes de ASU se encuentran colosos como Carrefour Argentina, Jumbo, COTO y Día, más un grupo de cadenas más chicas como El Nene, Dar, La Gallega, para citar algunos.
 
A continuación, un resumen de la charla de Vasco Martínez con iProfesional.
 

-Martínez, ¿cómo considera que se encuentra la situación general del país y puntualmente de su sector?
-Nosotros tenemos por norma no opinar de cuestiones de política en general, por lo tanto puedo hablar de la situación de nuestro sector, que es sumamente delicada. Durante buena parte del año pasado, la mayoría de las cadenas de todo formato (desde las más grandes hasta las más chicas) entraron en una situación de fuerte caída de ventas, lo cual llevó aparejado que todas cerraran sus ejercicios con números negativos.

Esto está aparejado por el descenso que se produjo en el consumo y un aumento del costo operativo. De hecho, tanto la Cámara de Logística (CEDOL) como la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) hablan de 62% de incremento del costo logístico en 2018.

A lo que hay que agregarle el notorio aumento de la energía y una paritaria salarial que llegó al 45% con el último acuerdo. Todo esto articulado con el descenso del consumo, creo que es más que evidente que lleve a que la situación sea muy complicada. 

A ello se suma que tenemos una competencia desleal por parte de sectores que trabajan en la informalidad, desde lo laboral e impositivo. Estos son los grandes inconvenientes que tenemos.

-Dentro de los supermercados, ¿cuáles son las áreas que se están resintiendo más por la crisis?
-Más o menos ha sido generalizada la caída, por ahí en higiene y cuidado personal se vieron bajas mayores. Los números son un promedio, pero dentro del mismo se determina que algunos están mejor, otros peor y otros mucho peor.  

-En esta situación compleja, ¿qué soluciones tienen a mano para salir de estas cuestiones que los perjudican?
-En un punto hay que tener en claro que en algunos momentos del país el consumo estuvo financiado indirectamente, mejor dicho subsidiado,  a través del subsidio en las tarifas de servicios públicos domésticos. Eso ha desaparecido, ha habido una pérdida del salario real promedio y eso ha hecho que el consumo baje fuertemente.

No vemos en el corto plazo -que es algo en que coinciden los economistas y el propio Gobierno lo dice-, que la recuperación económica esperada para el quinto mes de este año se vaya a manifestar en el consumo masivo. Por lo tanto, va a ser un año muy difícil y va a haber que trabajar aun con más austeridad, y contando los centavos, respecto a lo que hasta ahora se ha estado realizando.

-Con números que finalizaron en rojo el año pasado y una proyección de no mejora para el corto y mediano plazo, ¿cómo se sostienen los negocios?
-Se sostienen tratando de resistir la situación, optimizando los procesos y en la medida que se puede ayudarse con herramientas tecnológicas, que permiten no sustituir el trabajo humano porque hoy por hoy es insustituible, sino optimizarlo a través de distintos instrumentos.

 También teniendo una política de austeridad muy grande y, en cuanto al empleo, se está trabajando con dotaciones muy ajustadas, muy muy ajustadas. Eso marca un punto donde no se puede trabajar con menos gente que la actual.

-Pero todo negocio que da pérdida indica que la ecuación no cierra, ¿de qué manera se sigue adelante? 
-En la medida que las empresas tengan resto para sostenerlo, lo sostendrán. Se hace lo que se puede. Dependerá de la posibilidad de cada cadena de obtener crédito o un auxilio de sus casas matrices en el caso de las multinacionales. Hay un montón de factores, más allá que el objeto del negocio que tenemos es común, son realidades diferentes unas de otras.

-¿Cuánto se puede aguantar en medio de pronósticos donde se espera que la situación económica siga en este nivel alicaído durante este año por lo menos?
-No puedo hacer futurología. Se van a tener que readaptar, veremos cómo es la dinámica de la realidad.

-¿Qué medidas necesitan que realice el Gobierno de turno para revertir a que esta situación tan comprometida se sostenga?
-Más allá que hay tareas que son a muy largo plazo, algunas medidas se han emprendido y están empezando a tener sus efectos, como la lucha contra la informalidad comercial. Creemos que el tema impositivo se debe revisar porque tenemos la mayor presión impositiva de toda América y nos encontramos que tradicionalmente, no digo que sea el caso de la actual administración tributaria, sino que las anteriores autoridades se sentían muy cómodas habiendo creado una masa crítica de contribuyentes a las cual exprimía.

Nosotros creemos que si se pudiera avanzar en una reforma en este sentido que fuera coherente, ayudaría, sin duda.

Además, las provincias entre 2017 y 2018 malversaron el pacto fiscal porque todas corrieron a elevar las alícuotas de ingresos brutos a los comercios, uno de los impuestos más irracionales y únicos en el mundo en el que se aplica. De hecho, en la provincia de Neuquén las cadenas ya están pagando el 6,5% por el mismo, que es muchísimo.

Por ende, más allá de algunas cuestiones, nuestro problema no son los impuestos nacionales, sino los provinciales y después la gran cantidad de pseudoimpuestos municipales. Ese es uno de los grandes problemas.  

-¿Qué otras cuestiones le preocupan?
-Se suman la competencia informal, el costo logístico que es elevadísimo, que llega al 7,2% de la facturación total, según datos de ABECEB. Los centros de producción están muy centralizados en el país, entonces una cadena supermercadista debe enviar, por ejemplo, pan lactal a las distintas sucursales que posee: a Ushuaia o a Mendoza o a Corrientes. Eso es complejo y costoso.

-Este año es electoral y se supone que los salarios van a recuperar algo más de poder adquisitivo, ¿cómo considera que va a jugar este aspecto en el negocio de los supermercados?
-No creo que en esta coyuntura vaya a tener influencia. Esperamos cierta recuperación económica, aún sabiendo que vamos a ser de los últimos en beneficiarnos. Lo dice el 100% de los economistas y el propio Gobierno: el consumo masivo, que es el core de nuestro negocio, va a ser el último que va a sentir el efecto de la recuperación económica.


 
 
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