Alertan por la "precarización" de la clase media por el auge del cuentapropismo para enfrentar la crisis

Alertan por la "precarización" de la clase media por el auge del cuentapropismo para enfrentar la crisis
Como consecuencia de la crisis y el desarrollo de herramientas digitales, cada vez más personas trabajan por cuenta propia. Cuáles son las consecuencias
Por Cecilia González
03.09.2021 15.23hs Economía

El mercado laboral en la Argentina es de por sí desafiante: sólo el 41,6% de los 28,8 millones de personas que representa el universo de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec están ocupadas. Y de ellas, el 24,4% (alrededor de 3.000.000) son cuentapropistas, es decir que no están en relación de dependencia, lo que generalmente los coloca en una situación más vulnerable.

De hecho, un informe de la Dirección de Estadísticas y Censos de Ciudad de Buenos Aires señala que los trabajadores por cuenta propia –el 71,6% trabajadores con calificación operativa o técnica, versus el 25,5% que son profesionales– tuvieron ingresos entre un 20% y un 25% más bajos en comparación con los asalariados, lo que deriva en una mayor incidencia de la pobreza. Además, muchas de estas personas no realizan actividades esenciales, por lo que la pandemia aumentó las desigualdades.

Pero aunque la actividad de los asalariados privados, informales y formales, se contrajo -11,8% y -2% respectivamente entre el primer trimestre de 2020 y el de 2021, los cuentapropistas crecieron un 5,5% interanual, según un informe de Ecolatina.

De hecho, si bien los cuentapropistas fueron uno de los más golpeados por las restricciones, también fueron los que más rápido volvieron a la actividad, ya sea porque la frágil situación de las familias obligó a nuevas personas a trabajar para compensar la caída de ingresos; o porque muchos asalariados debieron reconvertirse en cuentapropistas para subsistir durante la crisis.

En la Argentina se incrementó el porcentaje de personas que trabajan por cuenta propia

En todo caso, el aumento del cuentapropismo en el país no se trata de una tendencia nueva, aunque sí creció durante la pandemia. "Se empezó a ver desde 2016/7 pero se exacerbó un poco más con las crisis de 2019. Y con la pandemia, lo que pasó fue que muchos de esos cuentapropistas no pudieron trabajar en el segundo trimestre del año pasado y parte del tercero. Pero esa modalidad también fue la primera que se recuperó del cimbronazo", explica Ignacio Ruiz, analista económico de Ecolatina.

"La gente que tenía pocos ingresos o que podrían haberse visto afectada con la alta inflación, salió a trabajar en cuanto pudo. Y si no hay empleo o nadie que te contrate, ya sea formal o informal, el cuentapropismo aparece como una salida", dice Ruiz y agrega: "Esta categoría incluye no solamente a profesionales o las típicas changas, sino también gente que puede estar haciendo desde cosas en la computadora hasta tortas, algo ágil para entrar y salir, empezar y dejar de trabajar. Entonces por eso es que se observa tanta volatilidad".

"Todo esto también se nutre con lo que en economía se dice 'trabajador adicional': un adolescente que antes no trabajaba y por ahí la familia no puede bancar más los gastos, entonces tiene que trabajar. Pero también hay gente que se quedó sin trabajo, o la suspendieron o cosas por el estilo, y tiene que buscar ingresos de otra manera. Y el cuentapropismo es la salida más inmediata que alguien puede encontrar", señala Ruiz.

La reapertura de actividades y la inyección de dinero por parte del Gobierno en la cuenta regresiva de las elecciones, probablemente incidan en el mercado laboral, aunque Ruiz no cree que sea suficiente para revertir la tendencia.

"Lo más probable es que parte de ese dinero puesto en la calle en alguna medida estimule los puestos de trabajo. Pero, de vuelta, en ausencia de un sector privado dinámico, digamos, por cuestiones de falta de previsibilidad y otros factores, lo más probable es que no cambie esta tendencia del cuentapropismo", apunta. "Creo que los próximos dos o tres años, en la medida en que no haya estabilidad macroeconómica y que muchos ingresos familiares puedan o no recuperar el terreno perdido en estos últimos tiempos, están todos los incentivos dados para que esta tendencia se mantenga", dice.

La tecnología, clave

Y es que, más allá de las crisis económicas argentinas, el desarrollo de nuevas tecnologías tanto en servicios financieros y de pago como de apps que fomentan la generación de alternativas laborales típicas de la gig economy, prometen profundizar el aumento del cuentapropismo en los próximos años.

"La población crece al 1% y el mercado laboral no genera la cantidad de puestos de trabajo necesarios para absorber esa cantidad de personas que se van incorporando. Y bueno, si no lo absorbe el mercado de trabajo más clásico (ya sean las empresas o el Estado), si los mecanismos de asistencia no están demasiado extendidos o son insuficientes, es muy probable que surjan distintas actividades cuentapropistas", explica Ruiz. 

"Un poco tiene que ver con eso, y también tiene que ver con la cuestión de las nuevas tecnologías. De gente que puede, con pocos instrumentos (una computadora o hasta un celular) juntar pedidos y trabajar. Entonces de repente es bastante más fácil poder encontrar un medio para subsistir. Obviamente, estos son medios de vida más precarios, es lo que viene asociado con un mayor cuentapropismo", describe Ruiz. "Por ahí hay muchas personas que de repente les resulta útil trabajar poco tiempo y, ante la los problemas de conseguir un trabajo en el sector tradicional, quizás el cuentapropismo sea un modo, sobre todo entre los adolescentes y gente joven, en que puedan encontrar una fuente de ingresos genuina", añade.

Expertos alertan que la clase media avanza hacia la "precarización"

Alertan por una clase media "más precaria"

A futuro, Ruiz dice que se imagina un mundo con más gente trabajando por cuenta propia, y el pluriempleo en crecimiento, tal vez incluso combinando un trabajo en relación de dependencia con actividades cuentapropistas.

"El mercado de trabajo típico de hace 30 o 40 años me parece que ya no existe, y difícilmente vuelva a la Argentina", reflexiona.

En este sentido, Ruiz advierte que si desde el Estado no se empiezan a reconocer estos cambios en el mercado trabajo y se actúa para tratar de que estas nuevas modalidades sean menos precarias, en los próximos años se puede esperar mayor fragilidad, en el contexto de una sociedad que todavía no salió de la última crisis.

"Nosotros prevemos que recién a final de 2022 la economía recuperaría los niveles que tenía antes de la pandemia, y sobre eso hay que continuar los niveles de crecimiento para recuperar el nivel de 2017, y eso llevará de mínima un par de años más. Entonces es un camino largo", dice Ruiz.

"Si no se hace nada y seguimos como estamos, a mediano plazo posiblemente veamos una clase media algo más precaria, con más pluriempleo, cuentapropismo o más gente trabajando en los hogares, o alguien que termina el colegio y que quizás antes no entraba directamente al mercado de trabajo y ahora sí lo tenga que hacer… Pero, en general, si no hay cambios significativos en el mercado de trabajo vamos a caer en una clase media que va a tender a ser un poco más precaria de lo que es ahora. Porque hoy es más precaria de lo que era hace 40 años: antes un empleo formal en el sector privado bastaba para que una familia no sea pobre, hoy no es el caso. Hoy un empleo común no alcanza o bien tienen que trabajar dos personas en el hogar... Entonces creo que si no se toman cartas en el asunto definitivamente vamos a una clase media más precaria", concluye.

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