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CEO de Accenture: "No está mal que los beneficios de impuestos sean también para empresas grandes, si crean empleo"

CEO de Accenture: "No está mal que los beneficios de impuestos sean también para empresas grandes, si crean empleo"
Para el presidente de Accenture, la ventaja de la economía del conocimiento es que se puede exportar valor en centésimas de segundo a todo el mundo
Por Andrea Catalano
10.05.2019 06.34hs Economía

Sergio Kaufman es el presidente de Accenture Argentina, una de las principales empresas de servicios del país. En el flamante edificio de Parque Patricios, "un monumento a la economía del conocimiento" tal como lo describe y tal el concepto con el que fue diseñado, el ejecutivo dialogó con iProfesional y explicó que la ventaja que tiene la Argentina para exportar valor radica en que se puede entregar en céntimas de segundo en cualquier lugar del mundo. Y que el de servicios es el sector que más sorpresas puede traer en términos de creación de empleo.

-¿En qué momento se encuentra Accenture, cuáles son los objetivos y hacia dónde va?

-El mundo es cada vez más un mundo de conocimiento. Antes, los servicios y el conocimiento se veían como un derrame de la actividad industrial. Cuando mirás lo que pasó en los últimos 20 años, el empleo industrial repetitivo y administrativo cae en todo el mundo, no porque haya menos actividad sino porque la tecnología empieza a remplazar lo rutinario. Si te aburre tu trabajo tenés un robot mirándote la espalda. Pero por otro lado, despega lo que es no rutinario, lo referido a creatividad, a ideas nuevas, conceptos nuevos, y Accenture está en el vórtice de ese torbellino. En los últimos tres años creamos más de 2.000 puestos de trabajo, no sé si alguien más creó eso, y seguimos una trayectoria donde generamos unos 100 empleos netos por mes. En la Argentina somos 9.300, vamos en camino a ser 10.000 en un futuro cercano, que es un número simbólico.

-¿Cuántos están dedicados a exportación?

-Del total de la nómina, 5.000 están dedicadas a la exportación de servicio y unas 4.000 al mercado local. No estamos jugados a la exportación del todo ni a ser locales del todo, balanceamos las dos cosas. Así aseguramos que estamos haciendo para la Argentina lo mejor que se hace en el mundo porque tenemos 5.000 personas haciendo para las mejores compañías del mundo procesos de innovación acelerados. Nos funciona bien en todo sentido y estamos en un punto donde los dos crecen. Tenemos segmentos creciendo muchísimo.

-¿Cuáles son los sectores que más crecen y cuáles tienen más oportunidad de hacerlo en la exportación?

-En economía del conocimiento se exporta más. Industria alimenticia, pesada, exportan bien, y otro sector que no es de exportación pero donde hay una transformación muy grande es el mercado financiero. Son sectores que están empujando muchísimo los servicios. La estrategia es ser muy sólida, es de talento. Accenture no redujo su plantilla por volumen de negocio ni siquiera en el 2001. La buena gente la cuidamos. Es lo que estamos haciendo y por eso crecemos.

-¿De las exportaciones que realizan son todas intraempresa o son para terceros?

-Una parte son para Accenture y otra para terceros, donde atendemos a muchas petroleras, consumo masivo, servicio y banca, telecomunicaciones, básicamente de Europa y Estados Unidos. No estamos posicionados en servicios básicos. Últimamente está muy en boga la programación de software, que también hacemos pero no masivamente porque es muy susceptible al cambio y eso lo hace la India. Sí nos enfocamos en los servicios de alto valor: inteligencia artificial, analitycs, ciberdefensa o ciberseguridad que son de mucho más valor. Que el dólar esté 10% más o menos no me cambia. La estrategia de valor nos protege mucho de cualquier vaivén en la Argentina.

-¿Cómo mantienen el ritmo de contratación de personal cuando en la industria siempre existe la afirmación de que no se alcanza a cubrir la demanda?

-No es tan así. Nuestro negocio de tecnología, que es donde hay dificultades, representa el 30 o 35%, el 60% restante es personal de administración, creativos, gente de publicidad, matemáticos, físicos que saben de modelos matemáticos - los algoritmos manejan el panorama de los negocios-, licenciados en recursos humanos para transformar organizaciones, abogados. Damos servicios de contratación desde Argentina el mundo, con más de 200 abogados. Si fuera por cantidad tenemos el segundo estudio de la Argentina.

