Redrado: las "tensiones económicas y sociales son insostenibles más allá de las elecciones"

Redrado: las "tensiones económicas y sociales son insostenibles más allá de las elecciones"
Puntualizó que en 2017 "el salario promedio del sector privado registrado podía comprar 13 canastas alimentarias. Hoy, puede comprar solo 10"
Por iProfesional
30.06.2021 14.02hs Economía

El ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, advirtió que la Argentina sufre "una acumulación de tensiones económicas y sociales que son insostenibles más allá de las elecciones" legislativas, y cuestionó "el enfoque del Gobierno de patear los problemas para adelante".

"Hay una acumulación de tensiones en materia económica y social que son insostenibles más allá de las elecciones. La brecha cambiaria es el talón de Aquiles que refleja la inviabilidad de esta situación", alertó el economista.

Redrado consideró que, en materia social, la tensión se da "por la cantidad de gente que va cayendo en la pobreza".

En ese sentido, puntualizó que en 2017, "el salario promedio del sector privado registrado podía comprar 13 canastas alimentarias. Hoy, puede comprar solo 10. Quiere decir que ha disminuido la capacidad de la gente para comprar cosas básicas".

En declaraciones a radio Rivadavia, el ex funcionario señaló además que "tenemos tensiones inflacionarias, con precios que suben hasta el 80% como en el caso de los autos, o el 9% como e caso de las tarifas. Ahí se ve una enorme dispersión de precios".

"También hay tensión cambiaria, que tiene que ver con la falta de dólares, a pesar del 'changüi' por el precio de la soja. Y tensiones financieras, por la renovación de deuda en pesos que tiene que hacer el sector público", añadió.

A la vez, recordó que durante el primer trimestre del año que viene "hay que pagarle u$s4 mil millones al FMI y se necesita un programa con ese organismo, que espero sea hecho en la Argentina por argentinos y que no termine diseñándose en Washington, con ajuste fiscal y cambiario".

Ante este panorama, Redrado consideró que "por ahora, el enfoque del Gobierno es patear los problemas para adelante, por eso lo llamo el 'plan vamos viendo'. Eso significa que no hay una hoja de ruta que necesita la economía argentina".

A su criterio, "esto se soluciona con plan, con equipo y con leyes en materia monetaria, fiscal, impositiva, de exportaciones y de infraestructura, que le den un sendero a la economía argentina y sean votadas por mayorías en el Congreso, para poder cambiar las expectativas que están muy deterioradas por esta fenomenal crisis sanitaria".

"Espero que se advierta esta situación, para que no ocurra lo que pasó en otros tramos de nuestra triste historia económica. Hay posibilidad de que la dirigencia se dé cuenta que vamos a un camino todavía más complejo y reaccione", enfatizó.

Por último, el economista aseguró que "sin dudas, hay un altísimo riesgo social" en el país, a raíz de la situación económica.

Desbande de precios

Tras decretar el final de Precios Máximos, ahora el Gobierno quiere asegurarse de que las empresas no apliquen aumentos en los miles de productos que han quedado fuera del radar oficial. Por eso mismo, abrió una amplia convocatoria a las principales fabricantes del país y les pidió que, antes de aplicar cualquier incremento en los precios, deben tener la autorización oficial.

Paula Español, la poderosa secretaria de Comercio Interior, acordó una mesa de "coordinación" con las principales empresas alimenticias, que en los hechos funcionará como una regla no escrita por la cual esas compañías deberán pedir permiso antes de mandar nuevas listas de precios a los supermercados.

En la práctica, la idea es que esta "coordinación" sirva para moderar las próximas remarcaciones de precios en los productos alimenticios. Al menos de aquéllos que estuvieron controlados a través del programa de "precios máximos".

Se trata de unos 70.000 artículos, en su mayoría de almacén, además de los rubros de higiene personal y de limpieza.

Distinto es el caso de los denominados "frescos" -desde carnes a lácteos-, que se mueven de manera "libre". O casi, luego de que el Gobierno primero prohibiera y luego limitara las exportaciones de carnes vacuna.

De hecho, en lo que va de junio, en los lácteos hubo incrementos de alrededor de 10%. Sobre todo en quesos. Algo similar sucedió con fiambres, de acuerdo a un relevamiento de iProfesional entre supermercadistas.

Con la carne vacuna, en tanto, hubo retrocesos de 5% promedio en el kilo de la media res que llega a las carnicerías. Un movimiento que debería redundar en un leve descenso en los precios en el mostrador.

