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Economista Arriazu dice que, ante posible corrida, la fuga sería de u$s20.000 millones

Economista Arriazu dice que, ante posible corrida, la fuga sería de u$s20.000 millones
El analista indica que por el lado económico la situación es menos apremiante de lo que parece pero le preocupa la debilidad política de la actual gestión
15.08.2019 15.57hs Economía

Luego de la estampida del dólar tras la magnitud de la derrota del Gobierno en las PASO, el estudio Arriazu planteó en un informe algunas dudas que surgen sobre el futuro económico y político para los próximos meses, como así también realizó una comparación entre la crisis actual con la previa al final de la gestión de Alfonsín en 1989 y a la antesala del 2001.

Afirma que por el lado económico la situación es "menos apremiante de lo que parece, pero la debilidad política es tan o más grave que la existente al inicio" de las crisis anteriores.

Según indica esta consultora, el amplio margen de diferencia torna poco probable que el actual gobierno pueda revertir el resultado en las próximas elecciones, al mismo tiempo que "acentúa la incertidumbre sobre el posible curso de acción de este Gobierno y del probable futuro de la coalición triunfante".

Por lo que anticipó que, ante esta situación, iba a ocurrir que los mercados iban a reaccionar con temor apenas conocidos los resultados y consideró que el devenir futuro estará determinado por las acciones de los tres actores: gobierno actual, la coalición triunfante y los inversores.

"La situación actual nos remite a lo ocurrido en los años 1989 y 2001, cuando el temor de los inversores y una baja de los precios internacionales de las materias primas incentivaron compras masivas de dólares que agotaron las reservas, llevaron a la devaluación de la moneda nacional y a la imposición de controles cambiarios, y desencadenaron severas crisis políticas e inflacionarias", resume Arriazu.

Y acota que en el año 1989, el agotamiento de las reservas llevó a decidir el 6 de febrero el abandono de la defensa de la moneda nacional, y en sólo 6 meses la cotización del dólar pasó de 17,72 australes a 665 australes por dólar, dando inicio a un proceso hiperinflacionario, a la paralización de los mercados de bienes por la falta de precios de referencias, a una caída del PBI superior al 7% y un crecimiento de la pobreza hasta alcanzar al 40%.

Esto llevó a la derrota del gobierno radical en las elecciones, a serias dificultades de gobernabilidad y al traspaso anticipado del gobierno.

En tanto, citó que en el año 2001 la situación fue similar; problemas políticos y la baja de los precios internacionales de nuestros productos de exportación generaron pérdidas de reservas y llevaron al abandono de la convertibilidad.

En ese momento el tipo de cambio pasó de un peso por dólar a 4 pesos por dólar en sólo tres meses, la inflación se aceleró (sin llegar a la hiperinflación), el PBI bajó casi 11%, la pobreza se elevó hasta casi el 50% y el Presidente De la Rúa no pudo terminar su mandato.

"La situación actual tiene similitudes y diferencias con la de aquellos momentos. Por el lado económico, la situación es menos apremiante de lo que parece, pero la debilidad política es tan o más grave que la existente al inicio de aquellas crisis (sobre todo la de 1989, aunque luego esta se agravó)", resume Arriazu.

Para agregar que la experiencia "nos indica" que en situaciones como las actuales los inversores tratarán de proteger sus tenencias, dolarizando sus portafolios y disminuyendo la porción de activos argentinos en los mismos, lo que se debería reflejar en bajas en el precio de las acciones y de los bonos, subas de tasas de interés y en presiones sobre el mercado cambiario.

"Aquí es donde comienzan las diferencias", sentencia. Y explica: el PBI del año 1988 era equivalente a un poco menos de u$s100.000 millones y las tenencias de activos financieros denominados en pesos en Argentina eran equivalentes a u$s15 mil millones (16% del PBI), al mismo tiempo que el gobierno contaba con poco más de mil millones de dólares en reservas para hacer frente a una eventual corrida.

"La corrida resultante redujo el valor de esas tenencias a poco más de u$s6 mil millones mediante la combinación de compras de divisas (los que pudieron) y pérdidas de valor por la devaluación. Este proceso culminó en diciembre de 1989 con el canje de depósitos a plazo fijo por un bono del gobierno (Plan Bonex)", dice el informe.

A principios de 1999 las tenencias totales de activos monetarios en pesos eran equivalentes a u$s40 mil millones, monto que comenzó a reducirse a principios de 2000 y bajó hasta u$s23 mil millones a fines de 2001 (con tipo de cambio fijo), a lo que habría que agregar unos u$s25 mil millones en depósitos en dólares.

"La corrida llevó a la devaluación de la moneda, la conversión forzosa de los depósitos en dólares a pesos y a limitaciones para el retiro de depósitos ("corralito")", indica Arriazu.

En cambio, en la actualidad, las tenencias totales de activos en pesos eran equivalentes a u$s72 mil millones al tipo de cambio del viernes pasado (unos u$s58 mil millones a valores de hoy), monto que se compara con reservas de unos u$s66 mil millones. Aunque aclara que éstas incluyen unos u$s15 mil millones de encajes correspondientes a los casi u$s32.000 millones de depósitos en moneda extranjera.

"Si suponemos una caída de la monetización similar a la de 1989 (el público necesita algo de pesos) el monto de la potencial corrida sería de aproximadamente u$s20 mil millones (con tipo de cambio fijo), por lo que el Gobierno estaría en condiciones de sostener el tipo de cambio, pero existe la duda si está dispuesto a hacerlo en este contexto político", analiza Arriazu.

Otras diferencias que establece con 1989 y el período 1999-2001 se relacionan con el estado de las cuentas fiscales y externas.

Este año el Gobierno logró alcanzar un superávit primario (continúa con un déficit total) y el BCRA no está emitiendo para financiar al Ejecutivo ("lo contrario de lo que sucedía en los dos períodos anteriores"), mientras que las cuentas externas muestran un superávit comercial, un pequeño déficit en la cuenta corriente devengada y un superávit en la cuenta corriente base caja, con un comportamiento parecido al de los períodos anteriores, resume el informe.

Por lo que agrega que "la situación de la cuenta corriente sugeriría que los problemas externos estarían limitados a los cambios de portafolios, pero es bastante usual que la incertidumbre se refleje también en retrasos en la liquidación de exportaciones".

Esto hace plantearle a Arriazu tres escenarios teóricos:

a) El Gobierno defiende el tipo de cambio perdiendo reservas;

b) No lo defiende y deja que suba (bajando el valor de los activos en pesos expresados en dólares); o

c) Impone un control de cambios (lo que se reflejaría en la reaparición de mercados paralelos).

"Las tres alternativas se reflejarán en una baja de la demanda interna (agravando la recesión), pero en la segunda y tercera alternativa habría que agregarle el impacto sobre el nivel de precios y la incertidumbre", acota.

Y completa: "Las primeras medidas monetarias del Gobierno parecen indicar que se inclinaron por una mezcla entre la primera y la segunda alternativa", donde el Banco Central intervino en el mercado pero a un precio significativamente más alto.

Finalmente, concluye sobre las necesidades de financiamiento que enfrenta el gobierno nacional. "Si bien el acuerdo con el FMI permite hacer frente a las mismas hasta finales del corriente año, el monto de financiamiento al cual debería hacerse frente el año próximo no sería difícil de lograr en un escenario de normalidad, sin embargo, de persistir los actuales niveles de desconfianza serían necesarias medidas extraordinarias a tal fin".

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