-Es el mejor ejemplo de cómo la tecnología cruza al resto de las actividades para potenciarlos

-Te lo muestro así: Argentina está lejos del mundo. Cuando querés exportar producto siempre tenés el costo de la logística, que además acá es muy mala, hasta el puerto y desde el puerto. Nuestro producto viaja en fibra óptica y en centésimas de segundo está en cualquier lugar del mundo y no tiene costos logísticos. Algo que es una desventaja natural para la Argentina pasa a ser un mundo plano. Nadie tiene ventaja ni desventaja. La diferencia la hacés por construir organizaciones de talento, creativas o innovadoras, y nos focalizamos en eso.

-Se dio media sanción a la ley de economía del conocimiento, ¿cuál es la expectativa?

-Mucha. Se ha trabajado mucho con los bloques opositores. La media sanción fue de 182 votos a favor y sólo dos en contra. Eso te habla de política de estado porque no la aprobó el Gobierno sino prácticamente todos. Y esto hace una diferencia grande. Invertir X millones de dólares en contratar gente, en formarla no es para uno o dos años, es para los próximos 10 años. Cuando se aprobó la primera ley del software la industria era muy chica y poco visible, y producto de esa ley se dio el crecimiento. En esta nueva norma, donde se incluyen nuevos sectores, el foco tiene que estar puesto en los nuevos sectores o también darle la promoción a las que se hicieron grandes producto de la promoción.

-Los más de u$s6.000 millones.

-Hoy se exportan u$s6.300 millones, después del complejo sojero y según cómo lo cuentes, el sector automotriz, según cómo le vaya en el año. Acá no se importa nada, salvo las notebooks y la tecnología que es un 20%. Es muchísimo valor nacional. De los u$s6.300 millones, software es el 25%. El 75% son sectores no promocionados que pasan a tener una nueva palanca con la economía del conocimiento. En ese 75% tenés contadores, expertos de recursos humanos, de finanzas. Tenés una palanca para expandir muchísimo y creo que vamos a ver una sorpresa muy positiva y muy grande en los próximos años con la ley de economía del conocimiento porque van a crecer mucho.

-En la futura norma se apalancan nuevas actividades como nanotecnología, biotecnología, y otras. ¿Cuando se define una ley de promoción hay que tomar en cuenta el tamaño de las empresas que se benefician con esa promoción o hay que beneficiar a las pequeñas que generan gran parte de la demanda laboral de este país?

-Es discutible. Conceptualmente, tengo un debate grande. Soy parte de las grandes. Si somos 9.300 personas en Accenture, con la definición de pymes, tenemos 500 pymes, y tomo 100 personas por mes, es decir, que tomo cuatro o cinco pymes por mes en blanco, formal, a las que formo. Si promociono sólo a las chicas no se va a generar nunca el empleo que crea una grande.

Ahora, sí hay que reconocer que las pymes a veces tienen la dificultad para empezar. Lo que tiene la ley es que les facilita mucho los requisitos para entrar a la promoción a las que facturan en valores bajos. Y se la complica un poco más y le exige más a la empresa grande, cosa que es razonable. Pero si favorezco a la pyme chica para que genere empleo y no a la grande, la grande no crea empleo. Si prometo crear empleo en el país, hay que favorecer eso, no importa el tamaño de la empresa. Mientras contrate 100 personas netas por mes, bienvenido.

-Un esquema de promoción en el escenario más optimista se extenderá hasta 2030. ¿Las exenciones fiscales que contempla la ley no deja en descubierto que hay impuestos que no deberían cobrarse más porque cuando no están se logra generar actividad y empleo?

-Que la carga tributaria es muy alta y conspira contra la creación de empresas y trabajo es una realidad. También es una realidad que hay 30% de pobreza y que el 50% de los chicos de menos de 15 años están en esa situación. ¿Elimino impuestos? ¿Qué hago para nivelar la cancha con la gente que está en situación de vulnerabilidad? No se puede. Con lo cual hay que generar gradualidad. La mejor manera de mejorar la situación de vulnerabilidad es crear empleo, en blanco, y que agregue valor a la sociedad. Con la ley de conocimiento, un laboratorio medicinal que arma una división que crea nuevas investigaciones y patentes, está amparado. Si una automotriz quiere desarrollar un auto nuevo, eléctrico, y hace investigación y desarrollo de motores eléctricos para autos, también quedará desgravada. La ley promueve la investigación nueva, el valor y neuronas argentinas puestas en el producto. Ese es el concepto.

