Advierten que la industria de la música y el video están en estado terminal

Así­ lo confirman desde la UAV. Temen que el negocio "legal" desaparezca y afirman que las operaciones en negro ya controlan el 70% del mercado
Por iProfesional
ECONOMÍA - 04 de Noviembre, 2009

Un enemigo que se presenta cada vez más poderoso amenaza hoy con hacer desaparecer a uno de los sectores más tradicionales del entretenimiento hogareño: el de la producción, venta y alquiler de CD y DVD.

Según los representantes del sector, mientras que el comercio ilegal se consolida a pasos agigantados, la lucha contra la piraterí­a parece estancada. Y si esta realidad no cambia, las perspectivas no serán nada alentadoras.

De hecho, desde la Unión Argentina de Videoeditores (UAV) calculan que desde 2008 a la fecha desaparecieron cerca de 500 videoclubes.

Asimismo, grandes cadenas como Musimundo y Blockbuster comenzaron a reducir la cantidad de locales y dos í­conos entre las videoeditoras, como lo eran Gativideo y LK Tel Video La Rioja, cerraron definitivamente.

Pero además de ellas, también bajaron sus persianas otras 63 empresas de este rubro, de manera tal que en poco más de cuatro años se redujo un 75% la cantidad de editoras de video en el paí­s, según datos de la Unión de Trabajadores, Sociedades de Autores y Afines (UTSA).

En este contexto, iProfesional.com habló con Aldo Fernández, presidente de la UAV, quien explicó así­ la situación y los desafí­os que enfrenta el sector:

Según Fernández, si no se toman medidas rápidas contra el comercio ilegal, "el sector va a desparecer". O, al menos, dejará de existir tal como se lo conoce en la actualidad para pasar a funcionar en la ilegalidad.

"Hay un traspaso de empleos bien remunerados y en blanco, que tienen obra social y aportes, hacia el trabajo en negro", afirmó.

En la misma lí­nea se ubicó Osvaldo Moreno, secretario adjunto de la UTSA, quien resaltó que "lo paradójico es que el sector se está agrandando, pero hacia lo ilegal. Las que están por desaparecer son las empresas que funcionan en regla".

La piraterí­a en números"Se calcula que el comercio y alquiler ilegal de pelí­culas mueve cerca de $700 millones anuales, mientras que el negocio legal ronda los $260 millones", destacó Alejandro Botbol, miembro de la comisión directiva de la Cámara Argentina de Video Clubes (CAVIC).

En otras palabras, la piraterí­a maneja actualmente cerca del 73% del mercado.

En tanto, desde la CAVIC señalaron que la problemática "afecta a 25.000 familias" cuyas fuentes de trabajo se ven constantemente amenazadas.

Asimismo, otro de los sectores fuertemente perjudicados, como la industria musical, calcula que el 60% del mercado está en manos del comercio ilegal, cifra que se amplí­a hasta llegar casi al 100% al analizar lo que sucede en Internet.

"Las pérdidas del sector fruto del comercio ilegal rondan los $1.200 millones, analizando tanto la piraterí­a fí­sica como digital", afirmó Javier Delupí­, director ejecutivo de CAPIF, quien agregó que el Estado también sufre las consecuencias, ya que "pierde cerca de un 40% de ese total que recibirí­a en impuestos".Incluso los grandes pueden caerEl cierre de Gativideo y LK Tel Video La Rioja significó un fuerte llamado de atención para el sector.

"Las videoeditoras están frente al abismo, es el sector que está en riesgo inmediato de desaparecer legalmente", afirmó Moreno.

Y en el mismo sentido se expresó Fernández: "Si no pasa nada creo que se puede aguantar pocos años. No se van a dejar de editar pelí­culas, pero cada vez va a haber menos productos legales y se van a dejar de editar aquellos que no sean rentables".

Sin embargo, el empresario destacó que el impacto del cierre de una editora es mucho mayor de lo que se considera en una primera instancia. "No afecta sólo a esa compañí­a, también implica al personal tercerizado, a la agencia de publicidad, a las empresas de transporte que se usaban para distribuir material... No se pierde sólo el trabajo directo. De hecho, consideramos que por cada empleado de una editora hay por lo menos tres más en forma indirecta", explicó.

Asimismo, la venta minorista se vio sacudida por la decisión de Musimundo de achicarse. La cadena, que maneja cerca del 45% del mercado, cerró uno de sus locales más emblemáticos, el de Santa Fe -casi Callao-. Además, achicó su presencia en el Unicenter y en el Abasto, y tomó la decisión de alquilar locales de no más de 750 metros cuadrados.

También lo hizo Blockbuster con varias de sus sucursales y se vio obligado a modificar su modelo de negocios, virando cada vez más del alquiler de videos a la venta de productos relacionados al entretenimiento.

"El cierre de locales se puede seguir dando. Esto puede ser sólo un inicio, porque estos tienen costos fijos cada vez más altos, entre sueldos y alquileres, y se ven totalmente mermados en su posibilidad de colocar el producto por el avance del comercio ilegal", pronosticó Vicente Lourenzo, secretario general de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

"Blockbuster que es un negocio con gran dependencia del alquiler, que es uno de los rubros que más está sufriendo con la piraterí­a y el comercio ilegal en las calles, porque la gente reemplaza con las pelí­culas que compran en la calle el ir a un videoclub o al cine", opinó Fernánndez desde la UAV.