Paula Español, la secretaria de Comercio Interior, acordó una mesa de "coordinación" con empresas alimenticias

Lo que está claro es que el Gobierno, más allá de la eliminación de "Precios Máximos" -una decisión tomada tras la constatación de que esos controles habían quedado desbordados por la realidad- está decidido a dejar bajo la lupa a los precios de los alimentos. En especial de aquellos que forman parte de la canasta básica.

Una fecha relevante será el próximo 7 de julio, cuando el Gobierno y las alimenticias deben acordar los nuevos ajustes en Precios Cuidados, el programa que se mantiene en los supermercados y cuyos valores se reacomodan cada tres meses.

Como viene sucediendo, el Gobierno habilitaría alzas de no más del 6% promedio en la próxima revisión teniendo en cuenta que serán los precios que regirán hasta las próximas elecciones PASO. "Precios Cuidados" regula a unos 700 productos, y fue ampliado hace un mes con la inclusión de un grupo de lácteos.

En forma simultánea, el Gobierno negocia la ampliación del programa "Súper Cerca", que fue anunciado hace algunas semanas pero que todavía no fue puesto en práctica. Alcanza a los autoservicios "chinos" y almacenes de barrios, pero solamente a 70 productos.

La idea de los funcionarios es llevar esa canasta a unos 120 artículos. Todos de la canasta básica.

La demora en el abastecimiento se debe a que los productos deben llevar impreso los precios en los envases. Desde algunas empresas dijeron a iProfesional que todo se normalizará la próxima semana. Son precios que se mantendrán congelados hasta fin de año.

Precios: con la mira en las elecciones

Lo que queda claro, con todas estas acciones, es que el Gobierno pretenden llegar a las elecciones con una clara moderación en la dinámica inflacionaria. Durante la pandemia, los alimentos mostraron subas por encima del promedio. Con la excepción de mayo, que registró una inflación del 3,3%, con los alimentos en el 3,1%.

En el equipo oficial admiten como una derrota que los precios se hayan desviado claramente de la pauta original del 29% escrita por Martín Guzmán en el Presupuesto 2021. Una proyección que ya quedó desvirtuada.

El Gobierno negocia la ampliación del programa "Súper Cerca"

A cambio, en el elenco oficial afirman que "es totalmente posible" que la inflación de este año cierre en torno del 40%.

El ancla más fuerte que puso en marcha el Gobierno fue el cambiario. Desde que arrancó el año, la cotización del dólar vino corriendo por detrás de la inflación. Y más: a medida que pasaron los meses, la distancia entre el dólar y los demás precios se fue agrandando. En mayo fue del 1,2% contra la inflación del 3,3%.

Este mes, la suba alcanza al 1,1% (restan algunos días), dos puntos menos que la inflación, aproximadamente.

El Banco Central también interviene en los mercados de los dólares "alternativos" (contado con liqui y MEP. Lo hace a través de la compra-venta de bonos. Pero esa operatoria le hace perder reservas: la semana pasada, de hecho, vendió divisas a razón de u$s15 millones diarios.

Por ahora, esa estrategia de contención del tipo de cambio oficial no tuvo los resultados esperados -de hecho el propio Guzmán adelantó que el IPC de junio será parecido al de mayo.

El ancla del tipo de cambio, más temprano que tarde, tendrá impacto en la dinámica de precios.

Lo mismo que el congelamiento del precio de las naftas, que tuvo su última corrección el mes pasado, luego de una escalada de 69% en diez meses (agosto 2020 a mayo 2021). El Gobierno prometió que no habrá más subas en lo que resta del año, lo que le quitará una presión adicional a la inflación.

Al congelamiento del dólar y de los combustibles, hay que añadirle un congelamiento adicional: las tarifas de los servicios públicos.

El precio de la luz y el gas se movió 9% y 7% respectivamente (4% para el caso de las pymes), por lo cual los costos de las empresas deberían mantenerse constantes.

Salvo por una variable, que el Gobierno no determina ni controla: los precios internacionales de las materias primas, que han venido escalando en medio de la pandemia.

Al respecto, hay dos cuestiones que seguramente se revisarán en caso de movimientos de precios adicionales a los que ya hubo: la posibilidad de subir retenciones para los casos de los productos que exporta la Argentina. Aunque, quedó en claro con experiencias recientes como la carne, medidas de ese tipo no llegan a disciplinar el mercado.

A partir de ahí, entonces, se abren otras cuestiones que ya se relacionan con la complicada dinámica que atraviesa la economía argentina desde hace años, con la inflación en aceleración.

Está claro que ya quedará para después de las elecciones una evaluación pormenorizada y a fondo de las razones de esa escalada constante de los precios.

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