-La competencia pasa por ahí.

-El mundo no compite por tener materia prima barata sino que compite por valor, que está asociado al conocimiento. Cuando decimos que el malbec argentino compite y se genera un valor en el mundo de los vinos no es solo porque tenés buena uva sino porque tenés enólogos, expertos en viñedos que saben cómo cultivar y generar valor con eso. En cambio con el mosto de vino se pierde plata. Eso es lo que hay que explotar como proyecto de país. Lo que hagas tiene que tener el valor del conocimiento porque, si no, estás complicado.

-¿Cómo les impacta la zozobra que se vive en la Argentina?

-En el negocio no nos impacta, sí en el sentido de que la compañía tenga confianza, que se vea a la Argentina como país viable para apostar a futuro en grande. Tener casi 10.000 personas es apostar en grande. Hemos tenido una trayectoria muy buena de gestión de la compañía, nunca hemos dado una sorpresa negativa, la vamos llevando con un crecimiento parejo y con mensajes positivos. Y hay confianza en la Argentina, es la verdad. Por ahí no todas las empresas tienen esa historia. Estamos desde hace muchos años, hemos pasado situaciones complicadas y siempre la compañía ha crecido, hemos aportado al valor global de la compañía y la gente que trabaja en la Argentina es reconocida como muy buena.

-¿Y la inflación?

-Nos genera procesos administrativos adicionales. Hay que renegociar contratos periódicamente. La gente la pasa mal en términos de salario, hay que ser más flexible en términos de salarios, que en otros países no sucede. Hay que operar no como en otra compañía del mundo donde se ajusta salario una vez por año, donde no existe esto de liquidar un sueldo antes o después o anticipar un bono por la inflación, pero por suerte la compañía es "glocal", global y local. Estamos exportando al mundo pero entendemos que hay ciertas leyes de mercado en la Argentina que son un poco distintas y somos flexibles a operar en ese contexto.

-¿Los afecta la retención de servicios?

-No es simpático que te cobren un impuesto más. Pero mi punto es que nuestra competitividad no está por $4 más o $4 menos. Nuestra competitividad pasa por tener una macro lo más estable posible. Si este tributo, que es mucho dinero, contribuye a una macroeconomía más estable de la Argentina bienvenido ganamos competitividad, no perdemos por los $4.

-¿Cómo se imagina al país dentro de 10 años?

-Es más fácil imaginarlo dentro de 10 que dentro de dos. La tendencia es que la Argentina se vaya insertando en el mundo con mucho foco en el -valor agregado, es inevitable. Con un dato básico: el ciudadano argentino aspira al progreso y mantenerse o crecer en la clase media. No es un país de sueldos bajos. La única manera de ser un país de sueldos altos y medios es estando insertado en el mundo con mucho valor agregado de conocimiento en lo que uno hace.

-¿Esto exige que haya cambios en el sistema educativo?

-Sí pero en todo el mundo están medio desconcertados con el sistema educativo. Creo que acá lo importante es que la educación tiene que ser parte de una política de Estado, de desarrollo.

-¿Le cuesta explicar el país en la casa matriz?

-No, en general tengo explicaciones bastante simples, y es una compañía que me da mucho juego, me deja tomar decisiones, siempre damos buenas noticias. Cuando preguntan, uno contesta con la verdad y sin vueltas. Pero cuando uno da excusas de por qué las cosas van mal en la Argentina es porque uno no cumple con su rol como directivo o líder de una organización. Mi objetivo no es explicar por qué las cosas no ocurren sino hacer que las cosas ocurran y explicar lo que estoy haciendo en este contexto para que las cosas ocurran. Cuando uno pasa esa dinámica, la organización, sea cual sea, te entiende y te apoya. Cuando uno gasta la energía en dar explicaciones es cuando como directivo falla.

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