En este sentido, consideró que hay que diferenciar esta situación con la de Musimundo. "El problema en este caso es que la actividad no tuvo incrementos de precio en último año, comparado con los aumentos que hubo en otros rubros. Por eso, si bien en el nivel de transacciones Musimundo no está mal, en la relación de la rentabilidad está complicado y hay algunos locales en los que esta situación no le permite pagar el alto nivel locativo".Las medidas exigidas contra la piraterí­aAnte esta compleja situación, en la que el mercado legal se ve amenazado por el comercio en negro, los representantes del sector reclaman medidas rápidas y concretas.

"Hace falta decisión polí­tica. No se necesitan leyes nuevas, hay que cumplir con las que están y hay que hacerlas cumplir", reclamó el titular de la UAV.

En este sentido, pidió que el Gobierno reconozca "si no puede hacer frente al problema", y pidió que, en tal caso, al menos se tomen medidas que ayuden al sector a competir.

"Si el Estado no puede combatir esta actividad ilegal, entonces que al menos nos ayude dándonos más herramientas para competir con estas actividades", enfatizó.

"Desde los sectores del video y la exhibición de cine estamos pidiendo que se nos equipare a otras actividades culturales", detalló y puntualizó los dos principales reclamos:

  • La eximición del pago de IVA, como en el caso de los libros.
  • La eximición en el pago de Ingresos Brutos, como las revistas o diarios.

"Se les da este beneficio porque son expresiones culturales más antiguas que el video, pero nosotros consideramos que no son muy distintas en lo que significa a transmitir cultura", opinó Fernández.

En este sentido, el presidente de la UAV remarcó el ejemplo uruguayo, que implementó estas medidas el año pasado y hoy tiene "un mercado que está en crecimiento, en el cual la cantidad de videoclubs se ha mantenido estable, al punto que, proporcionalmente, hay muchos más videoclubes activos en Uruguay que en la Argentina".

De hecho, en el paí­s oriental hay 200 locales de alquiler de video legales, mientras que en Argentina hay 700. "En proporción, Uruguay es 10% de Argentina, o sea, que allá tienen tres veces más videoclubes de los que hay en nuestro paí­s", detalló Fernández.

En tanto, desde la CAME, Lourenzo apuntó a otro factor a tener en cuenta: "En Capital habrí­a que impulsar la modificación al Código de Convivencia ya que éste posibilita la venta por subsistencia de ‘chucherí­as’, lo que facilita que un policí­a pueda estar al lado de un ‘mantero’ sin hacer nada".

El sector no baja los brazosA pesar de la lucha desigual, desde las principales cámaras del sector no bajan los brazos y buscan aunar esfuerzos para combatir a este poderoso enemigo.

De hecho, hace un año crearon la Unión Argentina Contra la Piraterí­a (UACPI) y la semana pasada lanzaron la Declaración contra la Tolerancia al Comercio Ilegal Pirata, a la que adhirieron más de 25 cámaras, asociaciones y empresas.

En este documento, afirmaron que el comercio ilegal pirata de DVD y CD "dejó de ser una actividad para sobrevivir de trabajadores excluidos y desempleados para convertirse en una verdadera actividad ilegal en manos de organizaciones delictivas".

En este sentido, Fernández afirmó que con "El secreto de sus ojos", la reconocida pelí­cula del director Juan José Campanella, se pudo ver el funcionamiento de esta red delictiva en su máxima expresión.

"La pelí­cula habí­a logrado estar once semanas sin ser pirateada por los estrictos controles que realizó la editora. Sin embargo, el mismo dí­a que lanzamos la Declaración contra la Tolerancia, inundaron la ciudad con copias ilegales, e incluso en algunos casos hasta sumaron carteles", ejemplificó.

"Tomemos en cuenta que fomentar el comercio ilegal pirata, mucho más allá de poder verse como una actividad que pueda ser simpática, fomenta el trabajo en negro y la pérdida de empleo. Pero además estamos ayudando a la existencia de organizaciones criminales que hoy negocian con esto y mañana con otra cosa", concluyó Moreno.

También desde la industria de la música buscaron acercarse a los consumidores por medio de "La noche de las disquerí­as".

"Si bien la iniciativa fue una iniciativa para recuperar el espacio romántico y tener a la vista toda la música, terminó teniendo un mensaje también en este sentido", opinó Delupí­, quien destacó además los efectos positivos que se notaron en las ventas.

"Esa noche Musimundo vendió seis veces más que de costumbre y las pequeñas disquerí­as, el doble", destacó.

Sin embargo, tanto desde el sector de la música como el de los videos coincidieron en que solos no van a poder vencer a este enemigo. Y en este sentido, concluyeron que "la solución definitiva no puede llegar si no hay verdadera decisión polí­tica".

Belén Conti© iProfesional.com

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